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Publicado: marzo 27, 2012 en Uncategorized

Introducción:

A lo largo de la historia un ingente número de estudiosos han reflexionado sobre los usos y la intencionalidad con la que hablamos: desde Plantón o Aristóteles hasta Austin o Searle, llegando a ilustres como Peirce, Morris o Wittgenstein.

El significado que se produce al usar el lenguaje es, sin duda, bastante mayor que el contenido de las meras palabras empleadas. El mundo que envuelve el contexto de la comunicación se rige por una serie de convenciones que guían la interpretación intencional de todo lo que se dice. Citando palabras textuales de Ignacio Vázquez Orta e Ignacio Guillén Galve en Perspectivas pragmáticas en lingüística aplicada:

“Los significados que producimos al comunicarnos son de naturaleza muy diversa. Sin embargo, todos tienden a modificar una situación. Comunicarse es reclamar la atención de alguien dándole información que tenga relevancia, es decir, interés o pertinencia. Si la información llega, esto es, si el acto se cumple, si es un acto de habla afortunado, modificará el mundo del destinatario e, incluso, su conducta.”

A partir de una serie de ejemplificaciones pretenderemos demostraros la teoría que a continuación os exponemos. Siempre es más facil centrar nuestra atención  y desarrollar los ejemplos encontrados en manuales, puesto que se encuentran diseñados para ejemplificar su teoría, y una vez que acudimos a los ejemplos lingüísticos empíricamente reales su “desgranación” y explicación es más complicada. No obstante creemos conseguirlo en algunos casos y en otros lo intentamos, no sin plantear dudas y contradicciones. En definitiva os presentamos una práctica no solo teórica, sino también actualizada según se nos presentan estos hechos en la realidad.

Teoría:

Si tenemos que buscar el inicio de la llamada Speech Acts Theory habría que acudir al libro de John Langshaw Austin publicado en 1962 con el titulo How to do things with words (Como hacer cosas con palabras). En realidad la obra consta de doce conferencias todas guiadas por el filósofo ingles y traducidas al español por Genaro R. Carrió. Dada su importancia fue traducida a varios idiomas, todo ellos favoreció a su gran difusión. La teoría comienza con una distinción entre una clase de expresiones lingüísticas que el denomina  “expresiones realizativas o performativas” y otras “descriptivas o constatativas”. Una expresión lingüística meramente descriptiva podría ser “el cojín está sobre el sofá”.  De esta manera los enunciados performativos no se ocupan de la descripción, pueden ser  verdaderos o falsos y no es necesario que registren nada. En ellos el acto de expresar la oración constituye ya la realización de una acción o al menos de una parte. Según Austin “Parece claro que expresar la oración no es describir ni hacer aquello que se diría que hago al expresarme así o enunciar que lo estoy haciendo: es hacerlo.”

En definitiva se trata de utilizar expresiones que no describan propiamente nada, aunque puedan transmitir alguna información. En ellas decir algo es hacer algo. Apoyándose en toda esta teoría de enunciados de constatación y de enunciados performativos explícitos e implícitos nace la tipología de los actos de habla. Entendemos por acto de habla locutivo aquellos que consisten en meros actos de expresión o enunciación siempre que se utiliza una lengua natural con una abierta finalidad comunicativa. Consiste por lo tanto en la emisión de sonidos o ruidos con un sentido y una expresión lingüística. Todo ello presenta una compleja composición en la que se pueden distinguir tres subtipos:

a)      Acto fonético: Emisión de determinados ruidos o sonidos.

b)      Acto fatico: Emisión de ciertos términos o palabras, es decir, una serie de ruidos sucesivos considerados como pertenecientes a un vocabulario y adecuados a una gramática.

c)       Acto retico: Es el uso de los anteriores sonidos o ruidos con un cierto sentido y referencia.

Por su parte los actos ilocutivos son aquellas expresiones cuya particularidad radica en ser acciones y donde el hablante lleva a cabo un acto de hacer más que decir. Su característica principal es que están dotados de una fuerza convencional. Finalmente queda el acto perlocutivo, es decir, el hecho de que alguien haga algo por oír algo. Según Austin son  “los actos que producimos o logramos porque decimos algo, tales como convencer, persuadir, disuadir, sorprender o confundir”, a los que podríamos añadir muchos mas como amenazar, atemorizar, etc… De este modo “a menudo, e incluso normalmente, decir algo producirá ciertas consecuencias o efectos sobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio o de quien emite la expresión, o de otra persona. Y es posible que al decir algo lo hagamos con el propósito, intención o designio de producir tales efectos. Podemos decir entonces, pensando en esto que quien emite la expresión ha realizado un acto que puede ser descrito haciendo referencia meramente oblicua o bien no haciendo referencia alguna a la realización de un acto perlocucionario o perlocución.” Este seria el único acto de la teoría que no depende de el emisor.

Hasta ahora, hemos partido de un supuesto de que se produce una correspondencia o relación entre la forma gramatical y el acto ilocutivo de los enunciados, pero no todos los actos ilocutivos son directos, hay muchos casos en los que los hablantes desean decir algo ligeramente distinto de lo que realmente expresan, teniendo en cuenta el sentido literal de los enunciados. Estos usos reciben el nombre de actos de habla indirectos y se diferencian del resto de actos en que hace falta algo más que el texto o el enunciado para entender lo que el emisor quiere decir, planteándose una problemática para la propia  teoría de los actos de habla, pues como dice María Victoria Scandell en su  Introducción a la Pragmática, “este tipo de usos debilita la supuesta relación constante entre forma gramatical y acto ilocutivo”.

Este problema ya fue comentado por Searle, que nos dice que:

El problema planteado por los actos de habla indirectos es el de cómo le es posible al hablante decir una cosa y querer decir esa cosa y algo más. Y puesto que el significado consiste en parte en la intención de producir comprensión en el oyente, una gran parte de ese problema es la de cómo le es posible al oyente el entender el acto de habla indirecto cuando la oración que oye y entiende significa otra cosa diferente.

Por tanto, estamos ante actos de habla que aunque presentan una forma y un sentido literal, tienen otro sentido figurado y añadido que debería ser desentrañado por los interlocutores gracias a la información  que subyace dentro de un acto indirecto, sea lingüística o no lingüística, y a su capacidad para razonar y comprender lo que no puede entenderse directamente.

Por ejemplo, y siguiendo lo propuesto por Searle, en un enunciado como ” ¿Puedes bajar el volumen del televisor?, el receptor entendería este enunciado teniendo en cuenta los siguientes pasos:

1) El receptor sabría que el emisor le ha preguntado si es capaz de levantarse y bajar el volumen de la televisión.

2)Luego, el receptor supone que el comportamiento del emisor es cooperativo y que su enunciado tiene una intención determinada.

3) El receptor sabe que según el contexto de la conversación no existe ningún interés teórico en su habilidad para pasar la sal.

4) También deduce que el emisor ya sabe que la respuesta a su pregunta es sí.

5) Por ello, el receptor acaba sabiendo que el enunciado de su emisor no es una simple pregunta, por lo que en este punto se sobrepasaría la información textual, necesitando deducir aquello que reside bajo la forma del enunciado mediante un proceso de inferencia y de deducción, al conocer que el enunciado de emisor posee una finalidad ilocutiva que no es posible captar ciñéndose al sentido literal del enunciado.

6) Se tiene en cuenta que una condición preparatoria para cualquier acto ilocutivo directivo es la capacidad del oyente para realizar el acto en cuestión, es decir, se tiene en cuenta que el receptor es capaz de realizar aquello que se intenta conseguir.

7) Por ello, el receptor tendría en cuenta que el emisor le ha hecho una pregunta cuya respuesta afirmativa indica que el receptor es capaz de llevarla a cabo.

8) El receptor pensaría que mientras come con su emisor, se ve y se escucha la televisión, y que para bajarla es necesario levantarse a por el mando, que no se encuentra en la mesa. En este apartado, el receptor tendría en cuenta los conocimientos compartidos entre interlocutores.

9) Teniendo en cuenta que el receptor es capaz de realizar la acción, deduce que el emisor lo que desea es que haga caso a su petición, obedeciéndola, y se levante para bajar el volumen de la televisión.

10) Como el receptor no puede deducir otra finalidad ilocutiva en el enunciado del emisor, este afirmaría que lo que su interlocutor desea es que se levante para bajar el volumen de la tele y, finalmente, lo hará.

Sin embargo, esta propuesta genera problemas, puesto que aunque la distancia entre el significado literal y el de petición se consigue por inferencia,  la intuición que todos los hablantes poseemos nos dice que no se realiza un cálculo de inferencias propiamente dicho por el receptor, puesto que la relación entre convencional entre este tipo de preguntas y una petición es muy directa. Por ello, algunos estudiosos como Morgan defienden la existencia de “implicaturas cortocircuitadas”, algo que resuelve muchos problemas y explica el porqué algunas expresiones muy similares, semánticamente equivalentes, no funcionan como actos de habla indirectos.

Ejemplificación:

Hay días con los que uno no se levanta con ganas de sonreir, ni mucho menos de hacer sonreir a los demás. Esos días en los que la realidad parece tener su propio punto de vista: el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no esta para bromas. En esos días, los que trabajamos intentando hacer sonreir a este país tenemos un pacto, sin previo aviso y sin que nadie se de cuenta, al primer sintoma de que el mal humor nos está ganando la batalla, nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Nos damos ánimos: “- que si estás más delgado, -que si tú estás más joven, – a ti te está creciendo el pelo, si estás más gracioso. No contamos algunos chistes, que conocemos de memoria, pero fingimos reirnos como si fuera nuestra primera vez.

Y así pasamos el rato, hasta que finamente, alguien hace la pregunta: ¿Maestro, se puede ver cada día el lado bueno de todo con la que está cayendo?

– Si ¿digame?

– Es el enemigo. ¿Usted podría parar la guerra un momento?. Le quería preguntar una cosa ¿ustedes van a avanzar mañana? ¿a qué hora? a las siete estamos todos acostados. Y ¿no podrían avanzar por la tarde? después del futbol. ¿Van a venir muchos? Que bestias.

Que nadie nos quite nuestra manera de disfurar la vida.

CAMPOFRIO

    Desde el punto de vista locutivo nos encontramos ante un mensaje gramaticalmente correcto, compuesto por oraciones yuxtapuestas, oraciones de relativo, oraciones adjetivas, finales…. Al mismo tiempo encontramos diferentes tipos de sintagmas: nominales, adjetivales, preposicionales. Cada uno de los fonemas son pronunciados con un orden determinado, y todo ello se encuentra utilizado de manera adecuada según el acto o sub-acto de habla fatico, centrado en la emisión de una serie de ruidos o sonidos de forma secuenciada. Todos y cada uno de los elementos anteriormente citados posee un léxico con un significado semántico conocido y registrado, acto rético. Y finalmente el encargado de realizar el acto fonético, es decir la emisión de los sonidos, es unos de los actores presentes en el anuncio, Santiago Segura.
El acto ilocutivo trata de mostrar la verdadera humanidad, sensibilidad y benevolencia del ser humano. Alude a un momento actual en el que la sociedad en su globalidad destaca por su negatividad ante los últimos hechos acontecidos. De este modo parece que las ilusiones por disfrutar de un nuevo día, de sonreír, luchar o soñar, se han perdido. Esa situación es traspasada de individuo a individuo y los únicos capaces de sacar un poco de luz a toda esa negrura son ellos, gente que dedica su vida a la risa y a la comicidad. El pacto que tienen todos es reunirse en los momentos en los que parece que la tristeza y la negatividad les está ganando la batalla. Es entonces cuando se dan ánimos, empatizan unos con otros y se cuentan chistes. El lugar de encuentro se halla en la sepultura de Miguel Gila Cuesta, un humorista que utilizaba los diálogos figurados al teléfono. Su destreza para destacar todos los elementos costumbristas a veces lindaba con el surrealismo, y en sus monólogos utilizaba muletillas estereotipadas sin tener que acercarse al humor rápido de los insultos y de las palabras mal sonantes. En esta ocasión se “humoriza” un hecho de tanta relevancia como la guerra, y la verdad es que aunque el video de Gila posea ya unos años, aun sigue haciéndonos sacar lo mejor de nosotros, una sonrisa.
El verdadero punto de inflexión en este anuncio se encuentra en la pregunta ¿Se puede ver en la vida el lado bueno de todo con la que está cayendo?, puesto que en ella apreciaremos un doble sentido que marcará el verdadero devenir de un presunto texto o canto a la vida en un anuncio publicitario. Sin embargo todavía no daremos ese paso, puesto que aun nos encontramos en el acto de habla ilocutivo. La respuesta que dan ellos, a partir de una llamada de teléfono, es el humor, en este caso, en boca de Miguel Gila. Gracias al humor podremos de disfrutar de la vida, y olvidarnos de aquello que entristece nuestros días.
Ahora sí que podemos hablar de acto perlocutivo, puesto que cuando se ha conseguido crear un clima de esperanza, cuando parece que todo puede tener una solución en la vida, se nos introduce una frase con una intención preestablecida, “Que nada nos quite nuestra manera de disfruta la vida” y después, al instante, el logotipo de Campofrío, una empresa de alimentación española. La verdadera intención del anuncio es entonces que nosotros compremos sus productos, su finalidad es crear una reacción en nosotros, es decir, pretende que nos levantemos del sofá, que soltemos el mando y que vayamos a la cocina a comer uno de sus productos, y en el caso de no contar con ellos, que nos dirijamos al centro comercial más cercano y los adquiramos. Por este motivo este anuncio se emite a unas horas concretas; por la tarde cuando no hacemos nada y nos entran ganas de reponer fuerzas comiendo algo; en la hora de cenar o comer; más difícil será encontrárnoslo en el desayuno, cuando vemos dibujos animados, o anuncios de galletas. La verdadera intención de la publicidad es fomentar el consumo de aquellos productos que se nos ofertan, pero sin hacerlo verdaderamente evidente. La evidencia empírica queda erradicada en los anuncios. El espectadores sufre una especie de retroalimentación “feedback” que lo invita a pasar de una etapa indiferente a otra con un aumento en la probabilidad de compra. El anuncio consigue llamar nuestra atención, nuestro interés, pretende despertar en nosotros un deseo, todo ello acto ilocutivo, para consiguientemente producir en nosotros una reacción “perlocutiva”.

En el campo de la publicidad se aprecia con claridad  la teoría de los actos de habla de Austin. Además de este ejemplo utilizamos otros más, expuestos a continuación, que esperemos os aclaren toda la teoría. Creemos también que son ejemplos emotivos, graciosos e incluso divertidos que despiertan nuestra atención y resaltan lo que queremos expresaros. Por ello a continuación os exponemos un anuncio de otra marca conocida, que a poder ser despierte de nuevo vuestra atención y os esplique aquello que os pueda dar algún problema.

Creemos que este ejemplo, de la famosa serie norteamericana “The Big Bang Theory”, es bastante interesante a la hora de hablar de los actos locutivos, ilocutivos y perlocutivos a la vez que hablamos de los actos de habla indirectos.

En cuanto a los tipos de actos locutivos, ilocutivos y perlocutivos, nos centraremos en la forma de ligar de uno de los personajes, Howard Joel Wolowitz, personaje de origen judío que cree que es un gran mujeriego y que todas las mujeres van a caer ante él, y una de sus frases, que supuestamente es un piropo que atrae a las mujeres, “la verdad Penny, no muchas mujeres estarían tan guapas como tú con un pelo tan guarro”.

En cuanto al acto locutivo, podemos ver que el enunciado interrogativo tiene una fonética y entonación correctas, una serie de morfemas, elementos preposicionales adecuados a una gramática (actos fonético y fático), además de que el enunciado posee un sentido y un significado concreto (acto rético).

No obstante, lo que destaca en este ejemplo es el acto ilocutivo y el perlocutivo.

En cuanto al acto ilocutivo, lo que quiere Howard  es lograr seducir a una chica concreta, Penny, mediante un piropo negativo, llamado por él “nega” y definido como “un cumplido negativo que desconcierta a las mujeres bonitas”, haciendo ver que aunque poseean cierto defecto físico, este les sienta verdaderamente bien y mejor que a otras mujeres. Por ello, con su piropo o “nega”, “no muchas mujeres estarían tan guapas como tú con un pelo tan guarro”, lo que hace es tomar un defecto en cuanto al físico de la mujer, en este caso el pelo sucio o sin lavar, y alabarlo, afirmando la belleza de una mujer concreta frente al resto. Cabe destacar que en este punto es en el que falla nuestro personaje, pues aunque su enunciado es correcto en cuanto a la locución, no es pragmáticamente correcto, algo que se verá plasmado en el acto perlocutivo.

Para acabar con este ejemplo, solo falta hablar del acto perlocutivo, es decir, la sensación que produce el enunciado en el receptor, que reacciona de una forma determinada (asustándose, emocionándose, convenciéndose…) ante lo que recibe de un emisor que pretende conseguir que el receptor reaccione de la forma que él esperaba. Por si no queda muy claro, lo que intenta Howard es seducir a Penny y cortejarla con un piropo para que esta sienta atracción por él, mientras que Penny, al oír el piropo negativo o “nega”, lo que hace es todo lo contrario, se aleja de las intenciones de su interlocutor y reacciona de forma negativa, este sería el acto perlocutivo.

Por ello, podemos observar que Howard ha fallado a la hora de realizar el piropo, pues no ha conseguido seducir a Penny, pero no solo eso, sino que ha provocado un distanciamiento y un sentimiento negativo entre ambos, ya que Penny no se ha sentido alagada pero sí ofendida.

Para expresar este enfado de la chica y comentar algo sobre los actos de habla indirectos, podemos tomar la conversación que mantienen en la escena:

Penny: Howard, tu moto bloquea mi coche…oh, ¿otra vez con conjuntivitis? 

Howard: Primer paso, se ha fijado en el parche. La verdad Penny, no muchas mujeres estarían tan guapas como tú con un pelo tan guarro.

Penny: Oye, quita tu estúpida moto antes de que la coja y la tire a la basura.

Howard: Ay….

Al iniciar la conversación, Penny mantiene una actitud correcta cuando se dirige a Howard y le dice “Howard, tu moto bloquea mi coche”. Como puede observarse, el enunciado de Penny es un acto de habla indirecto, ya que ella no desea informar de la ubicación de su coche y la moto de Howard, sino que desea que este, escuchando el enunciado, baje y aparte su moto para que ella pueda salir con el coche. Por tanto, “el enunciado no es solo lo que se dice (literalmente), sino también lo que se quiere decir” (la intención de Penny).

Teniendo en cuenta la propuesta de Gordon y Lakoff (1971), podemos observar los principios que regirían la sinceridad de este enunciado y podremos demostrar que estamos ante un acto de habla indirecto:

En un primer momento, Penny le dice a Howard que su moto está bloqueando su coche, por tanto:

Penny en realidad lo que quiere es que Howard retire la moto para que ella pueda salir con su coche. (A quiere que B haga x)

Por ello, se deduce que Penny supone que Howard puede retirar su moto. (A supone que B puede hacer x)

Por tanto, Penny además supone que Howard  estaría dispuesto a hacerlo. (A supone que B está dispuesto a hacer x)

Por último, Penny suponque que Howard no retirará su moto si ella no le pide que lo haga. (A supone que B no hará x si no se le pide que lo haga)

Tras el piropo negativo de Howard, que pretende seducir a Penny y consigue todo lo contrario, esta deja a un lado la forma de hablar indirecta y, de una forma ruda y amenanzante, le dice a Howard: “Oye, quita tu estúpida moto antes de que la coja y la tire a la basura”,  un enunciado con una fonética, semántica, gramática, sintaxis…correctas (acto locutivo), con una intención bastante clara, que no es más que conseguir que Howard retire su moto (acto ilocutivo), y Howard, ante lo que Penny le dice, se asusta y siente que la ha fastidiado con Penny, no diciendo nada más que un “Ay!” y entendiendo que tiene muy poco tiempo para retirar su moto, por lo que bajará del apartamento y retirará la moto rápidamente, justo lo que desea Penny (acto perlocutivo).

Otro ejemplo en el que podríamos tratar y estudiar los tipos de actos de habla es esta viñeta cómica, ya que incluso podría entenderse de dos formas:

1) Entendiendo la viñeta desde un punto de vista general, el acto locutivo estaría formado por la viñeta en sí, los dibujos que representan la consulta del médico y el diálogo que mantienen entre ambos, que presentan dos enunciados gramática, fonética, sintáctica y semánticamente correctos, con signos interrogativos y otros elementos. El acto ilocutivo trata de conseguir la risa de los lectores de dicha viñeta, el autor de la misma intenta, por medio del diálogo entre los dos personajes, sobre todo por la respuesta del médico, causar la risa, pues un médico nunca podría ni debería contestar así ante una pregunta similar de un paciente, creando una situación comunicativa absurda gracias al uso de la pragmática.

El acto perlocutivo recaería en todos aquellos que lean y vean la viñeta, ya que su autor lo que pretende es que la gente se ría ante lo absurdo de la situación y los lectores, pueden reírse o no. Si los lectores piensan que la viñeta es graciosa y comparten la visión cómica del autor, este último habría conseguido la intención que se había propuesto desde un principio, mientras que si a algunos de los lectores no le hiciera gracia la viñeta cómica, no compartirían el mismo punto de vista que su autor. Por tanto, está más que claro que el acto perlocutivo no depende del emisor de esta viñeta, pero sí es importante tener en cuenta si la finalidad de dicho autor es alcanzada y compartida por sus receptores o no.

2) desde un punto de vista más concreto y centrándonos en la viñeta, el paciente que aparece en la misma realiza un enunciado con una serie de elementos fonéticos, sintácticos y gramáticos que presentan una organización y poseen un sentido determinado (acto locutivo), con el que el paciente intenta llamar la atención del doctor y que este le de una respuesta adecuada a aquello que está preguntando y le preocupa (acto ilocutivo).

Por otro lado, el doctor le contesta de una forma inusual, errónea, impropia de alguien que trabaja en el campo de la medicina y que sugiere que el doctor no desea cooperar en la comunicación y responder a aquello que preocupa a su paciente, puesto que la respuesta ” Pues hambre, sueño y sed” no resuelve ninguna duda ni ayuda al preocupado paciente (acto perlocutivo). Por ello, el paciente no consigue una respuesta fiable y apropiada del médico, que se mantiene en una posición despreocupada, y se crea en la viñeta un ambiente de comicidad y una posible crítica al sistema sanitario, sistema en el que muchas veces los médicos no parecen mostrar interés por lo que sus pacientes preguntan y desean consultar.

El acto de habla locutivo de este anuncio se nos muestra a través de dos vertientes: la escrita y la musical (Con el consiguiente valor locutivo de la letra del tema). La música que oímos esta interpretada por los niños de el coro de Nueva York (Young People´s Chorus Of New York), pero en realidad se trata de una versión del sencillo “Whatever” del grupo británico Oasis. Adjunto a continuación la trascripción de la letra en español y en inglés, así como la canción original de Oasis y la letra que aparece por escrito en el anuncio.

Por cada tanque que se fabrica en el mundo… se fabrican 131 mil peluches.

Por cada Bolsa de Valores que se desploma… hay 10 versiones de “What a Wonderful World”.

Por cada persona corrupta… hay 8 mil donando sangre.

Por cada muro que existe… se ponen 200 mil tapetes de “Bienvenido”.

Mientras 1 científico diseña un arma nueva… hay 1 millón de mamás haciendo pasteles de chocolate.

En el mundo se imprime más dinero de Monopoly que dólares.

Hay más videos divertidos en internet… que malas noticias en todo el mundo.

AMOR tiene más resultados que MIEDO.

Por cada persona que dice que todo va a estar peor… hay 100 parejas buscando un hijo.

Por cada arma que se vende en el mundo… 20 mil personas comparten una Coca-Cola.

Podemos observar que en cuanto al acto locutivo todo vuelve a estar en un orden perfecto, del mismo modo que en el ejemplo anterior, todo bien agrupado bajo las convenciones meramente formales de la lengua, ya sea la española o la inglesa.

El acto ilocutivo de este anuncio apuesta por mostrarnos la compensación optimista de todo lo que sucede en este planeta. Básicamente nos quiere hacer ver que por cada acción desoladora, y eminentemente humana, hay una reacción opuesta, y también muy humana, que nos demuestra que no todo es desesperanza, que hay motivos para seguir luchando por aquello que toda sociedad y todo hombre debe tener como meta, el bienestar, es decir, la felicidad. De forma casi subliminal se nos presenta otro acto ilocutivo, la canción que se oye durante todo el spot. La letra del tema repite una buena cantidad de veces la palabra “libre”, trasmitiéndonos de esa forma, no solo la sensación de que existen cosas buenas en el mundo, sino que también tenemos la libertad necesaria para disfrutar de ellas.

Si observamos con un detenimiento particular los enunciados que se van exponiendo de forma escrita a lo largo de todo el anuncio podemos concluir que aluden de forma directa a determinados símbolos (la guerra, las armas, el dinero…), estos símbolos despiertan en las personas un instinto de conservación (sobretodo por el dinero) y también otro de cooperación, de lucha y unidad, pues cualquiera que se precie de referirse a si mismo como persona debe tener un mínimo de ética social.

El acto perlocutivo de este anuncio evidentemente es que compremos Coca-Cola, pero lo quieren conseguir de una forma determinada. Vendiéndonos, no solo la Coca-Cola, sino también la idea de que comprándola ayudaremos a mejorar el mundo. Más que un “darse el gusto”, tomarse un refresco se convierte en un compromiso social, sin embargo aunque hayas decidido que todo la ética social del mundo te pertenece, no hace falta ser un genio para darte cuenta de que  aunque la producción de peluches alcance su cenit, no va a hacer que dejen de existir los tanques, pues se asocian dos términos que entre si no tienen nada que ver, es como si yo intentase encontrarle la cura a la malaria cazando mariposas.

Probablemente en la empresa paguen a sus empleados con dinero del monopoly, y puede que también sea cierto que existe un mundo en el que una horda de felpudos de bienvenida acabe con todas las fronteras del planeta, incluso creo que la “Union de madres pasteleras” va a conducirnos a la redención en la guerra nuclear. Y, ¿Por qué no? Probablemente yo si sea libre, si, completamente libre, porque ahora ya puedo elegir entre “light” y “Zero”.

El acto perlocutivo de este anuncio funciona de forma perfecta, gracias a la ilocución llevada a cabo por los consumidores, por lo tanto, consigue su finalidad de forma efectiva, y es una gran publicidad para la marca.

Bibliografía:

Escandell Vidal, María Victoria, Introducción a la pragmática, Ariel lingüística, 1996, Barcelona.

Escavy Zamora, Ricardo, Pragmática y subjetividad lingüística, Edit.um (Ediciones de la Universidad de Murcia), 2008, Murcia.

Polaino Navarrete, Miguel; Polaino-Orts, Miguel, Cometer delitos con palabras, Dykinson S.L., 2004, Madrid.

Vázquez Orta, Ignacio; Guillén Galve, Ignacio, Perspectivas pragmaticas en lingüistica aplicada, Anubar ediciones,  1998, Zaragoza. (Pág 153-163)


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