ACTIVIDAD FINAL

Publicado: mayo 24, 2012 en Uncategorized

JUSTIFICACIÓN

A través de este ejemplo y otro que añadiremos posteriormente, intentaremos destacar y ejemplificar algunos de los factores más importantes de la pragmática que hemos podido conocer y aprender durante este curso. Nuestra intención será repasar cada uno de los temas vistos a lo largo de la asignatura, destacando los elementos pragmáticos que pueden apreciarse en los ejemplos, como en la siguiente viñeta de Quino. En esta practica estamos delimitados al analisis de ejemplos de forma general, frente a las anetriores prácticas, todas ellas segmentadas. El analisis de estos dos ejemplos no esta realizado de forma inconexa, sino que apartir de una serie de imagenes vamos a tocar todos los puntos desarrollados durante el curso.

EJEMPLIFICACIÓN PRIMERA

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1. Competencias:

Respecto a las competencias, resulta fundamental que como lectores conozcamos cada una de las expresiones utilizadas en los diálogos. Como receptores de la información contenida en la viñeta, a la hora de enfrentarnos al texto, no solo es necesario la posesión de una competencia lingüística apropiada, sino también de una buena competencia pragmática, y comunicativa. Normalmente Mafalda goza, en el mudo occidental, de una fama indiscutible, y sus lectores habituales son niños pequeños, a adultos aficionados a este tipo de lenguaje cómico e irónico en el que se critican algunas de las instituciones, formas de pensamiento y otros numerosos rasgos de la sociedad. Por este motivo su lenguaje tiene que estar adaptado a sus destinatarios y no puede poseer un lenguaje muy elaborado. La habilidad de Quino es establecer un lenguaje que sea apropiado tanto para un niño así como para un adulto, sin que ninguno de estos dos tipos de receptores infantil y adulto sienta que el texto no se encuentra dirigido para él. De este modo podemos apreciar en el texto un contenido fonológico, morfológico, sintáctico y léxico que conforma y establece un plano lingüístico, el cual, gracias a nuestro lexicón mental, somos capaces de interpretar utilizando nuestra competencia lingüística. Haciendo un pequeño inciso sobre este asunto, cabe decir que según cuál sea nuestra competencia lingüística, mayor o menor, podremos o no detenernos a analizar aspectos lingüísticos como las formas verbales y de tratamiento, distintas en Argentina que en España, algo que se puede ver claramente con el uso de formas verbales como “Creés” y el uso, también, del “vos” propio de Argentina en vez de utilizar nuestro “tu”, en definitiva, el famoso tema del voseo y del tuteo.

En cuanto a la competencia pragmática, creemos que es la más importante y destacada a la hora de abordar la viñeta, pues Quino no solo quiere hablarnos de una situación en la que dos niños hablan sobre la libertad o lo que es importante en la vida, sino también criticar a la sociedad, que casi siempre se rige por el dinero, dándole demasiado importancia cuando en realidad, no debería de tenerla. Por eso esta viñeta, en realidad, tendría como principales destinatarios a los adultos, ya que ellos, mediante su propia competencia pragmática, pueden captar lo que verdaderamente quiere reflejar el autor de la viñeta.

Por último, nos encontramos con la competencia comunicativa, es decir, la capacidad de transmitir algo y de hacerlo entendible, eficaz, que transmita lo que su emisor desea. Por ello, en cuanto a la viñeta, nos encontramos que su creador, Quino, tiene una gran competencia comunicativa, pues mediante un uso hábil del lenguaje expresa de forma chocante lo que desea, pero, además, gracias al uso de viñetas, que fomentan la comicidad, y a una frase irrelevante dentro de la conversación de la misma, que choca en el contexto en el que se realiza la acción, no solo expresa lo que desea de una forma que choche al lector, sino que también le divierta y despierte su humor, algo que ha realizado a lo largo de su carrera como dibujante, de tal forma, que en gran parte del mundo no solo es conocido, sino que se siente verdadera pasión y gusto por lo que expresa y lo que nos interesa en este apartado, cómo lo expresa.

2. Valores pragmáticos de las preguntas y de los elementos deícticos.

A la hora de analizar esta viñeta, nos encontramos que los elementos interrogativos y deícticos no tienen mucha presencia, por lo que, aunque intentaremos explicar en menor o mayor medida algunos de los rasgos relevantes, no nos detendremos mucho.

En cuanto a la pragmática de la interrogación, en esta viñeta nos encontramos con una pregunta bastante interesante a la hora de analizarla: “¿Vos creés que el dinero es todo en esta vida, Manolito?.

Con esta pregunta, lo que hace Mafalda es preguntar a su interlocutor sobre uno de los problemas que le inquietan, por lo que, principalmente, lo que desea es obtener una respuesta. Pero aquí encontramos lo interesante de esta pregunta, ya que al ser una interrogación problemática, es decir, es una pregunta con la que Mafalda intenta acercarse a su interlocutor, pues tanto Quino como sus lectores saben que “el dinero no es todo en esta vida ni es lo más importante”,  lo que se intenta es fomentar la cortesía positiva, enfatizando las semejanzas en los conocimientos de Mafalda y Manolito, si tenemos en cuenta el contexto de la viñeta, o entre el emisor y los destinatarios, teniendo en cuenta que Quino desea acercarse a los lectores mediante esa pregunta la postura ideológica de Mafalda.

Por ello, nos encontramos con que ninguno de los temas que hemos estudiado a lo largo del curso es un compartimento estanco, sino que los diferentes rasgos y valores pragmáticos que podemos encontrarnos en un texto se desarrollan de forma conjunta y simultánea.

En cuanto a la deixis,  que engloba todos los recursos que vinculan la expresión en cuanto a un contexto espacial, temporal y personal, en la viñeta no tiene mucha relevancia o casi nula, pues aunque podemos encontrar en la primera escena de la viñeta la siguiente frase “Ahí está….esa palomita[…]”, en la que podemos afirmar que encontramos un elemento deíctico “ad oculos”, pues tanto el enunciador, Mafalda, como lo que señala, la paloma, se encuentran presentes en la situación de expresión, como podemos ver en la viñeta, en el resto de las escenas no aparece ningún  elemento deíctico a destacar, pues solo encontramos un elemento deíctico en la primera escena, en la que se desarrolla el monólogo interior de Mafalda.

3. Enunciados constatativos y performativos y la teoría de los actos de habla:

El primero en hablar sobre este tipo de enunciados fue el estudioso John Austin en su obra “Cómo hacer cosas con las palabras”, en la que intenta demostrar que el lenguaje no solo sirve para describir el mundo, sino también para “hacer cosas”, introduciendo su teoría sobre los actos de habla. Dentro de dicha teoría, Austin realiza una distinción entre dos tipos de enunciados, los constatativos o asertivos, que se caracterizan por admitir asignaciones de “verdadero” o “falso”, y los performativos, que serían los enunciados en los que el emisor no se limita solamente a describir un hecho o acción, sino que por el mismo hecho de ser expresado realiza dicha acción.

Solo vamos a poner un ejemplo de ello y lo realizamos con el primer diálogo de Mafalda.

Ahí está…, esa palomita no sabe lo que es el dinero y sin embargo es feliz.

En esta ocasión nos encontramos ante una acto performativo situado entre lo expositivo y lo veridictivo. Mafalda emite un juicio, “que los pájaros son felices sin dinero”, tras un proceso de interiorización de la información visual recibida, pero también puede ser expositivo porque clarifica y describe las intenciones y los pensamientos de la joven.

4. Principio de cooperación y la teoría de la relevancia.

El primer estudioso que habló sobre el principio de cooperación fue Grice, al reflexionar sobre la idea de que lo que deseamos comunicar en una conversación puede ser mucho más que lo que decimos, pues lo que decimos está determinado por las condiciones de verdad literales de un enunciado, mientras que lo que queremos comunicar con lo que decimos depende del contenido de lo dicho y una serie de factores ajenos al enunciado literal, puesto que debe, como nos expone Grice, implicarse.

Aunque no reflexionemos sobre ello, a la hora de comunicar algo o de iniciar una conversación con alguien conocido o desconocido, tenemos confianza en que aquellas personas nos responderán y nos prestarán atención, es decir, que pensamos que si nos dirigimos a alguien, le hablamos, este probablemente nos responda e intente comprender y entender aquello que queremos comunicarle. Uniendo esto a la teoría de Grice, el estudioso afirma que entre los hablantes hay un acuerdo previo de colaboración en la tarea de comunicarse, un principio general, el llamado “principio de cooperación”.

Por ejemplo, cuando Mafalda pregunta a Manolito “vos creés que el dinero es todo en esta vida, Manolito?”, confía en que su interlocutor no solo centre su atención en ella e intente entender aquella pregunta que desea realizar, sino que también confía en recibir una respuesta que, por encima, debe de ser similar a la respuesta que ella misma daría, como intentaremos explicar ahora.

Obviamente y como explicamos anteriormente, Mafalda no solo quiere realizar una pregunta, sino que también desea acercarse a su interlocutor, Manolito, puesto que ante la pregunta “¿crees que el dinero es todo en esta vida?”, cualquier persona nos contestaría de forma negativa y daría una serie de razones que conseguirían acercarnos en cuanto a la postura ideológica o de pensamiento. Como hemos podido ver, Quino maneja de forma excelente las diversas competencias y, por ello, encontramos que en la siguiente secuencia, después de aquella en la que Mafalda realiza la pregunta, Manolito responde “No, por supuesto que el dinero no lo es todo”. Aquí vemos que el principio de cooperación se cumpliría, puesto que Manolito escuchó la pregunta de Mafalda y contesta como ella quiere que él conteste, pues como podemos ver, ante tal respuesta, vemos que Mafalda sonríe, entendiendo que se ha producido una cooperación positiva entre ambos a la hora de comunicarse. Pero entonces Quino nos muestra que en la siguiente escena la respuesta del joven tiene una segunda parte “también existen los cheques”, algo que rompe con la idea anterior y con el principio de cooperación, pues como vemos, Mafalda ahora se encuentra en una actitud seria e incluso puede que de decepción al escuchar la verdadera respuesta de su interlocutor.

Este ejemplo, también nos sirve para hablar, por un lado, de las presuposiciones e implicaturas; por otro, de las máximas propuestas por Grice y, finalmente, enlazando con lo anterior, de la teoría de la relevancia, que al estar en competencia con la teoría del principio de cooperación, explicaremos más tarde.

Junto con este principio de cooperación, Grice también nos habla de las presuposiciones y las implicaturas. Por un lado, las presuposiciones son entendidas como un tipo de información que si no aparece explícitamente, se desprende necesariamente del enunciado, de forma literal. Por otro, las implicaturas son

Se entiende por presuposición un tipo de información que si bien no está dicha explícitamente, se desprende necesariamente del enunciado, mientras que las implicaturas se entienden como un tipo de información que el receptor o receptores de un mensaje “infieren” sin que el emisor la exprese explícitamente, siendo las implicaturas las verdaderamente pragmáticas en oposición a las presuposiciones.

Ante la viñeta, podemos hablar de presuposiciones desde dos perspectivas diferentes: desde la perspectiva intratextual, es decir, la perspectiva que tiene mafalda ante la respuesta de Manolito y la extratextual, la perspectiva de los interlocutores ante la viñeta y la intención de su dibujante, Quino.

En cuanto a la viñeta, podemos hablar de presuposiciones y de implicaturas con la respuesta que da Manolito ante la pregunta de Mafalda. Primero, ante la respuesta “no, por supuesto que el dinero no lo es todo”, Mafalda presupone que para manolito el dinero no lo es todo en el mundo e implica que su interlocutor, Manolito, cree que como ella, existen una serie de valores como la libertad, cosa que nos aparece reflejada en la figura de la “palomita”, que son más importantes en el mundo que el dinero y el tema económico. Sin embargo, vemos que este juego con las implicaturas se rompe en la última viñeta, en la que Manolito termina su respuesta diciendo “también existen los cheques, con la que Mafalda presupone que además de el dinero, existen los cheques y que también son importantes para Manolito, a la vez que implica que Manolito no se solidariza ni se acerca a su postura, infiriendo que la parte anterior de su respuesta no era la que ella deseaba y que en realidad Manolito piensa que el dinero es lo más importante en la vida, pues los cheques, al fin y al cabo, se convierten en dinero.

Desde el punto de vista de los lectores de la viñeta, saben que se encuentran ante una viñeta de Quino, que sus personajes son Mafalda y Manolito…etc. Pero lo verdaderamente importante a la hora de abordar este punto de vista son las implicaturas, pues los interlocutores, que saben o no la manera en la que Quino realiza sus viñetas, implican que les quiere decir algo, que quiere criticar algo. En este punto, podemos hablar de que los receptores implican que Quino lo que desea es criticar a la importancia que se da en la sociedad al dinero ante otros valores más importantes e ideológicos o espirituales como la felicidad y la poca importancia del dinero a la hora de conseguirla. Lo que choca, en resumen, tanto a Mafalda como a los lectores es la segunda parte de la respuesta de Manolito. Desde el punto de vista de los interlocutores, cabe destacar que estos implican que Quino utiliza la ironía, poniendo en boca de Manolito lo contrario de lo que se quiere decir con la viñeta, puesto que lo que Quino quiere defender es, como dijimos, la importancia de otros valores frente al dinero.

Por último, antes de hablar de la teoría de la relevancia, creemos que es importante analizar la respuesta de Manolito siguiendo las máximas propuestas por Grice, ya que esto nos dará pie para hablar sobre la teoría de la relevancia propuesta por Sperber y Wilson.

Según Grice, los principios del comportamiento se dividen en cuatro máximas:

A)   Máxima de cantidad, en la que Grice defiende que la contribución debe de ser todo lo informativa que requiera el propósito de la conversación y que dicha contribución no sea más informativa de lo requerido.

En cuanto a la respuesta de Manolito, vemos que no viola esta máxima, ya que para violarla, debería haber respondido mediante un discurso elaborado y extenso, en el que hubiera dado demasiada información, o mediante una simple respuesta afirmativa o negativa, ya que un “si” o un “no”, no serían suficientes a la hora de responder a dicha pregunta.

B)   Máxima de cualidad, en la que Grice habla de que la contribución debe de ser verdadera, es decir, que los interlocutores no deben afirmar algo que en realidad crean que es falso ni decir nada de cuya verdad no se tengan pruebas.

En este caso, encontramos que esta máxima ha podido ser violada a propósito por Quino en la respuesta de Manolito, puesto que Quino, obviamente, cree que la respuesta “no, por supuesto que el dinero no lo es todo, también existen los cheques”, es falsa, pero la utiliza, poniéndola en boca de uno de sus personajes, para decir justamente lo contrario de lo que quiere decir, es decir, enfatiza la idea de que el dinero no es para nada importante, a pesar de que en la sociedad tenga un papel muy relevante, como también nos indica.

C)   Máxima de relación, en la que Grice defiende que la información dada debe de ser relevante o pertinente.

Como podemos ver claramente, en esta viñeta el juego más interesante y principal se encuentra en esta máxima, puesto que, cuando parecía que Manolito iba a responder de forma relevante, nos encontramos ante una respuesta final que choca con el punto de vista tanto de los receptores de la viñeta como de la propia Mafalda, que creen que no es relevante y que no tiene valor.

D)   Máxima de manera, en la que Grice afirma que se debe de ser claro, evitando la oscuridad en la expresión, la ambigüedad, siendo claro y ordenado, algo que podemos ver que se cumple en la respuesta de Manolito, aunque, siendo algo críticos y puntillosos, podemos afirmar que la primera parte de la respuesta de Manolito es muy ambigua, ya que no pone nada por encima del dinero hasta que leemos la segunda parte de la misma.

En cuanto a la teoría de la relevancia, propuesta por Sperber y Wilson, podemos hablar que es una teoría que intenta explicar y abarcar lo mismo que la teoría de los actos de habla de Grice, pero desde una perspectiva diferente, reduciendo las máximas propuestas por este en una, la relevancia, que definen como el principio que explica todos los actos comunicativos lingüísticos, sin excepción, puesto que la razón principal por la que escuchamos y hacemos caso a nuestro interlocutor, en resumen y haciendo un guiño a la teoría de Grice, somos cooperativos, es porque aquello que nos quiere decir el otro para nosotros es relevante.

Como podemos ver y aunque lo hemos tratado anteriormente, lo más importante desde la teoría de la relevancia, en nuestra opinión, es la respuesta de Manolito, ya que Mafalda realiza una pregunta a Manolito pensando que la respuesta de este va a ser relevante para ella, puesto que nadie defendería que el dinero está por encima de todo. Por ello, vemos que en la viñeta en la que Manolito contesta con “no, por supuesto que el dinero no lo es todo”, Mafalda sonríe, pues aquello que Manolito está contando es verdaderamente relevante para ella, que cree férreamente en la gran importancia de otros ideales como la libertad. Sin embargo, ante la segunda parte de la respuesta, “también existen los cheques”, vemos que Mafalda ya no sonríe en la imagen, sino que está como triste y decepcionada con la respuesta, ya que la información que le ha dado su interlocutor, ahora carece de importancia y ya no es relevante.

Por otro lado, desde el punto de vista de los interlocutores, sucedería lo mismo a la hora de interpretar la respuesta de Manolito, pero cabe destacar que en este punto de vista contamos con la primera viñeta, en la que Mafalda reflexiona sobre la felicidad que otorga la libertad, y con la ideología del autor, que verdaderamente nos quiere contar algo relevante, nos quiere decir que hay muchas cosas importantes en esta vida por encima del dinero, algo que nosotros, los lectores de la viñeta, ya conocemos, pero no por ello dejamos de sentirnos identificados con la postura del autor, debido a la relevancia de lo que nos está contando.

 También, para acabar este apartado, creemos que es importante mencionar el contexto en el que se produce la pregunta de Mafalda y la respuesta de Quino, algo que veremos más detalladamente a la hora de hablar de la teoría de la argumentación, puesto que antes de presentarnos el diálogo entre los dos personajes y la pregunta sobre la existencia de algo más importante que el dinero, tenemos la primera viñeta, en la que Mafalda reflexiona consigo misma sobre la felicidad, que se consigue a través de la libertad y no con el dinero, debido a la frase “no sabe que existe el dinero y sin embargo es feliz”, algo que nos resulta en gran medida relevante, además de dar pie a que entendamos las siguientes viñetas.

5. (Des)cortesía.

 A la hora de hablar de descortesía y cortesía en esta viñeta, creemos que la postura y la teoría más importante es la postulada por Goffman, en la que nos habla de los conceptos de “imagen positiva” e “imagen negativa” y analiza las numerosas situaciones propias de la vida cotidiana, defendiendo la idea de que los individuos definen y construyen su imagen social en las interacciones que establecen con el resto de las personas. En cuanto al concepto que Goffman nos da de “imagen”, hace la distinción, como acabamos de señalar, de una imagen positiva y otra negativa. Mientras que en la imagen positiva podemos hablar de que con ella pretendemos ser aceptados como miembros de un grupo, sentirnos apreciados, comprendidos al compartir o tener las mismas ideas o anhelos, en la imagen negativa podríamos hablar de un deseo de delimitar nuestro territorio y la pretensión de mantener una distancia con el resto de personas. Por último a la hora de hablar con esta teoría, Goffman postula la teoría de que los individuos cooperan entre ellos con el fin de salvaguardar respectivamente la imagen que tienen sobre sí mismos y la imagen que los demás pueden tener sobre ellos.

Como podemos afirmar, la cortesía y descortesía gira también en torno a la pregunta de Mafalda y la respuesta de Manolito, aunque, antes de eso, podemos ver que en la primera viñeta, en la que Mafalda reflexiona consigo misma sobre la importancia y la felicidad que otorga la libertad mientras mira a una ”palomita”, se enfatiza la imagen positiva de la protagonista, ya que los lectores de la viñeta se sienten identificados con el punto de vista de Mafalda.

En cuanto a la pregunta, lo que desea Mafalda con ella es acercarse a su interlocutor, fomentando su imagen positiva ante él, ya que no cabe la posibilidad que ante tal pregunta alguien le conteste de forma negativa y no compartan entre ambos el mismo punto de vista. Sin embargo, al recibir la respuesta de Manolito de forma íntegra, vemos que ese intento de acercar a los hablantes, compartir posturas y fomentar la cortesía entre ambos se ha roto, puesto que Manolito no comparte el mismo punto de vista que Mafalda y esta aparece triste y decepcionada. Desde el punto de vista de los lectores, gracias a la respuesta de Manolito, se enfatiza la cortesía y la identificación con Mafalda, que ve aumentada en gran medida su imagen positiva, mientras que aumenta la imagen negativa de Manolito, que poseería una gran imagen negativa si no fuera porque los lectores implican que Quino pone en boca de Manolito esas palabras para criticar algo utilizando la ironía, diciendo lo contrario de lo que se desea decir.

6. Argumentación.

Por último, creemos que es importante analizar esta viñeta desde el punto de vista de la argumentación, es decir, analizando la forma en la Quino realiza las viñetas intentando desmembrar su intención, el valor que desea dar a las diversas secuencias y responder al “¿por qué?” de las mismas y de aquello que desea contarnos.

Obviamente, la intención de Quino con esta viñeta es expresar su idea de que el dinero no es algo muy importante en la vida, aunque sea necesario, ya que existen otros valores que consiguen que verdaderamente seamos felices y que la vida merezca la pena.

Para ello, utiliza la primera secuencia o viñeta, en la que por boca de la protagonista, Mafalda, defiende la felicidad que otorga la libertad utilizando como elemento intermediario entre Mafalda y el concepto espiritual que desea defender, la imagen de una palomita, algo que es bastante significativo, ya que siempre se relaciona a la figura de las aves con la libertad.

De esta forma, los lectores de esta viñeta ya se sienten identificados con la ideología que plantea Quino. Seguidamente, en la siguiente viñeta aparece Mafalda con uno de los personajes que suelen aparecer en sus viñetas, Manolito. Desde la teoría de la argumentación, podemos afirmar que los lectores asumen que esta viñeta, separada de la anterior tanto en el tiempo como en el espacio, puesto que ya no vemos el árbol sobre el que se encontraba la “palomita”, sucede justo después de la primera, es decir, Mafalda, después de haber reflexionado sobre la libertad, se encuentra con uno de sus amigos y decide poner en común su punto de vista. Para ello, el autor utiliza la pregunta “¿Vos creés que el dinero es todo en esta vida, Manolito?. Posteriormente, en la siguiente viñeta, Quino nos muestra la supuesta respuesta de Manolito, que dice “ no, por supuesto que el dinero no lo es todo”. Hasta aquí los lectores interpretamos, gracias a hilo argumentativo de la viñeta, que Manolito sigue la misma postura e ideología que Mafalda, pero vemos que a esa respuesta le falta “algo”, una concreción, que veremos en la siguiente viñeta, la más importante, desde nuestro punto de vista, tanto a la hora de analizar la viñeta desde los diferentes puntos de vista y elementos pragmáticos como desde la teoría de la argumentación. Quino ha usado una estrategia argumentativa tan elaborada, que la última viñeta resulta chocante para el lector, ya que en ella reside toda la “fuerza”, puesto que después de haber defendido la importancia de la libertad sobre el dinero y después de haber puesto en boca de Manolito la idea de que el dinero no es lo más importante, aparece un “también existen los cheques”, que desbarajusta las implicaturas que los lectores habían creado tras la primera parte de la respuesta de Manolito y además, es el elemento cómico, gracias al uso de la ironía, sobre el que se asienta toda la comicidad de la viñeta de cómic, acercando a los lectores a su propia postura mediante este recurso y consiguiendo transmitir la idea o el pensamiento que deseaba de una forma expresiva y muy eficaz.

EJEMPLIFICACIÓN SEGUNDA

1. Competencias:

                 1.1 Competencia lingüística:

Debemos admitir que en el preciso momento en el que llega a nosotros cualquier información textual, lo primero que apreciamos en él es un conjunto de signos con una extensión determinada, normalmente encuadrada o justificada. Para los lectores occidentales es habitual encontrase, y enfrentarse a signos de dicha apariencia, sin embargo no ocurriría lo mismo con una gran cantidad de hablante orientales. El establecimiento y la aceptación de los europeos, americanos, y africanos del abecedario latino facilita y evita esa dificultad que en otros países más orientales podríamos encontrarnos. Al mismo tiempo he de conocer que en el español las palabras suelen formarse a partir de una secuenciación de segmentos concreta, y que, precisamente, la ordenación de los signos lingüísticos nos facilita a obtención de un significado y no de otro. Podríamos hablar dentro de este ámbito aspectos tan esenciales como la dualidad significado, significante; expresión, contenido, o concepto y forma. Del mismo modo podríamos hablar de las sílabas abiertas y de las cerradas,  del acento, de los fonemas, archifonemas, alófonos… O también podríamos hablar de su clasificación y función, preposiciones, sustantivos, complemento directo o indirecto. Pero siempre que hiciésemos este primer paso nos situaríamos ante la competencia lingüística que cada individuo posee. No es necesario el conocimiento de cada uno de los elementos de las oraciones en su totalidad, puesto que en muchas ocasiones hemos utilizado el lenguaje sin ser conscientes de su función, forma, clasificación o finalidad. Analizando solo algunas palabras de este ejemplo según nuestra competencia lingüística podríamos hacer la siguiente interpretación. Esta interpretación, normalmente, se realiza inconscientemente. En ocasiones esta competencia a sido considerada la competencia de las competencias, puesto que ejerce la función de “vehículo” en la adquisición de las demás competencias. Entonces, he de conocer que Papá es: una palabra con silaba abierta, formada a partir de dos fonemas oclusivos, bilabiales, sonoros /p/, y dos vocales abiertas /a/, que es el nombre que los hijos atribuyen a su referente paterno, y que posee un matiz apreciativo por el cual se significa cariño y afecto. Al mismo tiempo es un sustantivo que construye su plural con una /–s/, es masculino, y designa una función concreta en la propia oración.  Este conocimiento y empleo adecuado del código lingüístico posibilita a los individuos la creación, la reproducción e interpretación de un número infinito de oraciones.

                1.2. Competencia Pragmática.

Desde el punto de vista pragmático, el interés fundamental de nuestros actos lingüísticos reside en la capacidad que, en este caso Quino, nos muestra para utilizar de manera adecuada la lengua que ha adquirido. Aunque la tirada cómica que Quino nos presenta parezca estar cercana al mundo infantil, realmente se encuentra más apegada al mundo de los adultos. Se ha afirmado en muchas ocasiones que Quino pretende mostramos a adultos con cuerpos de niño, y a través de ello pretende criticar la miseria, la condición humana, los errores de la autoridad, y la estrechez de miras. La ironía buscada a partir de lo absurdo es uno de sus recursos lingüísticos utilizados con frecuencia, y a pesar de criticar duramente situaciones realmente existentes, sus viñetas se caracterizan por mostraros su simpatía por los seres “inocentes” de esta vida. En esta ocasión nos muestra la ingenuidad de los niños de una manera humanizada y utiliza para despertar en nosotros, no solo signos lingüísticos, sino también imágenes e iconos. Quino realmente llega con sus viñetas a nuestros corazones y consigue despertar en nosotros las emociones que él quiere, gracias a el dominio de las funciones del lenguaje; conativa, emotiva, referencial, metalingüística, fática y poética.

                   1.3 Competencia comunicativa.

Finalmente la finalidad de todo acto lingüístico es comunicarnos. El ser humano es un ser sociable por naturaleza y necesita que los demás le entiendan y que lo comprendan. Quino es un experto en utilizar con propiedad la lengua que ha aprendido. Además el también es consciente de que nos encontramos ante un soporte lingüístico, el comic, que se utiliza para despertar la sonrisa de sus lectores. De este modo sabe interpretar la situación social a la que se enfrenta, y conoce las formas lingüísticas que le facilitan expresarse a su gusto.

La ejecución de todas las competencias con adecuación favorece el éxito del acto comunicativo. Gracias a su competencia comunicativa nos presenta un mundo concreto y nos hace partícipe de él. Quizás por este motivo se ha convertido en uno de los diujantes más conocidos de todo el mundo, y además se le ha reconocido constantemnte su habilidad para utilizar el lenguaje.

2. Valores pragmáticos de las preguntas y de los elementos deícticos.        

                2.1. Interrogaciones

En esta viñeta podemos demostraros la existencia de preguntas que no tienen la intención de preguntar, sino que únicamente tienen la pretensión de aclarar, y confirmar. El uso de las interrogaciones en estos enunciados tiende a fomentar la importancia de los rasgos fonéticos y de la entonación. Mafalda es consciente de que al otro lado del mar se encuentra un país llamado África, pero sin embargo necesita que su padre se lo ratifique. Al mismo tiempo su intención es mantener una conversación activa, aplicando la función fática de Jakobson.  Cuando realizamos preguntas de este tipo, en ocasiones pretendemos que nos contesten, esperando una información determinada, es decir, un sí o un no, pero en muchas otras ocasiones las utilizamos para dar una continuidad a nuestro mensaje. Lo que esperamos es que se nuestro interlocutor aclare nuestras dudas, o que nos siga prestando atención. En realidad lo que hace nuestra protagonista con su pregunta es preparar el discurso para lo que va a venir a continuación. Ya sabe que su padre le va a dar la razón, puesto que posiblemente esa información se la haya transmitido él, o simplemente porque ella sabe que es un asunto que debe ser conocido por todos. En esta ocasión nos encontramos con una repuesta, pero si Quino hubiese decidido omitirla, el dialogo podría haber continuado independientemente. ¿Es necesaria, entonces, la pregunta o no? En verdad con la pregunta no se consigue obtener ninguna información nueva, tampoco cambia la actitud de nuestro interlocutor para conseguir que la niña obtenga sus deseos, ni tan siquiera es un reproche, únicamente es una  confirmación y afirmación de la información expuesta con anterioridad. Es por este motivo por el que decidimos clasificar este enunciado interrogativo dentro de las interrogaciones confirmativas según la tipología establecida por María Victoria Escandell Vidal. Formalmente presentan una formulación negativa, y con ella se nos certifica que el emisor no es totalmente consciente de que lo que esté diciendo sea veraz, y para ello, aparentemente, tiende a negar su anterior enunciado. Con este tipo de enunciados, el productor del mensaje trata de obtener una confirmación, además, con el es capaz de saber si la conversación está siendo reciproca, o por el contario, nadie le escucha.

              2.2 Elementos deícticos

En cuanto a los elementos como afirma Karl Bühler el terreno a dedicarnos es el de los “campos mostrativos”, es decir, a la señalización mediante elementos lingüísticos de un lugar, una persona, un tiempo…  En el caso de las viñetas de los comics se construye además un mundo concreto, utilizando otro tipo de lenguaje deíctico, no  solo textual, si no también visual. Quino nos muestra a dos personajes mirando al horizonte frente al mar. Textualmente nos encontramos ante expresiones que indican localización, “del otro lado del mar”, pero la importancia los elementos deícticos en estas viñetas es pequeña. Nos parece curioso que Quino dibuje el final del primer bocadillo de Mafalda justamente en el horizonte, intentándonos hacer ver donde debería aparecer la silueta del país nombrado por Mafalda. Queremos hacer mención también en este apartado de la postura adquirida por los dos personajes. Se muestran tranquilos con los brazos recogidos, imagen que al mismo tiempo denota una actitud pensativa. Buscando un sentido a todas estas conjeturas, nos planteamos la posibilidad no concretada de haber dibujado a Mafalda señalando deícticamente el lugar al que se refiere, pero creemos que la intención del dibujante es mostrarnos a los personajes muy serenos. Mucha gente cuando ve el mar se relaja y otea el horizonte. En esos instantes piensa las cosas más remotas que podría creerse y por ello esa situación de relajación se produce la escena que se nos presenta. Con ello también se consigue dar a Mafalda una expresión no propia de los niños que corren, saltan y juegan, si no que adopta una postura y un comportamiento propio de personas con una edad más avanzada. Esta situación se repite con frecuencia en las constantes viñetas del dibujante.

3.Enunciados constatativos y performativos.

En este capítulo pretendemos no detenernos mucho. No hablaremos de la teoría establecida por Austin porque ya lo hicimos en la práctica número dos, pero sí que iremos analizando cada enunciado según sus postulados.

Papa del otro lado del mar esta África ¿no?

En este caso nos encontramos ante un enunciado performativo. La primera afirmación de Mafalda se corresponde con un enunciado performativo expositivo, según la clasificación de Austin, y el uso de este primer enunciado podríamos considerarlo como afortunado, ya que en él se mantiene un procedimiento convencional aceptado, por el cual un hijo pregunta a su padre por todo aquello que aun no conoce o que duda. Mafalda utiliza este tipo de enunciados para expresar su opinión, para preguntar, para llamar la atención y para establecer un debate.

O se acostaron todas temprano, o las jirafas no tienen el cuello tan largo como yo creía.

Este segundo caso, utilizando la misma clasificación, se ajusta a los enunciados performativos judicativos o veridictivos, ya que Mafalda, tras realizar un proceso mental, emite un veredicto. Verdaderamente no se ajusta en su totalidad a los términos utilizados por Austin, quien atribuía a esta categoría expresiones como: “culpable”; “demándeme”… siempre acercándose al lenguaje judicial. Pero nos parece evidente que con el suyo Mafalda establece una sentencia sobre la vida. La afirmación en este caso es desafortunada, puesto que no se corresponde con la realidad. A las jirafas se las conoce por poseer un alargado cuello, pero por muy largo que sea no es posible observarlo desde la distancia. Mafalda con una mente infantil cree todo lo contrario, y se las imagina con un cuello enorme.

4. Teoría de los actos de habla:

Para hablar de esta teoría debemos acudir al libro How to do thing with words, de Jhon Langshaw Austin. En la recepción de dicho texto, al igual que en su producción los tres actos de hablas categorizados por Austin se producen simultáneamente, y únicamente su distinción se debe a un acto teórico. A pesar de ello el hecho de que Austin los dividiese y categorizase fue un hecho de gran relevancia ya que cada nivel o acto posee características diferentes.

4.1 Acto locutivo.

Deteniéndonos en el acto de habla locutivo debemos decir que lo podemos relacionar con la competencia lingüística ejemplificada al comienzo de esta viñeta. Con este acto Quino pretende emitir un mensaje con unas grafías e imágenes determinadas.  Cada grafía constituye una palabra con un significado concreto, y como explicamos en nuestra práctica sobre los actos de habla, el acto locutivo se halla dividido en tres subniveles. El nivel fónico no tiene cabida en este tipo de textos, sin embargo si estuviésemos hablando de textos poéticos afirmaríamos todo lo contrario, puesto que la poesia en su origen estaba dedicada a ser leída en alto. En cuanto al nivel fatico, Austin lo describe como la emisión de una serie de ruidos sucesivos considerados como pertenecientes a un vocabulario y adecuados a una gramática. Volvemos a decir que en este caso los sonidos no se emiten, pero sí que podemos ver que poseen una secuenciación determinada por la que el mensaje adquiere sentido.  Si Quino acierta en su producción textual a través de un acto de habla locutivo se debe a su elevada competencia lingüística, y por ello vemos una estrecha relación entre estos dos categorías pragmáticas. El acto locutivo se caracteriza por ser el elemento pragmático que dotara al mensaje de significado. Searle intentó matizar y completar algunos aspectos de esta teoría y para ello añadió dos categorías nuevas denominadas como el acto de emisión o el acto proposicional. El acto de emisión está vinculado con acto fonético y el acto fatico establecido por Austin, y el acto proposicional con el acto rético establecido también por Austin.

4.2 Acto ilocutivo.

Quino nos presenta una situación concreta en la que inscribe un texto concreto. Nos cuenta cómo una niña, Mafalda, le pregunta a su padre por la localización de África, mientras están mirando al mar relajadamente, y como se da cuenta de que las jirafas no tienen el cuello tan largo como ella pensaba. Este sería el acto ilocutivo que Quino nos ofrece, eso es lo que nos quiere decir. Este acto nos aporta una información que guarda relación con los enunciados performativos, y en el caso de este ejemplo con los enunciados expositivos y judicativos. La información esta expresada de forma directa, puesto que es Mafalda la que nos expresa su duda y la que la resuelve. Estas frases poseen unas condiciones determinadas según Austin:

–          Mafalda es la única persona de la imagen que podría realizar dicho acto de habla. Es la adecuada para hacerlo, puesto que por su edad es normal que realice preguntas de ese estilo. Es una condición preparatoria que Quino tiee en cuenta para que su viñeta tenga éxito.

–          Mafalda es sincera y nos muestra su desconocimiento y su ingenuidad de forma graciosa. Condición de sinceridad

–          Y Mafalda utiliza la pregunta para llamar la atención de su interlocutor, consiguiendo de ese modo que su mensaje llegue con la fuerza ilocutiva apropiada a su receptor, basándose en una condición esencial.

Para Searle el mensaje de Mafalda únicamente puede constituirse a partir de este nivel o acto de habla, ya que para él, el acto ilocutivo,  constituye la unidad mínima de comunicación.

4.3 Acto perlocutivo.

Este acto nos afecta a nosotros como receptores, que nos emocionamos, reímos y divertimos de la ingenuidad de este personaje. Al mismo tiempo esa es la finalidad que busca Quino y por la cual consigue que su mensaje sea efectivo.

5. Principio de cooperación, presuposiciones y implicaturas.

El principio de cooperación lo vamos a analizar en la figura del padre de Mafalda. La respuesta emitida por este personaje no es inconexa, sino todo lo contrario ya que responde a propósitos comunes. Sin embargo a pesar de centrar nuestra atención en el papá, no podemos olvidarnos de Mafalda, puesto que para que el intercambio comunicativo funcione ambos han de ser cooperantes, comunicativamente hablando. Podemos encontrarnos en cada integrante de la conversación un pronóstico o un conjunto de pronósticos comunes que posibilitan el existo comunicativo. Hemos dicho que la respuesta del padre es cooperativa, y para justificarlo vamos demostrároslo a través de las máximas cooperativas establecidas por Grice. Desde el punto de vista de la cantidad, por el cual se nos exige que no aportemos demasiada información, ni que tampoco eludamos información necesaria, podemos decir que en la viñeta esta norma se respeta. El padre de Mafalda podría haberle explicado por qué se encuentra al otro lado del mar África, pero tenemos que tener en cuenta que es una niña y que con bastante seguridad no entienda aun ciertas cosas que pueda saber un adulto. La información que le propone es justamente la necesaria, puesto que como hemos dicho en el apartado de las interrogaciones, no se sabe a ciencia cierta si Mafalda está preguntando o simplemente realiza un acto fático. La maxima de cualidad no podemos conocerla, puesto que al ser una imagen irreal pueden encontarse en cualquier lugar, pero creemos que también es respetada. Normalmente los padres intentan aumentar la cultura y los conocimientos de sus hijos respondiendo a sus preguntas, y explicándoles las cosas que no conocen, por ello presuponemos que no se trata de un acto no verídico. Y en cuanto a la relevancia, apartado al que nos dedicaremos después, podemos decir que la viñeta es relevante. Si se hubiese representado a los mismos personajes, con los mismos diálogos en un espacio nevado daríamos por hecho que la realidad no es así, pero al contrario, los personajes son dibujados únicamente con bañadores, lo que nos hace pensar que estén en verano. Al mismo tiempo sabemos que Quino es argentino y si comprobamos en un globo terráqueo el meridiano de este país, al este se encuentra el continente por el que pregunta la niña. Finalmente en cuanto a la maxima de modalidad debemos decir que ambos personajes son claros, no se producen interrupciones verbales que nos dificulten la comprensión, ni tampoco existe presencia alguna de ruidos onomatopéyicos que lo compliquen.

Para llegar a este resultado, y para poder entender el mensaje hemos debido de establecer una serie de presuposiciones.

–          África existe.

–          África está al otro lado del mar.

–          Al otro lado del mar de África, existe otro lugar, donde se encuentran Mafalda y su padre.

–          El mar existe.

–          Mafalda existe, y es un personaje de comic creado por Quino.

–          Quino dibuja también a su padre.

–          Las jirafas están al otro lado del mar.

–          Las jirafas suelen encontrarse en África, y tienen un largo cuello.

–          Mafalda cree que el cuello de las jirafas es muy alto.

–          Mafalda se da cuenta de que el cuello de las jirafas no es tan alto como ella creía.

En cuanto a las implicaturas podemos decir que Mafalda cree que las jirafas no pueden ser vistas por que se han acostado temprano. Ello nos hace pensar que Mafalda sabe que la gente y los seres vivos se acuestan al anochecer, y por ello nos dice que se fueron temprano, puesto que aun es de día, hecho que por la situación contextual tambien es implicado. Las imágenes también nos hacen implicar que Mafalda se sube a una piedra para ver de lejos a las jirafas, pero que ni con esas lo consigue. Implicamos que están en un momento de relajación, puesto que presentan una postura descansada. Por otro lado la cara del padre de Mafalda cuando ella establece su conclusión nos hace implicar que se sorprende de la respuesta establecida por la niña, y finalmente la imagen en su conjunto nos hace implicar la verdadera inocencia de Mafalda, quien crea en su cabeza, al igual que todos los niños, un mundo imaginario. Al conocer a Quino, y al saber su nacionalidad, podemos implicar que se trata de una playa situada en Argentina y que por ello al otro lado del mar está africa.

Todos estos elementos pragmáticos nos facilitan la comprensión de la viñeta. Cuando leemos la viñeta no pensamos, y no realizamos cada paso detenidamente como hemos hecho en este ejemplo, puesto que utilizamos estos recursos si ser conscientes de ello. Su conocimiento facilita el desarrollo de discursos cómicos o sarcásticos, y nos permite jugar con el lenguaje a nuestro antojo.

6. Principio de relevancia.

Dan Sperber y Deirdre Wilson tratan de explicar el proceso comunicativo a partir de esta submáxima obtenida de la teoría expuesta por Grice. La relevancia de estas viñetas es efectiva porque el esfuerzo que nos exige es muy leve. Este tipo de textos, los comics, buscan despertar nuestra comicidad a través de un lenguaje sencillo, que llegue a todo tipo de públicos, tanto adultos como niños. El efecto cognoscitivo que despierta en nosotros no es muy elevado, pero el motivo se explica porque en este tipo de dialogos no se exige aportar una enseñanza. Lo que podemos aprender es la historia de una niña que tiene una habilidad especial para utilizar el lenguaje, y para despertar en nosotros una sonrisa. Como digo aunque no nos aporte ningún dato vital, ni teórico, gracias a la “garantía de relevancia” nos acercamos al texto e intentamos interpretar su intencionalidad. De él esperamos algo, esperamos que nos aporte alguna información que satisfaga nuestras necesidades, y Mafalda lo consigue.  La información que estas viñetas nos propone, supone un acceso inmediato a su significación, puesto que no requieren de un esfuerzo y de un procesamiento elevado, y la información es nueva respecto a que se nos está presentando a una serie de personajes, pero todo lo demás aporta información relacionada con la que los lectores ya poseen. La inferencia que tenemos que hacer los lectores, sobre el que cae el peso más elevado de la comunicación, nos permite conocer la verdadera intención de Quino, despertar nuestra comicidad y nuestra sensibilidad al pretender que entendamos a Mafalda y sus actitudes. Todo ello conforma un entorno cognitivo compartido, y los mundos cognitivos del emisor y de los receptores se une. Finalmente, y aunque lo pongamos en el último lugar es lo primero que realizamos, hemos de hacer mención a las explicaturas, por las cuales decodificamos el mensaje, evitamos las ambigüedades, asignamos referentes y establecemos las correspondientes inferencias. En esta ocasión la explicatura que realizamos es muy sencilla, puesto que apenas hay ambigüedades y se utiliza un lenguaje sencillo.

Como ya hemos dicho al hablar de las máximas de Grice es relevante porque se nos presenta un contexto determinado. Si se hubiese representado ese dialogo en el polo norte hubiese perdido toda su relevancia, al igual que si el lenguaje se habría intercambiado y fuese el padre el que le pregunta a la niña, por todo ello, la relevancia de este texto hace que nos lo tomemos en serio y que lo veamos verídico, y finalmente que lo acptemos.

7. La (des)cortesía verbal.

Es evidente que los hablantes cuando deseamos emitir un mensaje solemos tener muy en cuenta el modo de emitirlo para que dicho acto sea productivo, y no invada atropelladamente el espacio personal de nuestro interlocutor. Mafalda es en este acto lingüístico el personaje que invade el espacio personal de su padre. Ella pide algo respetando unas normas comunes de educación establecidas en la cortesía social, para ello decide comenzar su discurso con un atenuante afectivo como es el término papá. De esta manera consigue acercarse a su padre sin que él se sienta invadido, pero por este mismo motivo, por el hecho de ser su padre, elude expresiones rituales propias de estos actos de comunicación. Al fin y al cabo la que quiere obtener un beneficio es ella, y por ello debe rebajar su petición. Mafalda quiere demostrarle con ese apelativo “papá” a su padre que lo aprecia y por eso le trata de manera cortes fomentado al mismo tiempo su imagen positiva, puesto que ella también quiere que ser valorada como se merece. Este acto lingüístico sería totalmente diferente si Mafalda hubiese preguntado por sus dudas del siguiente modo “ !Oye tu! al otro lado del mar está África ¿no? ¡Vamos respóndeme! La respuesta sería también totalmente cortes y se estaría fomentando la cortesía negativa. Lo que preguntamos es lo mismo y la información que se nos da es la misma pero entre un ejemplo y otro cambian las formas y por lo tanto cambia también el hecho de que consigamos nuestros objetivos o de que no lo hagamos. De este modo a través de la cortesía nuestros personajes establecen un equilibrio, sobre todo Mafalda, para conseguir, sin forzar demasiado en exceso a su padre. Como ya hemos indicado al hacer la pregunta Mafalda se introduce en el territorio de su padre, pero a través de la cortesía combate y anula las defensas que pueda tener su progenitor, ya que se encuentra en una situación de reposo y posiblemente no quiera ser molestado. Al parecer la estrategia empleada por Mafalda da resultado y su padre no se siente invadido. La diferencia de padre e hija hace que exista un mínimo de diferencia social entre los personajes que puede ser atravesado con unas mínimas pautas de cortesía. No son necesarias las formas rituales propias de la cortesía como, los saludos o los agradecimientos, Mafalda no le agradece a su padre su ayuda. Sin embargo si se establece una cortesía estratégica para conseguir unos fines predeterminados: que se le ratifiquen sus dudas. Mafalda busca la colaboración (principio de cooperación), y la buena disposición de su papá y finalmente lo consigue. Según las máximas de Grice, Mafalda es clara y cortes, puesto que no se impone a su padre, nos resultaría chocante que un hijo se impusiese a su padre, y al mismo tiempo este hecho le dificultaría la consecución de sus fines. Desde que comienza su intervención Mafalda refuerza los lazos de camaradería con ese “papá”, puesto que la relación y entre los interlocutores es muy cercana. Con ello, según Leech, Mafalda mejora la relación existente con su padre y rebaja los costes. Según las máximas de este mismo autor Mafalda consigue: minimizar el coste al otro, minimizar su propio beneficio, y maximiza la empatía con su receptor. El acto que realiza Mafalda es competitivo terminológicamente hablando, puesto que entra en conflicto directamente con la cortesía al preguntar. Finalizando este apartado queremos hacer mención a la importancia del contexto. Ya hemos dicho que Mafalda podía haberse mostrado más cortes, pero el contexto sociocultural determina que su acto lingüístico es adecuado. Al final es su padre y la cercanía entre uno y otro hace que en ciertos momentos la ritualización se pierda. Antiguamente y aun en algunos pueblos se trataba a los padres desde una distancia social importante, y el respeto no solo en las actitudes, sino también en los usos lingüísticos queda patente en sus conversaciones. Este hecho no se aprecia en las viñetas lo que nos demuestra que las sociedades también cambian. Además tenemos que tener en cuenta que la cultura argentina es similar en bastantes aspectos a la europea, pero si hablásemos de una viñeta de un país oriental sería totalmente diferente. Los elementos que fomentan la cortesía como el que hemos indicado “papá” atenúan y enfatizan ese acto. Al mismo tiempo como hemos dicho se trata de una conversación entre Mafalda y su padre, lo que nos hace ver que la formalidad necesaria es escasa, frente a, por ejemplo, una discusión política. En este ejemplo no encontramos distinciones en las formas de tratamiento, ni formulas indirectas, solo se enfatiza la necesidad que se quiere cumplimentar, por lo que no existen muchos medios lingüísticos que expresen cortesía.

8. La argumentación.

Mafalda en su veredicto final aporta razones para defender sus teorías. con su argumentación no pretende que su padre cambie de opinión sobre la localización de África, pero sí que realiza un acto perlocutivo por el que quiere que su padre se dé cuenta y se convenza de que el razonamiento que su hija ha hecho es adecuado, a ella le explicaron algo que luego no se puede comprobar y para ello establece sus propias teorías. La ordenación de la argumentación de Quino es clara y ordenada, tiene en cuenta a los sujetos enunciadores, y los argumentos se adecuan a los receptores. el argumento que utiliza Mafalda es deductivo, ya que gracias a las premisas que ella establece, podrá llegar a la conclusión de su duda, ya sea eligiendo la opción verdadera o la falsa. También puede considerarse un argumento de causa-efecto ya que busca una solución a su problema a través de una relación de correlación entre:

– No ver a las jirafas…. porque están durmiendo

– No ver a las jirafas…. porque en tienen el cuello tan alto.

Mafalda no ve la necesidad de apoyar sus deducciones a partir de argumentos comunes basados en la cualidad, cantidad,  o calidad, de sus premisas, porque con probabilidad busca una respuesta aclaratoria de su papá. El este caso el efecto perlocutivo no se encuentra claramente identificado, puesto que Mafalda no intenta convencer a su padre de nada. desde otra perspectiva con su argumentación sí que consigue demostrarnos su ingenuidad graciosa, pero es Quino quien en esta ocasión lo consigue. De este modo podemos decir que las escenas en global sí que poseen un fin perlocutivo, entretenernos y divertirnos, que al fin y al cabo es conseguido.

CONCLUSIONES.

En este trabajo hemos podido ver que aunque existen diversas teorías que tratan la pragmática lingüística desde un punto de vista diferente, como por ejemplo la teoría de los actos de habla de Grice y la teoría de la relevancia de Sperber y Wilson, estas mantienen una estrecha relación entre sí y no merecen ser menoscabadas ni tener menos importancia unas que otras, sino que, valorándolas en conjunto, pueden observarse numerosas ideas y conceptos bastantes acertados que, en común, pueden conformar unas ideas y objetos de estudio bastante interesantes. También hemos podido apreciar que aunque puedan estudiarse por separado los diferentes elementos y rasgos pragmáticos, como los elementos deícticos o interrogativos, las fórmulas de cortesía o aquellos principios básicos de cualquier conversación entre los interlocutores, mantienen relación entre sí, por lo que no se deben tener en cuenta como compartimentos estanco, sino que se deben valorar en conjunto, viendo los rasgos que los unen y que hacen que sea posible estudiar con profundidad cada una de las estrategias pragmáticas que los hablantes, aunque no se den cuenta, usan en una gran cantidad de situaciones donde mantienen conversaciones cotidianas con los interlocutores. Gracias a esta práctica, por último, hemos podido asentar nuestros conocimientos y hacer una valoración general, gracias a una extensa ejemplificación teniendo en cuenta todos los apartados estudiados, de la asignatura, donde hemos podido reflexionar sobre aquellos elementos que están presentes en nuestra lengua y las diversas teorías sobre otras ramas de la lingüística, como la sintaxis, la morfología y la gramática, no son capaces de explicar.

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LA (DES)CORTESÍA VERBAL

Publicado: mayo 18, 2012 en Uncategorized

1. Justificación:

Con este trabajo queremos demostraros como los estudios sobre la cortesía y la descortesía han conformado en los últimos años una línea de investigación bastante sólida, hace diez años apenas eran conocidos los trabajos que se ocupaban de este objeto de estudio y apenas eran enseñados en las universidades españolas. A partir este trabajo pretendemos hacer un recorrido no muy amplio pero muy sólido de los estudios y propuestas más significativas en los estudios sobre la cortesía y la descortesía. Hemos hecho mención al desinterés y desconocimiento que las universidades españolas tuvieron acerca de este tema demostrando que la mayoría de las propuestas realizadas han sido procedentes del ámbito anglosajón. Para ejemplificar dichas teorías vamos a utilizar algunos fragmento extraídos del último debate político entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez  Rubalcaba. Además al final de dicho trabajo vamos a incorporar unas aportaciones propias relacionadas con la cortesía en las relaciones sociales y laborales. En definitiva pretendemos abordar de manera sistemática y concisa la quinta práctica de este curso.

2. Algunos autores que han tratado esta teoría:

En todas las sociedades se dan comportamientos de urbanidad cuya finalidad consiste en el mantener un mínimo de armonía entre los hablantes, y ello favorece a que estemos ante un hecho de carácter universal que atañe a todos los individuos. Al mismo tiempo debemos decir que, desde otras perspectivas, la cortesía no es universal, las diferencias entre las distintas sociedades en sus formas y funciones son un ejemplo de ello, es decir, que con la cortesía nos referimos a quien debe ser cortes frente a quien no lo es. Según las circunstancias o la situación comunicativa. María Victoria Escandel establece la siguiente definición sobre la cortesía:

La cortesía puede entenderse, por tanto, de dos maneras diferentes. Puede concebirse, en primer lugar, como un “conjunto de normas sociales”, establecidas por cada sociedad, que regulen el comportamiento adecuado de sus miembros, prohibiendo algunas formas de conducta y favoreciendo otras: lo que se ajusta a las normas se considera cortes, y lo que no se ajusta es sancionado como descortés. Esta cortesía se ha interpretado como un mecanismo de salvaguardia que establecen todas las sociedades para que la agresividad de sus miembros no se vuelva contra ellos (1996, p. 136).

Además de esta definición existen otras diferentes, este es el caso de la expresada en ciberpragmática  (el uso del lenguaje en internet) por Francisco Yus, quien aportaría la siguiente matización: “Pero, ¿Qué es la cortesía? Podemos deducir que la cortesía es una manifestación del hablante comparable al buen comportamiento social, sin llegar a ser un termino de limites claros”. (2001, p. 187)

La cortesía lingüística tiene diversas líneas de investigación y Calsamiglia y Tusón en 1999 recopilaron un total de seis:

–          Se centra en el comportamiento verbal y la elección de determinados indicadores lingüísticos de cortesía.

–          Se basa en el reconocimiento de que la función interpersonal del lenguaje está presente en la base del comportamiento comunicativo.

–          Sirve para facilitar las relaciones sociales y para canalizar y compensar la agresividad; es decir, todas aquellas acciones que pueden constituir una ofensa virtual para los participantes.

–          Se concibe no como un conjunto de normas, sino como un conjunto de estrategias que determinan la elección de unas formas lingüísticas para elaborar los enunciados de los que protagonizan una interacción.

–          Marca y refleja las relaciones existentes en la vida social, en los ejes del poder/solidaridad, de distancia/proximidad, de afecto, de conocimiento mutuo, etc.

–          Es terreno de negociación en cualquier contexto.

Si acudimos a los países anglohablantes encontramos que esta misma labor lleva realizándose durante carias décadas y sin embargo en el mundo hispánico se trata de un campo relativamente reciente. En cuanto a la dualidad de la cortesía mencionada anteriormente Briz afirma:

Junto a la cortesía codificada, prospectiva, sujeta a convicción, por ello, a patrones de conducta y comportamiento social apropiados, cabe distinguir una cortesía interpretada, retrospectiva, estrictamente estrategia lingüística interaccional, evaluable contexto a contexto, a cada momento, según que filtros estén activados o desactivados según la jerarquía de los mismo y, en fin, de acuerdo con las expectativas de unos y otros, de los inicios, y sobretodo, de las reacciones que forman la conversación. A lo social se une en la cortesía interpretada una opción individual, si bien sometida, como aquella, a la situación de comunicación. Dicho esto se entenderá que, aunque una forma lingüística puede aparecer asociada a una estrategia cortes/descortés, el efecto de la interacción puede variar, ya sea, por ejemplo, manteniendo o incluso potenciando su valor cortes/descortés, ya sea desactivando tal estrategia de modo que deja de ser interpretada como mecanismo cortes/descortés, y deja de expresar cortesía o descortesía.(Antonio Briz, La atenuación en la conversación coloquial, 1995, p.91)

3. Los primeros estudios sobre (des)cortesía:

La trascendencia que ha tenido el concepto de “imagen” de Goffman es incuestionable. Opta por un enfoque dramático o teatral en el cual el autor equipara la vida de cualquier persona en los espacios públicos con la acciones de un actor en un escenario teatral. Haciendo mención del libro al que nos referimos es importante citar The presentation of the Self in Everyday life (1959) o en Interaction ritual. Essays on Face –to-Face behaviour. (1967). Este postulado que parte de la sociología, aunque tenga interesantes puntos comunes con la pragmática, analiza micro-situaciones propias de la vida cotidiana, y apoya la idea de que los individuos definen y construyen su imagen social en las interacciones que establecen con el resto de las personas. Gracias a la cortesía los actores sociales acuerdan también tácticamente un guión y deben ser coherentes con el mismo. Finalmente, en cuanto al concepto de imagen es importante decir que es entendido como el valor positivo que una persona reclama para sí y que debe responder a las expectativas del guión que han pactado los participantes. Al mismo tiempo discrimina entre una imagen positiva y otra negativa, esta última hace alusión al deseo de delimitar nuestro territorio y la pretensión de mantener una distancia con el resto de las personas. En oposición a esta como seres humanos también sentimos la necesidad de ser aceptados como miembros de un grupo, de sentirnos apreciados, y de que el resto de personas compartan nuestros anhelos, así es como se entiende la imagen positiva. Una vez determinadas las imágenes Goffman postula la teoría de que los individuos cooperan con el fin de salvaguardar respectivamente sus imágenes.

4. La teoría de Lakoff:

Los orígenes de esta teoría están en Searle (1969) centrándose en las reglas reguladoras del comportamiento interpersonal. Lokoff decide otorgarles un valor de máximas para lo cual hace eco y se asemeja al principio de cooperación en Grice. Ella entiende la cortesía  como un mecanismo cuyo fin es minimizar las tensiones que tienen lugar durante la interacción, por lo que su cometido es mantener el equilibrio social, el cual se rige por una serie de reglas que no siempre están ritualizadas. Por lo tanto el fin último de la cortesía según Lakoff es presentarla como un comportamiento cuyo fin es evitar ofender oyente, si bien por otra parte, puede ser entendida como una actitud orientada a establecer o afianzar lazos de amistad.

Existen tres máximas generales para que un enunciado sea tomado como cortes:

–          No impongas tu voluntad al interlocutor.

–          Indica opciones.

–          Haz que tu interlocutor se sienta bien.

5. El principio de cortesía de Brown y Levinson:

El grupo constituido por estos investigadores, una antropóloga y un lingüista, apoya su teoría en las conclusiones de Goffman, creando un extenso capítulos titulado Universals Language Use: Politeness phenomenal. Para ellos la finalidad de la cortesía reside en atenuar los actos amenazadores de la imagen que pueden surgir en los intercambios comunicativos cotidianos. Dicho capitulo fue relabrado y reditado con el libro Politeness: Some Universals in Language Use. En el que incorporan una introducción amplia con las aportaciones efectuadas en la ultima década. Entienden la comunicación como una actividad racional donde los objetivos de los interlocutores se limitan a alcanzar y usar un razonamiento con el que puedan hallar medios para conseguir sus metas, es lo que se viene denominando cortesía estratégica.

Susana Ridao Rodrigo presenta varios ejemplos de descortesía donde al calcular el riesgo se da cuenta de que existen actos comunicativos que amenazan gravemente la imagen del receptor.

6. El modelo de descortesía de Culpeper.

La introducción de este apartado tiene el fin de analizar teorías como las de Culpeper (1996), Bousfield, y Wichmann (2003). A pesar de ello las aportaciones de Culpeper fueron las primeras, y él mismo fue el primero en postular y proponer un modelo complementario a la teoría de Brown y Levinson para dar explicación a los fenómenos descorteses. Para ello establece una estrategias paralelas a las expuestas por Brown y Levinson, pero opuestas.

–          Descortesía descarnada: los actos amenazantes que el emisor formula contra el receptor son emitidos de forma clara y evidente, osea sin ambigüedades.

–          Descortesía positiva: se centra en la utilización de estrategias con el fin de dañar la imagen positiva (Goffman) del interlocutor.

–          Descortesía negativa: se trata de estrategias dirigidas a ofender la imagen negativa del alocutario. En numerosas ocasiones estos participantes dicen lo que no tienen que hacer sus interlocutores.

En este video se ve ejemplificada la teoría de Culpeper a la perfección, puesto que veremos ejemplos de descortesía negativa y positiva. Mariano Rajoy pretende fomentar su imagen positiva, eludiendo al término y a la teoría expuesta por Goffman, atacando la imagen de su receptor, Alfredo Pérez Rubalcaba.  Utiliza, desde el inicio de su participación, estrategias con el fin de dañar la imagen positiva de su interlocutor. Su pretensión es salir elegido en las próximas elecciones generales y para ello tiene que colocar su imagen por encima de la de su oponente.

Son ustedes unos auténticos maestros en hacer una cosa y hacer exactamente la contraria, y encima reprocharnos a los demás intenciones que no tenemos. Yo le pido a usted que en este debate no vuelva a hacer ningún juicio de intenciones, es decir, le pido que diga la verdad, que de su opinión, que me critique por lo que estime que tiene que criticarme, pero no me atribuya lo que resulta luego que usted no va a hacer , si no lo que ya hizo. (Mariano Rajoy)

                Gracias a esta intervención podemos demostraros como la cortesía y la descortesía son los elementos más ejercitados y preparados en este tipo de discursos. El tratamiento de usted no debe de sorprendernos, pero ello ejemplifica la distancia social, y la distancia discursiva que uno y otro se muestran entre sí. No se trata de una conversación coloquial entre amigos, ambos se juegan mucho y cuidar cada detalle se convierte en una actividad esencial.  Además con este discurso Rajoy consigue conectar con el público cuando afirma “encima reprocharnos a los demás intenciones que no tenemos”. Con esta afirmación Rajoy no solo consigue fomentar la descortesía positiva, sino que además establece un vinculo de conexión con todos los españoles que son criticados por pensar igual que él. Podía haber dicho reprocharme a mí, o a mi campaña electoral, pero lo que realmente dice es “a los demás”. Ello implica además que pretende demostrar la incompetencia de un partido político que no sabe asumir sus propios errores. El hecho de que le pida que no vuelva a hacer ningún otro juicio de intenciones, en vez de mandárselo también nos demuestra la realización de un hecho cortés, puesto que no pretende invadir totalmente el mundo psicológico de su interlocutor, solo se lo pide. Le pide además que diga la verdad. En ningún momento le dice que miente directamente, pero sí que nos hace ver a los demás que Rubalcaba no es sincero. En definitiva el objetivo esencial que busca Mariano Rajoy con su intervención es dañar, y manchar la imagen positiva de Alfredo Pérez Rubalcaba y para ello emplea el uso de la descortesía positiva. La primera parte subrayada se asemejaría con más exactitud al desarroyo de la descortesía positiva, y los demás con la descortesía negativa.

–          Descortesía sarcástica o figurada: estamos ante actos amenazantes para la imagen del interlocutor sin intención de ofenderle, es decir, son enunciados irónicos.

–          Sin cortesía: alude a los casos donde no se observa esta estrategia, cuando el contexto requiere su existencia.

Eludiendo de nuevo a otra situación que experimente en mi trabajo he de contaros la siguiente anécdota. En esta ocasión yo no fui uno de los protagonista, sino que únicamente fui un espectador. La sección de la que me ocupo posee elementos de jardinería, tanto herramientas, como objetos de decoración. Para que los clientes se puedan hacer una idea de lo que van a comprar, algunas cosas son expuesta a exposición, como ocurre con los toboganes o las pequeñas casetas de jardín. Normalmente cuando por inercia propia lo niños se introducen en ellos, educadamente les pedimos que abandonen los juegos y que vuelvan con sus padres, puesto que aquello no está colocado para que jueguen. Pues un día una de mis compañeras hizo aquello que ya les he contado, y uno de los familiares de los niños le respondió drásticamente.

–          Cliente: Porque has expulsado a los niños, esto esta aquí para que jueguen.

–          Empleada: Perdone pero esto esta colocado para que el cliente se haga una idea de lo que va a comprar, y además si dejásemos entrar y jugar a los niños, los productos se irían rompiendo y nadie los querría, ¿o usted querría algo que ya ha sido utilizado al precio original?

–         Cliente: Esto lo ponen para que los niños jueguen y si no, no los pongan. Ha si les va como les va. ¡Gilipollas!

Como podemos observar la cortesía de aquel individuo brilló por su ausencia, para un contexto en el que era esencial.

7. La teoría de la grosería y las emociones:

Otra teoría relevante dentro del campo de la cortesía se encuentra expuesta en los célebres estudios “Varietes of Rudeness. Types and Functions of Impolite Utterances” (1997), y “Cortesía, emociones y argumentación”, ambos realizados por Kienpointner .  Dichos estudios se apoyan al mismo tiempo en las teorías de Culpeper realizadas en 1996, a través de las cuales ofrece una sistematización propia para dar cuenta de la grosería. A partir de esta teoría queremos demostraros la existencia de elementos descorteses que fomentan el acercamiento social y la interrelación personal, pero también aquellos que ofrecen todo lo contrario. La clasificación que nos ofrece, entonces, es la siguiente:

  1. Grosería cooperativa:

1.1.  Descortesía con fines humorísticos, o bromas: su función es crear un ambiente relajado; se produce sobre todo cuando la distancia social entre los hablantes es mínima.

1.2.  Grosería irónica o cortesía de broma: se recurre a elementos sarcásticos.

1.3. Grosería reactiva: se produce cuando un participante con relaciones de poder simétricas se defiende de un ataque previo que le ha emitido otro interlocutor, siempre que este primer ataque sea moderado.

Un ejemplo real de la grosería irónica (1.2) que me ocurrió en un día de trabajo es el siguiente. En un momento inoportuno se me indicó que acudiese a inspeccionar un artículo que había sido vendido y que se nos quería devolver. He de decir que con esa llamada se me informó de ante mano sobre el estado de dicho producto, una olla a presión, la cual contenía agua, y no presentaba un buen estado. De este modo, acudí lo más presto posible para que el cliente no se enojara más de lo que estaba y converse con el algo similar a lo que os expongo.

–          Yo: Hola, buenas tardes, me deja el ticket de compra si es tan amable por favor.

–          Cliente: ¡Aquí tienes!, pero esto me vas a devolver porque yo ya no lo quiero.

–          Yo: ¿Qué le ocurre?, ¿Por qué no le satisface?

–          Cliente: No, si está bien pero yo ya no lo quiero.

–          Yo: Usted tiene que entender que estos productos, una vez usados no tienen devolución. En el caso de que hubiese estado defectuoso se lo habría cambiado por otro similar, pero como me indica no tienen ningún problema.

–          Cliente: ¿Qué no me lo vas a devolver?, ¡Vengo hasta aquí y no me lo vas a devolver!, ¿Con quién tengo que hablar para que me lo devuelvan?, porque esta mierda yo no me la pienso quedar.

–          Yo: Ya lo siento pero yo en este estado no se lo puedo recoger, si quiere hablar con el jefe de la sección pásese por la mañana, y el decidirá qué es lo que le hacemos.

–          Cliente: Ósea que no me lo devuelves ¿no?, pues venga hasta luego.

–          Yo: En este estado no. Muchas gracias.

–          Cliente: Muchas gracias por nada.

Yo en ningún momento utilice alguna grosería irónica, pero si puedo decir que en ese “Muchas gracias” utilice una cierta especie de cortesía de broma recurriendo a elementos sarcásticos.

Al mismo tiempo mi respuesta dio lugar a una elemento descortés. El ataque moderado que yo le había mostrado por su constante actitud desapropiada  provocó que el me atacase de ese modo. La relación era prácticamente simétrica,e incluso he de decir que quién tenía más poder en la conversación era el, “El cliente siempre tiene la razón”, aunque en esta ocasión no la tuviera.

  1. Grosería no cooperativa: puede ser motivada si el emisor es consciente de que está siendo grosero- o inmotivada- en caso de que el hablante no se de cuenta de que su actitud es percibida como descortés.

2.1: Grosería estratégica: entendemos por tal el hecho de alcanzar ciertos objetivos en contextos institucionales de la forma más eficiente posible.

Un ejemplo que nos pone Susana Ridao Rodrigo de ello se encuentra en una mediación laboral en la que se aprecia la siguiente conversación:

–          Miembro de la comisión: Si me permitís por favor, si me permitís, vamos a ver, yo creo, que hay un acuerdo entre las partes.

–          Representantes de los trabajadores: Ya le puedes estar dando vuelta a las cosas, que las personas tienen que cobrar lo que están trabajando   

En esta ocasión el representante se muestra grosero utilizando una estrategia descortés para conseguir lo que pretende: que se cobre lo que se debe de cobrar.

2.2.  Grosería competitiva en conversaciones privadas: está asociada a sentimientos y emociones.

2.3 Grosería intergrupal: se produce cuando la mayoría o los grupos sociales con mayor poder emplean estrategias de descortesía para degradas a miembros que pertenecen a otros grupos.

A través de un durísimo e intolerable discurso racista elaborado durante el nazismo alemán en contra de los homosexuales podemos identificar como un grupo social se cree con mayor poder que otro, y para ello utiliza groserías intergrupales.

“Si admito que hay de uno a dos millones de homosexuales eso significa que un 7 u 8% de los hombres son homosexuales. Y si la situación no cambia, significa que nuestro pueblo será infectado por esta enfermedad contagiosa.

A largo plazo, ningún pueblo podría resistir a tal perturbación de su vida y su equilibrio sexual… Un pueblo de raza noble que tiene muy pocos niños posee un billete para el más allá: no tendrá ninguna importancia dentro de cincuenta o cien años, y dentro de doscientos o quinientos años estará muerto.

La homosexualidad hace encallar todo rendimiento, destruye todo sistema basado en el rendimiento. Y a esto se añade el hecho de que un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico. Es débil y se muestra flojo en todos los casos decisivos…

Nosotros debemos comprender que si este vicio continua expandiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico.”

“Hay que abatir esta peste mediante la muerte”

8. Ejemplificación:

A la hora de tratar la teoría de la (des)cortesía desde la práctica, y siguiendo la dinámica propuesta para la actividad, hemos decidido ejemplificarla, en primer lugar, mediante algunas intervenciones de políticos dirigidos al público, sobre todo en el caso del teledebate entre Rubalcaba y Rajoy, y dirigidos a la prensa y a los medios de información, como la reunión en la que el rey de España pierde las formas frente al presidente Venezolano Hugo Chávez. Además, creemos que es importante hablar de la cortesía en el ámbito empresarial y de la (des)cortesía, agresividad y violencia verbal en la sociedad actual.

Ejemplificación mediante intervenciones políticas:

Justo antes de entrar de lleno en la ejemplificación con intervenciones de políticos, creemos que es importante reflexionar sobre la agresividad en el lenguaje político en este tipo de intervenciones y debates, en los que los interlocutores buscan preferentemente el desacuerdo en vez del acuerdo, el ataque frontal y la ausencia de conciliación. En este tipo de lenguaje, el político, las manifestaciones de cortesía no tienen como finalidad la atenuación ni el acercamiento entre los interlocutores, sino todo lo contrario. Por ejemplo, el estudioso Blas Arroyo define estas manifestaciones como “recursos retóricos políticamente correctos cuyo efecto amenazante para la imagen del interlocutor, lejos de atenuarse, aparece a menudo intensificado, cuando no representa simplemente una válvula de seguridad para compensar los excesos del comportamiento descortés”.

Como primero ejemplo, creemos que es bastante interesante el contraste entre dos sentencias en las que se puede observar que a pesar de tener la misma intención, hay una gran diferencia entre ellas.

La primera, tomada de los estudios de Blas Arroyo, es una de las frases de uno de los debates que mantuvieron José María Aznar y Felipe González en 1993 en el que, tras varias interrupciones por parte de Felipe González mientras Aznar exponía sus argumentos e ideas, este último acaba diciendo a su interlocutor:

“Perdón, ¿me quiere usted dejar hablar? Si es tan amable, le pido que sea tan amable de dejarme hablar”

Analizando esta frase, encontramos que en una petición de respetar el turno de habla aparecen numerosos elementos que fomentan la atenuación y la cortesía, como “perdón” y “si es tan amable”, además de “¿me quiere usted dejar hablar?”, con lo que atenúa aún más su petición, ya que con ella deja claro que no intenta imponer su voluntad ni obliga a su interlocutor a respetar su turno, sino que finge abrirle la posibilidad de respetarlo o no. Por ello, aunque se exponga formalmente atenuada, podemos afirmar que el hecho de que Aznar se muestre excesivamente cortés ante un acto que atenta contra la conversación, como es interrumpir continuamente, destaca la descortesía y , siguiendo la teoría de Goffman, la imagen negativa de su interlocutor.

Por tanto, gracias a este ejemplo, podemos deducir que la (des)cortesía en el terreno político posee un carácter agresivo y diferente, invertido, con pretensiones ocultas, algo que es demostrable mediante el análisis de las máximas generales necesarias para ser cortés, ya que mientras que las dos primeras, “no impongas tu voluntad al interlocutor” e “indica opciones”, se mantienen a propósito, la tercera, “haz que tu interlocutor se sienta bien”, es violada repetidamente, pues lo que se intenta en todo momento es desconcertar al interlocutor, ponerle nervioso y causar incomodidad a la vez que se aumenta la imagen positiva y la cortesía sobre uno mismo.

En cuanto a la segunda sentencia, que fue reproducida por todos los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, es una respuesta del actual rey de España, Juan Carlos I, ante la actitud irrespetuosa del presidente venezolano Hugo Chávez en una importante reunión de carácter internacional. Pero, antes de analizarla, creemos que es importante hablar sobre el vídeo en el que aparece de una forma general, debido a que hay otras frases y actitudes destacadas e interesantes a la hora de hablar de la cortesía.

En el siguiente vídeo, que contiene un fragmento de dicha reunión,  podemos observar que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, está incriminando al expresidente Aznar mientras que el actual presidente de España en aquella época, José Luis Rodríguez Zapatero, defiende la figura del antiguo presidente y pide respeto. Vemos que se produce una gran tensión en el ambiente, mientras que el presidente español intenta ser cortés, pidiendo respeto, el presidente venezolano es descortés en sus intervenciones. Entonces, en primer lugar, el actual rey de España, Juan Carlos I de Borbón, pierde la compostura cuando Hugo Chávez habla de respeto, señalándole de forma incriminatoria y acompañando dicho gesto con un “tú”, algo bastante significativo dentro del estudio de la cortesía. Pero el presidente venezolano mantiene su actitud y justo en ese momento, el rey, perdiendo aún más la compostura, se dirige hacia este primero con un “¿por qué no te callas?, algo que choca tanto con el contexto social como con el político en el que se encuentran.

En el fragmento, desde el punto de vista de la cortesía, vemos que hay diferentes actitudes en el vídeo. Por un lado, tenemos a José Luis Rodríguez Zapatero, el único de los tres que no pierde las formas, que intenta ser cortés en todo momento y no solo no faltar al respeto, sino también exigiéndolo. Por otro lado, nos encontramos con las figuras de Hugo Chávez y el rey de España, que son descorteses tanto con sus interlocutores como con los participantes de la reunión, faltando al respeto continuamente, sobre todo con el uso del “tu”, en vez de usar la forma ritual y propia de estos ámbitos, “usted”.

En este momento y reflexionando sobre la teoría de Goffman, podemos afirmar la existencia de una imagen positiva y una negativa. Mientras que el presidente español mantiene las formas, siendo cortés en todo momento y fomentando la imagen positiva, Hugo Chávez y el rey fomentan la descortesía y la imagen negativa, sobre todo en el caso del rey, debido al gesto deíctico incriminatorio que realiza, la pérdida y violación de formas de respeto ritualizadas en este tipo de eventos, como el uso del usted, y el polémico “¿por qué no te callas?”, con el que viola dos de las tres máximas generales necesarias para ser cortés, ya que a pesar de que parece que da opciones a interlocutor de callarse o no, impone su voluntad sobre la de su interlocutor, dirigiéndose de forma agresiva y directa hacia Chávez, y tampoco hace que su interlocutor se sienta bien, aunque como hemos afirmado más arriba, en el ámbito de la política, al interlocutor le interesa violar esta máxima.

Como puede implicarse, la frase que más nos interesa en este vídeo es “¿por qué no te callas?”, ya que a pesar de que posee la misma finalidad que la frase: “Perdón, ¿me quiere usted dejar hablar? Si es tan amable, le pido que sea tan amable de dejarme hablar”, de Aznar, es radicalmente diferente.

Mientras que Aznar usa una cortesía estratégica para aumentar la descortesía de su rival y conseguir lo que desea, que no le interrumpa, de una forma muy eficaz, vemos que la frase del rey es totalmente descortés, sólo consigue que aumente su imagen negativa y genere tanto una actitud como una respuesta polémica.

Tras tratar estos ejemplos anteriores, en los que podemos ver claramente que el uso de la (des)cortesía en intervenciones políticas no sirve para atenuar o hacer sentir mejor al interlocutor, sino que consiste en todo lo contrario, pues se busca maximizar el coste del interlocutor a la hora de responder o contestar a los argumentos sobre los que se basa el debate además de hacer que recaiga sobre este la imagen negativa, a la vez que se minimiza el propio coste y se intenta conseguir una imagen positiva. Por ello, los políticos además de ser corteses, para ganarse esa imagen de cara al público y mantener las formas, deben ser descorteses con el rival, desconcertarle e incitar a los receptores de dichas intervenciones a pensar negativamente sobre él.

Para ejemplificar esto, creemos que es interesante citar una de las frases que Alfredo Pérez Rubalcaba dice a Rajoy en uno de los teledebates que se organizaron en 2011 con motivo de las elecciones generales anticipadas.

Nada más empezar el debate, tanto Rajoy como Rubalcaba se dirigen hacia el moderador, agradeciéndole que les conceda el turno de palabra, algo que no es más que un acto ritualizado, al igual que el uso del “señor” al referirse a su adversario político. Sin embargo, tras este saludo y una pequeña introducción, Rubalcaba dice a su oponente lo siguiente:

“Una cosa más señor Rajoy que le quería decir. He leído su programa, con interés, y hay una frase que querría que esta noche me explicara aquí, en este debate.”

En esta frase, podemos observar el uso simultáneo de la cortesía y la descortesía que a primera vista sería muy difícil observar. En el fondo, lo quiere conseguir Rubalcaba es que Rajoy le conteste a la pregunta directamente, de forma obligada, algo que se asegura gracias al uso de “esta noche me explicara aquí, en este debate”, ya que fuerza al rival a contestar a su pregunta en la siguiente intervención, pues sería descortés, teniendo en cuenta que hay espectadores que desean escuchar lo que el oponente tiene que decir sobre esa pregunta, no contestar al rival y, por encima, no contestarle en ese momento.

Por otro lado, también es interesante el uso de “He leído su programa, con interés”, pues en un contexto diferente, el leer el programa de alguien con interés es totalmente positivo y favorece a la relación entre ambos, es decir, es cortés; pero en este contexto, sobre todo con esa pausa que el candidato socialista hace en “con interés”, sirve para recalcar la descortesía de una forma muy enmascarada e indirecta a la que solo podemos llegar a través de implicaturas, pues, reflexionando detenidamente, podemos llegar a la conclusión de que lo que Rubalcaba quiere decir en esa frase es que ha leído el programa del rival con interés porque lo que aparece en él le parece extravagante y porque va a poner varios apartados en evidencia.

Pero hay momentos en los que la descortesía hacia el contrario es mucho más evidente e incluso consigue esbozar una sonrisa a muchos de los espectadores, como por ejemplo, el siguiente fragmento del debate que analizaremos:

Como podemos observar, el turno de palabra le corresponde al candidato popular, Mariano Rajoy. Sin embargo, el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, le interrumpe de forma constante y continuada, consiguiendo que no pueda seguir con su argumentación y que el moderador se interponga y pida respeto. En ese momento, Rajoy le dice a su interlocutor: “Señor Rubalcaba, déjeme hablar, que usted ya habló. Si no le va tan mal el debate, no se ponga nervioso”.

Como podemos observar, en esta frase Rajoy utiliza una estrategia, bastante buena, con la que consigue desprestigiar aún más al interlocutor, que no está respetando su turno, y aumentar la cortesía positiva hacia sí mismo por varios motivos:

En primer lugar, con la frase “Señor Rubalcaba, déjeme hablar, que usted ya habló”, Rajoy manifiesta el deseo de que su contrincante se calle y para ello, se dirige hacia él cordialmente, utilizando las fórmulas ritualizadas propias de las intervenciones políticas, sin perder las formas, y además, con “usted ya habló”, da a entender que en el turno anterior su interlocutor pudo hablar de forma continuada, sin que le cortaran e interrumpieran su discurso.

Por último, con la frase “Si no le va tan mal el debate, no se ponga nervioso”.

Esta frase es muy interesante a la hora de hablar de la cortesía, ya que a primera vista, esta frase es totalmente cortés: el contrincante se dirige hacia su interlocutor para darle ánimos y apoyarle, algo que fomenta la imagen positiva de Rajoy frente a los espectadores y oyentes del debate, que piensan que Rajoy se solidariza con su rival; pero por otro lado, que desprestigia a su oponente, ya que con ese “Si no le va tan mal el debate, no se ponga nervioso”, se implica que a Rubalcaba le va mal verdaderamente mal el debate y que por eso está verdaderamente nervioso y no respeta el turno de Rajoy, cuando en la realidad puede ser o no ser así, ya que puede ser una interrupción aislada, pero los espectadores, que incluso pueden sonreír y sentirse más cercanos al escuchar la frase del candidato del PP, lo interpretan de la forma que Rajoy desea, ya que la estrategia con la que ha planteado la (des)cortesía no “rechina” a primera vista.

Por tanto, podemos observar de nuevo, cómo en la política no sólo es necesario ser cortés para ganarse el espectador, sino que también hay que ser descortés para ganar el debate y desprestigiar al interlocutor, produciéndose de esta forma un juego muy interesante y peculiar en cuanto al uso de fórmulas corteses o descorteses.

9. Conclusiones.

Con este trabajo hemos querido demostraros evolutivamente el camino que han llevado los estudios sobre la cortesía. Todos comenzaron analizando la cortesía, para después, y gracias a Culpeper, obtener modelos paralelos de descortesía. Este proceso evolutivo no se hubiese producido de no ser por la existencias de teorías como las de Hoffman, puesto que a partir del todos utilizaran los conceptos de imagen positiva y negativa, Lakoff con sus cinco máximas corteses que después fomentarán el desarrollo de las cinco máximas descorteses de Culpeper, o los principios de cortesía desarrollados por Brown y Levinson. El uso diario de la cortesía ha fomentado que en ocasiones sea utilizada de manera irónica o sarcástica, y que sea un elemento estratégico fundamental en nuestras relaciones sociales. El siglo XX ha sido una época de grandes cambios y por ello las estrategias para resolver nuestros conflictos han sufrido grandes transformaciones.  Diversos intelectuales se han preocupado constantemente por el desarrollo de ciertas vías del dialogo, como la cortesía, para evitar guerras mundiales. Esta mediación a pesar de ser encontrada en precedentes tempranos de técnicas extrajudiciales en España, han sido desarrollados y explotados intelectualmente con bastante posterioridad frente a los países anglófonos. Gooffman cree que los individuos  definen y construyen su imagen social en la interacciones que establecen con el resto de personas. Todo individuo aspira a tener una buena imagen social, y para ello pretenden salvaguardar sus comportamientos. Lakoff presenta la cortesía como un comportamiento cuyo fin es ofender a su emisor, aunque también puede ser entendida como fin para aspirar y a afianzar lazos de amistad. Los estudios de Brown y Levinson son considerados los más elaborados del siglo XX, y defienden que las estrategias de cortesía son atenuar los actos amenazadores de la imagen que pueden surgir en los intercambios comunicativos diarios. Leech por su parte explica que la cortesía puede entenderse como un recurso que justifica las estrategias indirectas de expresión, y fomenta sus estudios con seis máximas: tacto, generosidad, aprobación, modestia, acuerdo y simpatía. Culpeper es el primero en establecer un modelo suplementario a la teoría de Brown y Levinson, y finalmente Kienpointner establece una sistematización propia para analizar la grosería. Como podéis ver la evolución es notable. En algunas ocasiones los solapamientos son emitidos con intención interruptora pero no siempre es así. El lenguaje político, social y comercial se encuentra plagado de estos elementos pragmáticos y por ello reciben una atención especial.

Bibliografía.

Fuentes Rodriguez, Catalina y Alcaide Lara, Catalina, (Des)cortesía, agresividad y violencia verbal en la sociedad actual, cuadernos UNIA, 2008, Sevilla.

Reyes, Graciela, Elisa Baena y Eduardo Urios, Cuadernos de lengua española; Ejercicios de pragmática(II), Arcolibros S.L., 2000, Madrid.

Ridao Rodrigo, Susana, Estrategias de (des)cortesía en las mediaciones laborales, Universidad de Murcia, Edit.um, 2009.

PRINCIPIO DE RELEVANCIA

Publicado: mayo 6, 2012 en Uncategorized

1. Justificación:

                Nuestra intención inicial consiste en el estudio de un artículo pragmático relacionado con el tema de la relevancia. Su autor es Francisco Yus Ramos, y de todo el artículo focalizaremos nuestro estudio en la investigación de su primera parte. Adjuntamos, al mismo tiempo, dos anuncios argentinos que son analizados detenidamente, y finalmente extraemos una conclusión de los contenidos teoticos abordados.

2. La relevancia en los actos sociales y comunicativos.

                 Acudiendo al Diccionario de la Real Academia Española podemos encontrarnos con la siguiente acepción para el termino relevancia: “Cualidad o condición de relevante, importancia, significación” destacando, entonces, la pertinencia. Del mismo modo entendemos por relevante, todo aquello que es importante o significativo. Cuando Dan Sperber y Deirdre Wilson propusieron centrar toda la atención lingüística en este apartado de la teoría lingüística de Grice, dejaron de lado principios lingüísticos, cooperantes de la comunicación, como la cantidad, la claridad o la cualidad. Ambos dieron, por lo tanto, una elevada transcendencia a que en los transvases informativos todas las manifestaciones poseyesen datos destacables, apropiados y puntuales para el desarrollo comunicativo. Entendemos, entonces, que exaltaban en la comunicación una serie de virtudes como la eficacia, adecuación, o congruencia, frente a sus contrapuestos vicios o defectos compuestos por comentarios desapropiados, impropios o improcedentes. Al mismo tiempo también tenemos en cuenta que la eficaz o la inapropiada emisión de un mensaje ha de ser observada en un determinado contexto, sin el que no podremos entender su validez o invalidez. El hecho de que Grice se encuentre en las palabras de Sperber y Wilson tampoco debería sorprendernos puesto que para elaborar un comentario relevante se necesita de la cooperación entre los hablantes, queremos decir que se necesita de un conocimiento previo ajustado a un determinado contexto social, lingüístico… compartido por los integrantes de un acto comunicativo. En una conversación como la siguiente:

– (A): ¿Te vienes al parque?

– (B):No puedo.

– (A): ¿Por qué no puedes?

– (B) !Porque no puedo!

                ¿Existe cooperación?. Atendiendo a las principios cooperativos de Grice, en esta ocasión nos encontramos ante un sujeto (B) que no es cooperativo, pero, ¿es relevante?. Es en este momento en el que queremos demostraros la importancia del contexto social, y lingüístico en esta teoría. Es claramente evidente que (B) incumple la máxima de cantidad, puesto que nos está omitiendo información y no responde a nuestros intereses. Sin embargo no podemos decir que sea irrelevante. Explicamos entonces que (B) está cuidando de su abuelo enfermo, y que por lo tanto no tiene tiempo para juegos, y entendemos al mismo tiempo que (B), no quiere aportarle dicha información a (A), ya sea por interiorizar sus sentimientos o por cualquier otro motivo. En ningún momento (B) a dicho algo que no viniese a cuento. Puede que con bastante seguridad (A) se sienta insatisfecho con la respuesta de (B), y que pueda pensar que (B) no ha sido relevante respecto a la respuesta que él esperaba, pero sin embargo (B) ha sido totalmente relevante desde su propia perspectiva, puesto que le ha ofrecido una contestación apropiada para la pregunta a la que había sido sometido, y además ha conseguido transmitir aquella información que él quería transmitir, es decir, la justa. La relevancia entonces puede complicarse si atendemos a lo que cada uno pretenda obtener. En muchas ocasiones existen problemas sociales relativos a la comunicación por dicha dualidad de relatividad.  Podemos aceros ver entonces que existe una relatividad no cooperativa, algo realmente chocante si como al principio hemos pretendido demostrar la teoría de Sperber y Wilson nace de los principios teóricos de Grice. Lo que nosotros intentamos explicar es la existencia de una relatividad “intrínseca” a través de la cual se pretende con el lenguaje ser relativo a uno mismo, y decir lo importante y significativo para nuestro mundo cognitivo; y una relevancia cooperativa, idéntica a la expuesta por Grice.  La importancia que obtuvieron Sperber y Wilson se debe a que, a diferencia de Grice, centraron todo el éxito comunicativo en la pertinencia de los mensajes. La teoría fue expuesta en 1986, y como ya hemos explicado, se ha afirmado en muchas ocasiones que nació de la reformulación de las conocidas ideas de Grice expuestas 11 años antes (1875). Sperber  y Wilson destacan la posibilidad humana de elaborar hipótesis interpretativas (inferenciales), y según ellos, aunque anteriormente lo hayamos puesto en duda, los interlocutores no necesitan conocer el principio de relevancia para utilizarlo, puesto que tampoco cuando el ser humano nace y crece conoce los principios genéticos que le llevan a reproducirse. Es de este modo una herramienta que utiliza sin ser consciente de ella. Ambos van más allá aun cuando confiesan que el ser humano tan siquiera podría incumplirlo aunque quisiera. De este modo para ellos el Principio de Relevancia se aplica sin distinciones, y cada acto de comunicación ostensiva comunica su presunción de  relevancia.

                Se induce a pensar que cuando interpretamos un enunciado, no todas las suposiciones que se desarrollan en nuestra mente poseen el mismo grado de pertinencia, sino que son organizadas de mayor a menor. De este modo existirían muchas informaciones que se procesarían desde un primer nivel, y otras que dada su relevancia serían tratadas en otro distinto. Hasta el momento no existe en dicha teoría ningún vestigio que identifique algún error o que descalifique nuestra interpretación inicial, puesto que según quien sea el hablante que analicemos encontraremos que clasifica las informaciones de una manera determinada, y que lo que para él es relevante para otro no puede serlo, sin contar además que la búsqueda de relevancia en una conversación será distinta en una misma contexto. Para demostrarlo con otro ejemplo queremos adjuntar la siguiente conversación:

-(A) :Lo siento, no podemos seguir así.

– (B): ¿Que quieres decir?

– (A): No sé, quizás, si nos diésemos un tiempo…

– (B): Pero… podemos arreglarlo… yo…  todavía…

-(A): Pero no ves que no vamos a ningún lado, esto es de hace tiempo.

– (B): !Por favor!

– (A): Lo siento.

                En esta ocasión ¿quién es relevante y quién no?. (A) Está siendo breve y concisa, no da lugar a contradicciones y en una conversación de este tipo es lo que se le pide, y (B) está pretendiendo luchar por algo con los elementos lingüísticos adecuados, por lo tanto es también relevante. Estamos de acuerdo que en muchas ocasiones la relevancia, como puede ocurrir en este ejemplo, es inherente a nuestro conocimiento, la utilizamos sin darnos cuenta. En esta misma situación en donde (B), no quiere perder a (A), nunca se le ocurriría decir que no le importa, o sí si lo emplea como una estrategia para que ella piense que no le importa. ¿Entonces dónde está la relevancia?. Un enunciado no relevante sería responder a la primera respuesta de (A) con un, me gustan las patatas, pero ¿quién responde de ese modo?.

                Desde nuestro punto de vista creemos que esta teoría planteada en niveles catalogadores de lo que es más o menos relevante solo puede ajustarse a términos muy concretos. Si en una misma conversación se nos habla de tres asuntos distintos, está claro que daremos una mayor importancia a aquel que más nos produzca una satisfacción mayor, pero ya no por relevancia conversacional, si no por interés personal.

                Continuando con la teoría expuesta por Sperber y Wilson podríamos decir que cuando las suposiciones que hagamos sobre los asuntos más o menos importantes sean certeras, podremos tener un índice mayor de éxito comunicativo. Hacemos por lo tanto hipótesis inferenciales de lo que puede tener o no éxito en una comunicación lingüística, de lo que va a tener relevancia en un acto comunicativo, y no en otro. Apoyamos dicho aporte teórico con un ejemplo sencillo, podemos decir que, si nos encontramos ante un niño que no nos está diciendo totalmente la verdad podremos “inferir” por lo tanto que algo esconde, y como estrategia discursiva utilizaremos unos argumentos y no otros para descubrir la verdad. En el caso de la ruptura sentimental, cuanto antes se dé cuenta (B) de que (A) le quiere dejar, y de que no hay resolución posible antes detendrá su agonía. Desde este punto de vista sí que importa ser relevante. Las estrategias comunicativas de relevancia suelen ser explotadas con el tiempo, de ahí que cuando adquieres una mayor concepción lingüística sepas utilizar unos recursos y no otros. Poniendo de nuevo otro ejemplo, en esta ocasión real, un día que estaba trabajando pude  experimentar, no con mucho agrado, como unos clientes se quejaban ante un producto que les había sido vendido. La actitud que ellos tomaron no fue muy cortés y yo estratégicamente sabia que para ser relevante, y para que no aumentase su descortesía debía de ser muy condescendiente con mis respuestas, y por lo tanto incorpore a todas ellas un, !lo siento mucho!, !no era nuestra intención!, !usted tiene que entender…!. Si yo por el contrario hubiese dictaminado responderle con enunciados como: !Esto es así y si lo quiere se lo queda y si no, no!; o con !A mí que me importa ya se lo he vendido, usted sabrá que hace con ello!, estaríamos todos de acuerdo en que no habría sido relevante, y la estrategia comunicativa habría fallado.

         Sperber y Wilson dan por hecho que hay una relación directa entre la fuerza de nuestras suposiciones y la probabilidad de que estas sean ciertas. Al mismo tiempo Sperber y Wilson también establecen una importante reflexión a la deducción, entendiendo a esta última como el resultado de unir una nueva información a la anteriormente poseída, considerando a este proceso cognitivo como contextualización, al cual tendríamos que sumar unos efectos contextuales.  Los efectos contextuales, de este modo, se efectuarían cuando un contexto es modificado de algún modo por una información nueva, y todo ello contribuye al fortalecimiento o abandono de las suposiciones previas del oyente. La teoría de la relevancia se sustentaría principalmente por cuatro pilares básicos:

                – Cada enunciado posee una variedad de posibles interpretaciones.

                – El oyente no recibe todas estas interpretaciones posibles de la misma forma.

               – Los oyentes están dotados de un único criterio general para evaluar las interpretaciones.

                – Este criterio es lo suficientemente poderoso para excluir todas las posibles interpretaciones excepto una, que es la que se acepta finalmente.

                Todas estas consideraciones se efectúan bajo un procedimiento efectivo que tiende a economizar los esfuerzos mentales. Todo ello conlleva a aumentar a un individuo el conocimiento previo del mundo que él poseía, gracias al combinación de la información ya poseída y de la que se incorpora. De nuevo, según Sperber y Wilson este proceso cognitivo será relevante, cuanto mayor sea el numero de efectos creados. Los efectos contextuales se relacionarían entonces con el contexto del siguiente modo.

                  – Reforzando una suposición previa.

                   – Contradiciendo y eliminando una suposición previa.

           – Combinándose con una suposición previa para generar ulteriores efectos contextuales.

                Y es en este momento en el que intentamos rememorar la ejemplificación inicial de la ruptura, afirmando que el procesamiento de una información contenida en un acto ostensivo está sujeta a riesgos y a esfuerzos. El riesgo reside en no saber cuál de las suposiciones es la que el emisor quiere que el destinatario procese. Al mismos tiempo también influye el esfuerzo de seleccionar una suposición y procesarla tras haberla comparado con la información ya almacenada en la memoria del individuo. Por este motivo todo acto ostensivo porta en sí mismo la presunción de relevancia, puesto que el emisor consciente del esfuerzo cognitivo que deberá realizar su interlocutor, presupondrá que su actividad ostensiva tendra éxito, y valdrá la pena.

                Analizando dicha teoría se puede establecer dos objetivos:

–          Una suposición es relevante en un contexto siempre que el número de efectos contextuales sea alto.

–          Una suposición es relevante en un contexto siempre que el esfuerzo necesario para procesarla en ese momento sea pequeño.

El emisor debe conseguir entonces que de entre todas las posibilidades posibles, el interlocutor elija entonces aquella que él desea comunicar. Según Sperber y Wilson dicha elección podría costar un esfuerzo demasiado elevado, si nuestro interlocutor se pusiese a probar cada una de las posibilidades. De este modo proponen como solución que la primera hipótesis elaborada, la cual ha de ajustarse al principio de relevancia, es la que ha de elegir. Una vez que dicha respuesta satisfaga al destinatario, esté detendrá su procesamiento mental en ese punto. Para ello Speber y Wilson establecen la siguiente ejemplificación.

Jones ha comprado The Times.

                Esta frase podría tener al menos dos significados posibles.

– Jones ha comprado un ejemplar de The Times.

– Jones ha comprado la compañía que publica The Times.

                Si un oyente asume que su interlocutor quiere ser relevante, probara la primera hipótesis interpretativa, y viendo que se adecua al principio de relevancia (máximo interés/mínimo esfuerzo) abandonara la actividad interpretativa en ese punto. En nuestro ejemplo encontrariamos el siguiente esquema:

– (A): Lo siento no podemos seguir así.

(B) Podría interpretar al menos los siguientes significados posibles.

– Mi novia tiene un mosqueo de la ostia.

– Mi novia se mosqueo porque la deje por irme a jugar con mis amigos

– Mi novia me quiere dejar y no hay resolución.

– Mi  novia se vovio a enfadar de nuevo, como siempre, y habrá que arreglarlo

– Mi novia esta de bromas y quiere que la de más importancia.

Mi novia no lo dice en serio.

             Cuando (B) pregunta que qué es lo que quiere decir, se ve que la relación máximo interés, mínimo esfuerzo, aun no ha dado resultado y que  al menos (B) necesita más información. Sin embargo dicha respuesta nos demuestra como (B) ya se barrunta lo peor, y que la primera interpretación que se le ha pasado por la cabeza como certera es que su novia lo quiere dejar.

-(A): No sé, quizás, si nos diésemos un tiempo…

Posibles interpretaciones de (B)

–          Estaba en lo cierto y (A) no aguanta más esta situación.

–          Estamos discutiendo de nuevo, como tantas otras veces.

En el momento que (A) le confiesa que todo esta acabado (B) se plantea las siguientes interpretaciones.

                      –          Definitivamente se ha acabado.

–          Arréglalo como sea.

–          No hay vuelta atrás.

             Desde un principio (A) ha sido relevante, pero a medida que ha avanzado la conversación su relevancia se ha determinado en gran medida. Podemos hablar por lo tanto de diferentes grados de relevancia.  Y al mismo tiempo (B) ha ido agudizando sus hipótesis, y se ha dado cuenta de que la primera hipotesis que eligió fue la que realmente era cierta. Casualmente la primera fue la que menos esfuerzo le costo de procesar, y la que más interés había despertado en él.

            Analizaremos por lo tanto este anuncio publicitario argentino. Desde que comienza se nos presenta un grupo de jóvenes descansando y conversando entre sí. Sin embargo no están en un lugar cualquiera, ni tampoco se refrescan con cualquier tipo de bebida, sino que se encuentran con un par de cervezas, las cuales se nos enseñan en varias ocasiones.

            Como sujetos receptores podemos interpretar los siguientes significados posibles.

–          Se trata de un anuncio y por lo tanto nos están intentando vender algo.

–          Se nos está contando alguna historia con un significado trascendental.

–          Se nos intenta entretener con una historia intrascendental.

–          Intentan deleitarnos con una serie de imágenes.

–          Se nos muestran cervezas por lo tanto sabemos que es lo que quieren anunciar.

          De modo gradual hemos intentado identificar la eliminación de posibles hipótesis que como receptores sufrimos. La primera interpretación que hacemos que seguramente al final comprobaremos que es la correcta es que se trata de un anuncio, y por lo tanto nos están intentando vender algo. Al mismo tiempo es el enunciado que menos esfuerzo nos ofrece y que más interés demuestra en nosotros, puesto que creemos que él es verdaderamente el certero. La certificación de que nuestras hipótesis son las correctas se ve confirmada cuando uno de los participantes del anuncio afirma “Osvaldo te traes otra”, puesto que se nos enseña evidentemente cual es el objeto fundamental a anunciar. Sin embargo aquí no termina nuestro análisis puesto que el anuncio continúa y nuestra pregunta es qué es lo que se pretende con él. Es entonces cuando se propone aumentar un día a la semana y llamarlo con el nombre de Osvaldo. La idea puede parecer desacertada e incluso infantil, pero tenemos que tener en cuenta donde se desarrolla:

–          Estamos ante un grupo de amigos relajados, momento en el que pueden salir ideas disparatadas.

–          Es imposible que se cree otro día.

–          Los anuncios no tiene por qué ser veraces.

            Si continuamos viendo el anuncio, se nos ofrece la posibilidad de ver cumplidos nuestros sueños, gracias al desarrollo de una idea en una tarde casual de cervezas con nuestros amigos, y para ver que se cumple definitivamente, se nos enseña la imagen de unos jóvenes en blanco y negro que hace años consiguieron su objetivo proponiendo un día llamado “domingo” con lo que podemos interpretar.

–          Algo similar se produjo con anterioridad.

–          Es una cerveza que tiene éxito desde hace bastante tiempo.

–          Es una cerveza que ha unido desde siempre a los amigos.

–          Es una cerveza que llega a todas partes.

              El anuncio finalmente termina afirmando “Osvaldo algún día podrá ser realidad”, lo que os hace al mismo pensar que con Quilmes podremos cumplir todos nuestros sueños y proyectos. Sin embargo, aun no se nos ha especificado explícitamente que es lo que se nos esta pretendiendo anunciar, puesto que la palabra Quilmes solo aparece anunciada visualmente y auditivamente dos veces, y a pesar de que ello suceda se nos presenta como un hecho intrascendente. Es justo al final cuando aparece la imagen del logotipo de Quilmes y se nos recita su común eslogan utilizado en sus anuncios “Quilmes el sabor del encuentro”, en este caso y para concertarlo con el anuncio se modifica por “Con Osvaldo o sin Osvaldo que bueno es encontrarse”. ¿Qué se nos ofrece entonces? Lo que pretende hacer este anuncio junto con otros de la misma marca es anunciar como Quilmes es una cerveza para disfrutarla en común y que une. La campaña publicitaria consigue ser relevante puesto que además de despertar nuestro interés, en este caso, por la cerveza, también nos indica su prestigio, así como su finalidad, unirnos. Ella quiere vendernos algo y lo consigue, podría habernos dicho “Compra Quilmes”, pero no lo hace presentándonos una serie de elementos que la engrandecen y por ello aumenta su relevancia, porque al mismo tiempo como emisor sabe llevarnos y nos sabe inducir para que elijamos la hipótesis correcta, que compremos una Quilmes, que una Quilmes supera todas las demás cervezas. Nuestra primera hipótesis, la cual había requerido menos esfuerzo, y la cual despertó en nosotros un mayor interés es la que realmente a tenido efecto, a pesar de ser reconstruida y reconfortada con el paso de los minutos. Otro ejemplo similar que intentaremos analizar ocurre con otro anuncio de la misma marca.

           A la hora de abordar este anuncio publicitario, entendemos que en él, la empresa lo que desea es vendernos algo, pero sin querer vendernoslo, es decir, vemos que el anuncio se inicia con una historia trascendente, (pues nada más en el primer plano encontramos a un hombre, vestido de forma actual, tocando un cuerno de batalla) en la que dos inmensos “ejercitos” sedientos de batalla, una de hombres y otra de mujeres, machistas y feministas respectivamente, se encuentran en una llanura inmensa. Dos de ellos, montan a caballo, al modo de películas como “Brave Heart”, e intentan arengar a sus compañeros. Este punto es muy llamativo, ya que desde la teoría de la relevancia entendemos que en esa llanura lo que va a producirse es una batalla y para ello, los “caudillos” de esta historia, arengan a los suyos hablando sobre las diferencias en relaciones de pareja, enfatizándolas, y sobre algunos de los valores de los hombres y las mujeres con frases que tienen mucha relevancia para los receptores del anuncio, pues  no creemos que exista una mujer que no se sienta identificada o tome por relevante frases como “Nos costó mucho llegar acá, ¿querén volver a donde vivimos, querén volver a no votar?” o “Miren esto- enseña el teléfono móvil-, “estoy con mis amigos, te amo” -alguien dice “caradura”-, ¿te amo o estoy con mis amigos?”; mientras que los hombres se sentirían identificados, pues muy típicas y estereotipadas, con frases como “el hombre llegó a la luna y ¿ahora no podemos llegar a las diez de la noche[…]?” o “Cuando estás con tus amigos te cambia la cara. Cuando estoy con vos me cambia la cara, con mis amigos tengo la original”. Gracias a estas sentencias, enfatizadas con la música “heroica” y con la actitud de los ejércitos de hombres(muestran rabia, se rasgan la camiseta…) y de mujeres (se cortan el pelo, se pintan marcas de guerra con pintalabios…), se capta la atención tanto del público femenino como la del masculino y causa cierta empatía, comicidad, acercamiento entre el anuncio y los receptores.

Siguiendo con el anuncio, tras las arengas, se nos muestra que la situación es insostenible y que los dos ejércitos empiezan a dirigirse con violencia y agresividad el uno contra el otro al modo de cualquier película de batallas, por lo que entendemos, desde la relevancia, que se va a producir una gran batalla entre ambos. Pero de pronto, cuanto se produce el choque, se produce un giro y cambio total en el anuncio. De pronto la música cambia, adquiriendo un tono sentimental y romántico y tanto hombres y mujeres, se abrazan, por parejas, y comienzan a sonreír y a hacer todo lo posible por ganarse al contrario, con algunos diálogos tan absurdos e imposibles como el siguiente:

Mujer: –Llevame a ver Huracán. (en este caso, nosotros mismos implicamos que la película a la que se refiere la mujer es “Huracan Carter”, una película que, según la trama y el argumento es de aquellas películas que gustan mucho más a los hombres y las mujeres, por lo que para nosotros, esta frase tendría relevancia, pues en general las mujeres son muy reacias a ver este tipo de películas) mientras que aquellos espectadores que no conozcan dicha película, no lo interpretarían como algo relevante).

Hombre: –Revisame todos los mensajes y pisoteame la intimidad-dándole el móvil a la joven (algo que es totalmente absurdo e imposible, ya que nadie desea someterse ni perder toda su intimidad).

Gracias al uso de diálogos tan irreales y absurdos, el espectador, desde la relevancia, entiende que a pesar de todas las diferencias que puedan existir entre hombres y mujeres, al final acaba importando más estar con la persona que se quiere, renunciando a ciertos derechos o valores por ello. Sin embargo, en una de las sentencias se produce un exceso y muchos de los espectadores podrían entenderla como sexista o implicar que lo es, desde la relevancia:

Mujer: “trae toda la ropa intima que tenés que te la lavo a mano”

El espectador entiende que la mujer quiere lavar toda la ropa interior del hombre porque le quiere y sabe que esto es absurdo e imposible, pero tiene interiorizada la idea de que antiguamente e incluso en la actualidad, la persona de la pareja que lava la ropa en la casa es la mujer, por lo que podría interpretar dicha sentencia como sexista, mientras que el resto de sentencias son más suaves y no tocan el tema ni el sentimiento a veces tan delicado y difícil de tratar.

En esta parte, por tanto, se nos muestra que las parejas están unidas e incluso los dos caudillos están abrazados, además de que el lugar ha cambiado, ya que en vez de encontrarse en un páramo, ahora las parejas retozan, beben cerveza (no se deja ver el nombre de la marca, algo que capta la atención del espectador,pues no sabe exactamente qué es lo que el anuncio quiere venderle).

Finalmente, el anuncio acaba con una sentencia, “Cuando el machismo y el feminismo se encuentran, nace el igualismo. Quilmes, el sabor del encuentro”, en la que ya entendemos desde la relevancia que lo que se nos intenta vender es una marca de cerveza

–          Se nos intenta contar una historia trascendente.

–          Se nos presenta una historia intrascendente que pretende deleitarnos.

–          Entre hombres y mujeres existen diferencias que los separan.

–          Diferencias que los llevan a combatir en una batalla y a luchar con sus vidas.

–          Diferencias que en el momento decisivo se solucionan con una Quilmes.

–          Se solucionan porque es el “sabor del encuentro”

–          Quilmes une a todos.

–          Se nos pretende vender una Quilmes, bajo el presupuesto de que une a todos.

Conclusiones:

Gracias a este trabajo, hemos podido observar la gran cantidad de mecanismos, recursos y estrategias que se usan en los anuncios publicitarios desde la teoría de la relevancia, algo que, aunque no nos demos cuenta, es importante a la hora de estudiar la pragmática e incluso, a la hora de conocer el funcionamiento del pensamiento y el carácter de las personas, pues como hemos visto, lo que es relevante para una persona puede no serlo para otra, dependiendo mucho de lo personal e individual, o, por otro lado y como hemos podido ejemplificar, de la sociedad, puesto que el individuo, aunque no lo sepa o no quiera, está siendo mediatizado continuamente por su entorno, como vemos en el anuncio de Quilmes “Igualismo”. Por tanto, creemos que es muy interesante el estudio y la ejemplificación de la relevancia, puesto que nos da mucha información sobre la pragmática, pero sin olvidar que detrás de las teorías escritas en papel, siempre hay un individuo, una sociedad u otros rasgos pragmáticos que afectan a la relevancia.

Bibliografía:

http://rodin.uca.es:8081/xmlui/bitstream/handle/10498/8755/17218469.pdf?sequence=1

Introducción:

A través de esta nueva entrada nuestra intención va a ser demostrar la existencia de enunciados lingüísticos cooperativos y la existencia de enunciados no cooperativos. La ruptura de las máximas establecidas por Grice no siempre indican que nos situemos ante un enunciado lingüístico no cooperativo, puesto que es importante resaltar la existencia de saltos linguisticos llamados implicaturas conversacionales que no impiden la cooperación. De este modo también intentaremos explicar la relevancia en el lenguaje de dichos saltos o implicaturas, así como un término fundamental para ello como es el de presuposición. El lado opuesto que queremos demostrar es la existencia de enunciados no cooperativos, y para ello nos centraremos en las comúnmente llamadas “violaciones antagónicas”.

1. Apartado teórico:

1.1 Principio de Cooperación de Grice.

Al ocuparnos del principio de cooperación de Paul Grice entendemos que el principal objetivo del filósofo ingles era el descubrimiento de unas reglas pragmáticas presentes en cualquier lenguaje discursivo que posibiliten dicho acto lingüístico. De este modo podemos establecer una especie de acuerdo entre los interlocutores que desarrollan una conversación, ya sea escrita o dialogada, por el cual delimitan y definen un “contrato lingüístico” que posee unas “máximas” determinadas. Acudiendo expresamente a las palabras del propio Paul Grice encontramos la siguiente afirmación:

“Nuestros intercambios comunicativos… son característicamente, por lo menos en cierta medida, esfuerzos de cooperación; y cada participante reconoce en ellos, en cierto grado, un propósito o conjunto de propósitos comunes, o, por lo menos, una dirección aceptada mutuamente… En cada fase, algunos posibles movimientos conversacionales serían rechazados por conversacionalmente inapropiados. Podríamos, pues, formular un principio general aproximativo que se espera que sea observado por los participantes (en igualdad de circunstancias), es decir: haga que su contribución a la conversación sea la requerida, en cada frase que se produzca, por el propósito o la dirección mutuamente aceptados del intercambio comunicativo en el que está usted involucrado (Grice, 1975, p.45)

El hecho comunicativo, entonces, necesita de la cooperación de sus integrantes. Por poner un ejemplo sencillo que verifique dicha teoría, cuando realizamos cualquier pregunta sobre la localización de un establecimiento, calle, o edificio buscamos la cooperación de aquella persona a la que preguntamos, no esperamos que no nos responda, igual que tampoco esperamos que nos dé una información errónea o falsificada, sino todo lo contrario, es decir, buscamos una solución a nuestro problema. Desde el punto de vista de aquel al que le preguntamos su intención, en la mayoría de los casos, es facilitarnos una solución, y para ello sus indicaciones son breves y sencillas, lo que al mismo tiempo nosotros también esperamos, es decir, cooperación.

La cooperación, por lo tanto, trata de suministrar al receptor una información veraz, ajustada y clara, para que le sea útil, y por la cual debe de cumplir unas máximas necesarias. Dichas máximas también fueron delimitadas igualmente por Paul Grice con la siguiente terminología.

–          Máxima de cantidad: Guarda relación con la cantidad de información que ha de ser suministrada. Al mismo tiempo incluyen dos sub-máximas; que la información haga que su contribución sea todo lo informativa que se requiera, y que del mismo modo no haga su contribución más informativa de lo requerido.

–          Máxima de cualidad: Se refiere a la verdad de la contribución, y también posee dos máximas; que lo que se diga no sea falso, y que no se diga algo de lo que no se tiene pruebas suficientes.

–          Máxima de relación: Según el propio Grice con ella se pretende “ir al grano” del asunto y no desviarse con incisos, ni digresiones. Solo posee una sub-máxima; que la información sea relevante.

–          Máxima de modalidad o de manera: La intención es que “se sea claro”. Comprende cuatro sub-máximas; que se evite la oscuridad y la ambigüedad, y que se sea breve y ordenado.

Estos principios o máximas reguladoras deben entenderse en un estado neutro exigible, también ha de aceptarse que el hablante actúa sobre el oyente de manera persuasiva, no solo cooperativa, y que el oyente es el receptor del mensaje, no solo cooperativamente, sino también como paciente de la acción intencionada del hablante. A partir de esta situación dialéctica entre cooperación-sinceridad, por un lado, persuasión-reserva, por otro se produce un juego de estrategias comunicativas que vamos a intentar explicar con las siguientes exposiciones.

A pesar de que esta teoría se encuentra expuesta como tal en la obra de Grice en 1975, podemos encontrarnos actos persuasivo ya en la retórica clásica. Para aquel entonces el adiestramiento y el análisis del discurso se establecía en torno a dos Artes dicendi, es decir, dos técnicas o habilidad: la Gramática y la Retórica. Ambas se articulaban en torno a una serie de cualidades o “virtudes”, las cuales eran exaltadas frente a sus contrapuestos vicios. La Gramática poseía la virtud de la puritas (pureza o corrección idiomática), y la Retórica por su parte poseía otras tres: la perspicuitas, el ornatus, y el aptum o decorum. De esta manera, y a través de la violación de estas “primeras máximas” la persuasión a través del lenguaje contaba con una serie de elementos que facilitaban o complicaban, según como se utilizasen, la cooperación. Ricardo Escavy Zamora afirma en El principio de cooperación y las violaciones antagónicas que la actuación lingüística se produce por la convergencia de dos factores: la cooperación, y la persuasión, este último factor consolida la base de la Retórica clásica. Atendiendo a las máximas presentadas por Grice es importante decir que en una infinidad de ocasiones son violadas o infringidas, pero al mismo tiempo la infracción de las mismas, en ocasiones, supone un principio cooperativo por el cual aparecen las implicaturas conversacionales. La violación de una máxima supone en la mayoría de los casos una información implicada. En esas ocasiones eludimos y omitimos cierta información, rompiendo la máxima de cantidad, porque sabemos que dicha información ya es conocida por nuestro interlocutor, pero es necesario que dicho salto o implicatura sea conocida por los integrates de la conversación, para que la cooperación no se ve deteriorada. Es como introducirse en  un juego en el que yo se lo que tu sabes, que tu sabes que sé, pero que no dices porque sabes que lo sé, y es más que no dices porque no es necesario repetir aquello que ambos sabemos, y por lo tanto ambos jugamos a dar un salto por el cual llegamos a C desde A sin haber pasado necesariamente por B. En este caso la omisión de información es cooperativa y no deshabilita el principio establecido por Grice, puesto que a partir de dicha omisión pretendemos agilizar la conversación.

También existen violaciones no cooperativas; cuando siendo jóvenes hemos llegado a casa más tarde de lo habitual y de lo acordado por nuestros padres, intentamos aportar más informacion de la necesaria, rompiendo la máxima de cantidad, para evidenciar que ese retraso a tenido algún motivo especifico que realmente no ha existido. Sin embargo no nos damos cuenta de que con ello nos estamos delatando sin ser conscientes, y que el efecto que está ofreciendo nuestra explicación es el contrario. De este modo la implicación conversacional oculta que interpretan en la mayor parte de las ocasiones nuestros padres es que la información retransmitida por los hijos no es cierta. En este caso no somos cooperativos y utilizamos el lenguaje con fines persuasivos, interesados y manipuladores.  A diferencia de las violaciones cooperativas, en este caso lo que pretendemos con nuestras explicaciones es que nuestros padres no lleguen a conocer C, y para ello les presentamos una informción B tranformada. En las violaciones cooperativas ambos llegaban a C con las mismas impresiones, pero en las no cooperaticas los padres establecen un C posible (lo que verdaderamente pudo ocurrir), frente al verdadero C (lo que realmente ocurrio y que solo sabemos nosotros). Los casos de no cooperación por la alteración de puritas, es decir, de la corrección idiomática, así como aquellos que pretenden ocultar información han sido denominados bajo el rótulo de “los peligros de la letra pequeña”. Un ejemplo de ello, de la no cooperación bajo una letra no perceptible, es el caso de los seguros, de los contratos, de las garantías, de las condiciones del pasaje del avión… etc, donde se nos intenta persuadir, no omitiendo, pero si ocultando cierta información.

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Hace algunos años salió este anuncio al mercado. En él se nos proponía comprar unas galletas Cuétara llamadas “Fibra Due L Carnitina”. Con ellas tendríamos en nuestras manos la facultad de quemar grasas y transformar la energía, otro producto más orientado a adelgazar. Carlos García Argos, en su blog personal: http://carlos.garciaargos.com/2006/10/27/enganos-de-la-industria-alimentaria-galletas-con-l-carnitina/, explica detalladamente cual es el engaño de esta publicidad. Según él La Carnitina es un nutriente derivado del aminoácido esencial lisina, por el cual, el cuerpo es capaz de sintetizar la Carnitina con la ayuda del hierro y de las vitaminas C, B3 y B6. Su función es acelerar la combustión de lípidos (grasa) para la producción de energía. Por tanto, una carencia de Carnitina puede provocar un aumento de la masa grasa del cuerpo. Sin embargo, no es necesario ingerirla directamente para eliminar grasas ya que el cuerpo puede sintetizarla y recogerla a partir de otros nutrientes de la dieta. Conociendo dichos datos es importante decir que existen muy pocos estudios que certifiquen, y demuestren que un aporte extra de L-Carnitina influya en la pérdida de peso. La Carnitina ayuda a transportar las grasas para ser quemadas y no para quemarlas directamente como se nos intenta vender a través de este anuncio. Él nos lo explica con más detalle:

Lo que no dicen en ninguna parte es que para que pudiera tener algún efecto suplementar con L-Carnitina (de rendimiento más que de pérdida de peso), la dosis recomendada ronda el gramo. En el apartado anterior se pueden ver los usos terapéuticos de la L-Carnitina, para los que la dosis recomendada está entre 1 y 3 gramos.

Es decir, si 100 g de galletas contienen 150 mg de L-Carnitina, habría que comerse más de medio kilo de galletas. Y con eso lo que conseguimos es ingerir más de 20 g de grasas saturadas y más de 400 g de hidratos de carbono.

Aparte de salir un poco caro, esto provoca que para poder hacer uso de esa L-Carnitina habría que quemar en primer lugar esos 400 g de hidratos para empezar a consumir los 20 g de grasas saturadas (más de 100 g de grasas totales) y luego terminar con las grasas que teníamos.

Eso suponiendo que nos queden fuerzas después de consumir casi 3000 calorías, y también suponiendo que el efecto de ingerir L-Carnitina sea el deseado, es decir, aumentar el consumo de grasas, cosa que no está demostrada.

Lo que tampoco te dicen es que, para poder hacer uso de las grasas como combustible, hay que entrar en zona aeróbica, de manera que hacer ejercicio suave no sirve, salvo que te tires horas haciéndolo.

Toda esta información omitida, rompe de nuevo la máxima de cantidad, pues no se nos informa de manera completa de los verdaderos atributos de dicho producto. Se nos intenta vender un producto con una serie de cualidades que en realidad no posee, pero en realidad eso nunca se nos dice, en el anuncio no se especifica. La cooperación entre la marca de galletas y los interlocutores se encuentra deteriorada porque quien emite el mensaje no es franco con nosotros y solo intenta persuadirnos a través de un mensaje sencillo y breve que nos ofrezca lo que deseamos. Podría existir una cooperación si nosotros admitimos que en ocasiones queremos que nos engañen y de este modo escuchar aquello que queremos escuchar. Él nos engaña de una manera y nosotros nos dejamos engañar. Sin embargo si somos verdaderamente engañados o facilitamos dicho acto es muy dificil de determinar, así que creeremos que en este caso nos estan engañando.

Otro ejemplo similar en el que se esconde con letra pequeña la verdadera realidad es el siguiente:

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Lo mismo ocurre con los prospectos de medicamentos. En ellos la información que se nos ofrece parece dirigida a confundirnos y ocultarnos realmento lo que se nos expone, más que a explicarnos que es lo que nos aliviarán.

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El Principio de Cooperación de Grice equivale de este modo a la condición de Sinceridad de Searle 1965. Durante muchos años ha ocupado un lugar central en los estudios de Pragmática, siendo considerado el gran regulador de las relaciones interlinguísticas. A pesar de ello es importante especificar que no es el elemento básico por el que gira la comunicación lingüística, y que como hemos pretendido demostrar, no todas las violaciones experimentadas en el lenguaje son cooperadoras.

La diferencia que nos encontramos entonces se sitúa en la distinción entre la cooperación lingüística, y la persuasión a través del lenguaje. El primer aspecto lo consideramos beneficioso para el oyente, mientras que por el contrario el segundo sería perjudicial. Desde el punto de vista de los distintos tipos de habla, el Principio de Cooperación de Grice se tiene que situar en una perspectiva locutiva veraz, mientras que la persuasión carga los mensajes con un elevado contenido ilocutivo, dirigido a cambiar el estado, conocimiento y creencias del receptor. Con la persuasión se busca conseguir una actitud perlocutiva determinada en beneficio propio del emisor, y en perjuicio para el receptor. La cooperación también posee una intención perlocutiva, ya que a través del leguaje pretendemos completar alguna necesidad informativa que no poseemos, pero sin embargo en el caso de la cooperación la intención perlocutiva del emisor se acerca en gran medida a la deseada por el receptor. La lengua está plagada de esos elementos no cooperativos que están orientados a la persuasión, este es el caso de los eufemismos. Podemos demostrar entonces que a través de los eufemismos se desplaza al verdadero nombre que se quiere significar y se oscurecen sus connotaciones con otras totalmente diferente. Es en este momento en el que no podemos avanzar sin hacer mención a los procedimientos corteses. La cortesía certifica que con los eufemismos no queremos ocultar la verdad, y de muestra nuestra intención cooperativa para que en una situación sociocultural determinada, a través del cambio en el significante se oscurezca el rasgo semántico inadecuado, sin interrumpir de manera drástica una conversación. Por lo tanto podemos afirmar gracias a estas conjeturas, y gracias al Principio de Cooperación de Grice que los eufemismos no violan por si las máximas lingüísticas. Sin embargo no podemos olvidarnos de los numerosos casos, utilizados en la política en muchas ocasiones, donde los eufemismos son utilizados de manera torticera, perdiendo de este modo el origen cooperativo que poseían. Podemos ver entonces que el límite entre la cooperación y la persuasión está muy cercano y que solo depende de la verdadera intención del emisor.

1.2 Implicaturas:

Otro aspecto importante a destacar son las implicaturas. Paul Grice nos avisa de ellas en su introducción en Studies in the Way of Words:

“Supongamos que A y B están hablando acerca de un amigo común, C, que está ahora trabajando en un banco. A le pregunta a B como le va a C en su empleo y B responde “Muy bien. Se siente a gusto con sus compañeros  y. además, no le han metido todavía en la cárcel”. Justo en este momento, A podría preguntarse que era lo que B le estaba dando a entender (implying), lo que le estaba sugieriendo o lo que le quería decir (meant) al afirmar que a C no le habían metido todavía en la cárcel. La respuesta podría ser, por ejemplo, que C es el tipo de persona proclive a sucumbir a las tentaciones derivadas del empleo que tiene; o que los compañeros de C son , en realidad, gente muy desagradable y traicionera etc…(…) Creo que es obvio que, fuese lo que fuese aquello que B le dio a entender, sugirió o quiso decir, en este ejemplo ello difería de lo que B dijo, que fue simplemente que a C no le habían metido todavía en la cárcel. Quiero introducir ahora como término técnico el verbo  “implicar” (implicate) y los sustantivos “implicatura”-cf. “lo que implica”- e “ implicatum” –  cf. “lo implicado”.

                Victoria Escandell algunos años más tarde interpretó dichas palabras con la siguiente afirmación:

“ Una distinción fundamental en la teoría de Grice es la que se establece entre lo que se dice y  lo que se comunica. Lo que se dice corresponde básicamente al contenido proposicional del enunciado, tal y como se entiende desde el punto de vista lógico, y es evaluable en una lógica de tipo veritativo-condicional. Lo que se comunica es toda la información que se transmite con el enunciado, pero que es diferente de su contenido proposicional. Se trata, por tanto, de un contenido implícito, y recibe el nombre de implicatura.”

                Podemos entender entonces que las implicaturas no se encuentran en el enunciado lingüístico como tal, sino que se nos presenta un conjunto de significantes con un significado denotativo, y nosotros aportamos al mensaje global un significado connotativo diferente, ya sea por contexto, o por diversos factores. Suponemos por lo tanto que es una información que el emisor de un lenguaje trata de manifestar sin ser expresada lingüísticamente. Acudiendo de nuevo, para recordar lo anteriormente explicado, al principio de cooperación, lo que sucede en este caso es que se viola la máxima de cantidad, puesto que se nos omite información, pero por ello no podemos decir que nuestro emisor no es cooperativo, puesto que si decide omitir esa información es porque cuenta con que nosotros contabamos con ella previamente. Como hemos podido leer, dicho término fue acuñado por el propio filósofo inglés Paul Grice, quien además nos explica que existe una distinción entre lo que se dice y lo que se quiere decir.

                Existen dos tipos de implicaturas:

–          Las convencionales: derivan directamente de los significados de las palabras, y no de factores contextuales o situacionales.

“En algunos casos el significado convencional de las palabras usadas determinará qué es lo que se implicó, además de ayudarnos a identificar lo que se dijo: Si digo (con un gesto de autosuficiencia) “Es un latino; luego, es muy temperamental”, yo mismo me comprometo ciertamente, en virtud del significado de mis palabras, con la idea de que él (la persona en cuestión) sea muy temperamental es una consecuencia (se sigue) de que sea latino. Pero mientras que he dicho que es un latino y que es temperamental, no me gustaría defender la tesis de que he dicho (en el sentido deseado) que del hecho de que alguien sea latino se sigue que es muy temperamental, si bien ciertamente lo he indicado o implicado. No pretendo sostener que mi proferencia de la mencionada oración sea, estrictamente hablando, falsa, pese a que lo primero no fuese una consecuencia de lo segundo. Así pues, algunas implicaturas son convencionales, a diferencia de lo que acontece con aquella otra con la que inicié la presente discusión del fenómeno de la implicatura”

 

–          Las no convencionales: son aquellas que se generan por la intervención interpuesta de otros principios. Distinguimos dentro de este grupo a las implicaturas conversacionales, mencionadas ya en el Principio de Cooperación.

1.2.1 Implicaturas conversacionales:

Son aquellas que se encuentran dentro de la conversación, y pueden ser presentadas de dos formas distintas: Generalizadas (no dependen directamente del contexto de emisión); y Particularizadas (dependen decisivamente en el contexto de emisión). Es en este momento cuando nos preguntamos por aquellas implicaturas que nos son verdaderamente conversacionales, intentando saber su verdadera naturaleza. Afirmamos entonces que las implicaturas no conversacionales son aquellas que presentan una característica formal diferente a las conversacionales, pues no centran su atención en la conversación sino en su carácter estético, social, o moral. En busca, de nuevo, de palabras emitidas por Paul Grice encontramos cómo después de presentarnos una amplia definición de las implicaturas, concepto elavorado por el mismo, asume la capacidad de explicarnos un modelo especifico de ellas:

“Estoy ahora en situación de caracterizar la noción de implicatura conversacional. Una persona que al (o por el hecho de) decir (o de hacer como si dijera) que p ha implicado que q ha implicado conversacionalmente que q, supuesto que:

1. Se supone que está observando las máximas conversacionales, o al menos el principio cooperativo

2. Es preciso el supuesto de que dicha persona es consciente de, o piensa que q, a fin de que el haya dicho, o haya hecho, como si dijera, que p sea consistente con este supuesto.

3. Que el hablante piense (y espere que el oyente piense que el hablante piensa) que está dentro de la competencia del oyente determinar, o captar intuitivamente, que el supuesto mencionado en 2 es necesario.

Para poder inferir que estamos ante una verdadera imonversacional tenemos que situarnos ante la siguiente situación:

1. Conocer el significado convencional de las palabras proferidas, junto con la identidad de las referencias implicadas

2. Asumir el Principio de Cooperación y sus máximas

3. Conocer el contexto lingüístico o extralingüístico de la proferencia

4. Tener en cuenta otra información de fondo

5. Partir del hecho (o presunto hecho) de que ambos interlocutores conocen, o suponen que conocen, cada uno de los detalles relatados en los apartados precedentes y que éstos están a su alcance.

1.3 Presuposiciones:

Entendemos por presuposición a un tipo de información que si bien no está dicha explícitamente, se desprende necesariamente del enunciado. Se basa en el conocimiento previo que se da por supuesto y compartido por las personas que participan en el acto comunicativo.

2. Ejemplificación:

2.1 EE.UU. pierde el guante de cristal de Michael Jackson

El País, 19 de abril 2012,  Vida y Artes, pág 43.

Presuposiciones:

–          EE.UU. existe.

–          Michael Jackson existe.

–          Michael Jackson posee un guante.

–          El guante es de cristal.

–          Existen guantes de cristal.

–          Existe el cristal.

–          Los guantes se pueden perder.

–          EE. UU. puede tener y perder guantes.

–          EE.UU. ha tenido el guante de Michael Jackson.

–          EE. UU. ha perdido el guante Michael Jackson.

Implicaturas

–          Michael Jackson era un cantante.

–          El guante de Michael Jackson tiene valor.

–          Un símbolo de Michael Jackson era su guante.

–          El guante es un reflejo de su éxito.

–          EE. UU. ha empeorado su reputación.

Jorge Javier Vázquez “toma” Telecinco.

El mundo, 24 de abril de 2012, comunicación, pág. 50.

Presuposiciones:

–          Jorge Javier existe.

–          Telecinco existe.

–          Telecinco se puede tomar.

–          Jorge Javier ha podido tomar Telecinco.

Implicaturas:

–          Telecinco es una cadena de televisión española.

–          Jorge Javier es un presentador de la cadena.

–          Jorge Javier es un personaje ilustre en la cadena, así como en la sociedad actual.

–          Jorge Javier “toma”, entendiendo por tomar el incremento de su papel en la cadena.

“¡¡¡Así, así, así, así gana el Madrid!!!”

El as, 22 de abril de 2012, portado.

Presuposiciones:

–          El Madrid existe.

–          El Madrid puede ganar.

–          El Madrid gana de una manera concreta.

–          Se puede ganar.

Implicaturas:

–          Se puede ganar y perder.

–          El Madrid es uno de los equipos más laureados de la LFP.

–          Que el Madrid gane o no es un hecho de gran relevancia para los amantes del futbol, y sobre todo para los seguidores afines a dicho equipo.

–          Este enunciado es fruto de una victoria contra su ansiado rival, el F.C. Barcelona.

–          Es un método de acallar las críticas profesadas por sus “dudosas” victorias. Normalmente este enunciado se utiliza para despreciar las victorias del Madrid, sean justas o no. Al ser publicada en el As, periódico simpatizante del club madrileño, es utilizada para poner de relieve que el Madrid también sabe ganar practicando “jogo bonito” y no por la labor de los árbitros  por algún tipo de trampa o injusticia.

Conclusiones:

Como en otras ocasiones nos encontramos  ante un elevado contenido teórico que a pesar de ser práctico es difícil de ejemplificar. Con too ello queremos demostrar que aun habiendo recibido demasiadas críticas la teoría de Paul Grice tiene vigencia actualmente y describe de forma acertada los distintos actos comunicativos y su contenido, como por ejemplo las implicaturas. Este último hecho resulta fundamental, puesto que es él, como hemos intentado demostrar en esta práctica, quien descubrió estos elementos lingüísticos aplicándoles una terminología propia que con el paso del tiempo ha sido compartida y desarrollada por algunos autores ilustes como Searle. A partir de entonces las demás teorías, quieran o no, van a basarse de algún modo en el Principio de Cooperación, como la teoría de la Relevancia, sobre la que trabajaremos en la siguiente práctica.

BIBLIOGRAFÍA:

Escavy Zamora Ricardo, El principio de cooperación y las violaciones antagónicas, Universidad de Murcia.

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Publicado: marzo 27, 2012 en Uncategorized

Introducción:

A lo largo de la historia un ingente número de estudiosos han reflexionado sobre los usos y la intencionalidad con la que hablamos: desde Plantón o Aristóteles hasta Austin o Searle, llegando a ilustres como Peirce, Morris o Wittgenstein.

El significado que se produce al usar el lenguaje es, sin duda, bastante mayor que el contenido de las meras palabras empleadas. El mundo que envuelve el contexto de la comunicación se rige por una serie de convenciones que guían la interpretación intencional de todo lo que se dice. Citando palabras textuales de Ignacio Vázquez Orta e Ignacio Guillén Galve en Perspectivas pragmáticas en lingüística aplicada:

“Los significados que producimos al comunicarnos son de naturaleza muy diversa. Sin embargo, todos tienden a modificar una situación. Comunicarse es reclamar la atención de alguien dándole información que tenga relevancia, es decir, interés o pertinencia. Si la información llega, esto es, si el acto se cumple, si es un acto de habla afortunado, modificará el mundo del destinatario e, incluso, su conducta.”

A partir de una serie de ejemplificaciones pretenderemos demostraros la teoría que a continuación os exponemos. Siempre es más facil centrar nuestra atención  y desarrollar los ejemplos encontrados en manuales, puesto que se encuentran diseñados para ejemplificar su teoría, y una vez que acudimos a los ejemplos lingüísticos empíricamente reales su “desgranación” y explicación es más complicada. No obstante creemos conseguirlo en algunos casos y en otros lo intentamos, no sin plantear dudas y contradicciones. En definitiva os presentamos una práctica no solo teórica, sino también actualizada según se nos presentan estos hechos en la realidad.

Teoría:

Si tenemos que buscar el inicio de la llamada Speech Acts Theory habría que acudir al libro de John Langshaw Austin publicado en 1962 con el titulo How to do things with words (Como hacer cosas con palabras). En realidad la obra consta de doce conferencias todas guiadas por el filósofo ingles y traducidas al español por Genaro R. Carrió. Dada su importancia fue traducida a varios idiomas, todo ellos favoreció a su gran difusión. La teoría comienza con una distinción entre una clase de expresiones lingüísticas que el denomina  “expresiones realizativas o performativas” y otras “descriptivas o constatativas”. Una expresión lingüística meramente descriptiva podría ser “el cojín está sobre el sofá”.  De esta manera los enunciados performativos no se ocupan de la descripción, pueden ser  verdaderos o falsos y no es necesario que registren nada. En ellos el acto de expresar la oración constituye ya la realización de una acción o al menos de una parte. Según Austin “Parece claro que expresar la oración no es describir ni hacer aquello que se diría que hago al expresarme así o enunciar que lo estoy haciendo: es hacerlo.”

En definitiva se trata de utilizar expresiones que no describan propiamente nada, aunque puedan transmitir alguna información. En ellas decir algo es hacer algo. Apoyándose en toda esta teoría de enunciados de constatación y de enunciados performativos explícitos e implícitos nace la tipología de los actos de habla. Entendemos por acto de habla locutivo aquellos que consisten en meros actos de expresión o enunciación siempre que se utiliza una lengua natural con una abierta finalidad comunicativa. Consiste por lo tanto en la emisión de sonidos o ruidos con un sentido y una expresión lingüística. Todo ello presenta una compleja composición en la que se pueden distinguir tres subtipos:

a)      Acto fonético: Emisión de determinados ruidos o sonidos.

b)      Acto fatico: Emisión de ciertos términos o palabras, es decir, una serie de ruidos sucesivos considerados como pertenecientes a un vocabulario y adecuados a una gramática.

c)       Acto retico: Es el uso de los anteriores sonidos o ruidos con un cierto sentido y referencia.

Por su parte los actos ilocutivos son aquellas expresiones cuya particularidad radica en ser acciones y donde el hablante lleva a cabo un acto de hacer más que decir. Su característica principal es que están dotados de una fuerza convencional. Finalmente queda el acto perlocutivo, es decir, el hecho de que alguien haga algo por oír algo. Según Austin son  “los actos que producimos o logramos porque decimos algo, tales como convencer, persuadir, disuadir, sorprender o confundir”, a los que podríamos añadir muchos mas como amenazar, atemorizar, etc… De este modo “a menudo, e incluso normalmente, decir algo producirá ciertas consecuencias o efectos sobre los sentimientos, pensamientos o acciones del auditorio o de quien emite la expresión, o de otra persona. Y es posible que al decir algo lo hagamos con el propósito, intención o designio de producir tales efectos. Podemos decir entonces, pensando en esto que quien emite la expresión ha realizado un acto que puede ser descrito haciendo referencia meramente oblicua o bien no haciendo referencia alguna a la realización de un acto perlocucionario o perlocución.” Este seria el único acto de la teoría que no depende de el emisor.

Hasta ahora, hemos partido de un supuesto de que se produce una correspondencia o relación entre la forma gramatical y el acto ilocutivo de los enunciados, pero no todos los actos ilocutivos son directos, hay muchos casos en los que los hablantes desean decir algo ligeramente distinto de lo que realmente expresan, teniendo en cuenta el sentido literal de los enunciados. Estos usos reciben el nombre de actos de habla indirectos y se diferencian del resto de actos en que hace falta algo más que el texto o el enunciado para entender lo que el emisor quiere decir, planteándose una problemática para la propia  teoría de los actos de habla, pues como dice María Victoria Scandell en su  Introducción a la Pragmática, “este tipo de usos debilita la supuesta relación constante entre forma gramatical y acto ilocutivo”.

Este problema ya fue comentado por Searle, que nos dice que:

El problema planteado por los actos de habla indirectos es el de cómo le es posible al hablante decir una cosa y querer decir esa cosa y algo más. Y puesto que el significado consiste en parte en la intención de producir comprensión en el oyente, una gran parte de ese problema es la de cómo le es posible al oyente el entender el acto de habla indirecto cuando la oración que oye y entiende significa otra cosa diferente.

Por tanto, estamos ante actos de habla que aunque presentan una forma y un sentido literal, tienen otro sentido figurado y añadido que debería ser desentrañado por los interlocutores gracias a la información  que subyace dentro de un acto indirecto, sea lingüística o no lingüística, y a su capacidad para razonar y comprender lo que no puede entenderse directamente.

Por ejemplo, y siguiendo lo propuesto por Searle, en un enunciado como ” ¿Puedes bajar el volumen del televisor?, el receptor entendería este enunciado teniendo en cuenta los siguientes pasos:

1) El receptor sabría que el emisor le ha preguntado si es capaz de levantarse y bajar el volumen de la televisión.

2)Luego, el receptor supone que el comportamiento del emisor es cooperativo y que su enunciado tiene una intención determinada.

3) El receptor sabe que según el contexto de la conversación no existe ningún interés teórico en su habilidad para pasar la sal.

4) También deduce que el emisor ya sabe que la respuesta a su pregunta es sí.

5) Por ello, el receptor acaba sabiendo que el enunciado de su emisor no es una simple pregunta, por lo que en este punto se sobrepasaría la información textual, necesitando deducir aquello que reside bajo la forma del enunciado mediante un proceso de inferencia y de deducción, al conocer que el enunciado de emisor posee una finalidad ilocutiva que no es posible captar ciñéndose al sentido literal del enunciado.

6) Se tiene en cuenta que una condición preparatoria para cualquier acto ilocutivo directivo es la capacidad del oyente para realizar el acto en cuestión, es decir, se tiene en cuenta que el receptor es capaz de realizar aquello que se intenta conseguir.

7) Por ello, el receptor tendría en cuenta que el emisor le ha hecho una pregunta cuya respuesta afirmativa indica que el receptor es capaz de llevarla a cabo.

8) El receptor pensaría que mientras come con su emisor, se ve y se escucha la televisión, y que para bajarla es necesario levantarse a por el mando, que no se encuentra en la mesa. En este apartado, el receptor tendría en cuenta los conocimientos compartidos entre interlocutores.

9) Teniendo en cuenta que el receptor es capaz de realizar la acción, deduce que el emisor lo que desea es que haga caso a su petición, obedeciéndola, y se levante para bajar el volumen de la televisión.

10) Como el receptor no puede deducir otra finalidad ilocutiva en el enunciado del emisor, este afirmaría que lo que su interlocutor desea es que se levante para bajar el volumen de la tele y, finalmente, lo hará.

Sin embargo, esta propuesta genera problemas, puesto que aunque la distancia entre el significado literal y el de petición se consigue por inferencia,  la intuición que todos los hablantes poseemos nos dice que no se realiza un cálculo de inferencias propiamente dicho por el receptor, puesto que la relación entre convencional entre este tipo de preguntas y una petición es muy directa. Por ello, algunos estudiosos como Morgan defienden la existencia de “implicaturas cortocircuitadas”, algo que resuelve muchos problemas y explica el porqué algunas expresiones muy similares, semánticamente equivalentes, no funcionan como actos de habla indirectos.

Ejemplificación:

Hay días con los que uno no se levanta con ganas de sonreir, ni mucho menos de hacer sonreir a los demás. Esos días en los que la realidad parece tener su propio punto de vista: el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no esta para bromas. En esos días, los que trabajamos intentando hacer sonreir a este país tenemos un pacto, sin previo aviso y sin que nadie se de cuenta, al primer sintoma de que el mal humor nos está ganando la batalla, nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Nos damos ánimos: “- que si estás más delgado, -que si tú estás más joven, – a ti te está creciendo el pelo, si estás más gracioso. No contamos algunos chistes, que conocemos de memoria, pero fingimos reirnos como si fuera nuestra primera vez.

Y así pasamos el rato, hasta que finamente, alguien hace la pregunta: ¿Maestro, se puede ver cada día el lado bueno de todo con la que está cayendo?

– Si ¿digame?

– Es el enemigo. ¿Usted podría parar la guerra un momento?. Le quería preguntar una cosa ¿ustedes van a avanzar mañana? ¿a qué hora? a las siete estamos todos acostados. Y ¿no podrían avanzar por la tarde? después del futbol. ¿Van a venir muchos? Que bestias.

Que nadie nos quite nuestra manera de disfurar la vida.

CAMPOFRIO

    Desde el punto de vista locutivo nos encontramos ante un mensaje gramaticalmente correcto, compuesto por oraciones yuxtapuestas, oraciones de relativo, oraciones adjetivas, finales…. Al mismo tiempo encontramos diferentes tipos de sintagmas: nominales, adjetivales, preposicionales. Cada uno de los fonemas son pronunciados con un orden determinado, y todo ello se encuentra utilizado de manera adecuada según el acto o sub-acto de habla fatico, centrado en la emisión de una serie de ruidos o sonidos de forma secuenciada. Todos y cada uno de los elementos anteriormente citados posee un léxico con un significado semántico conocido y registrado, acto rético. Y finalmente el encargado de realizar el acto fonético, es decir la emisión de los sonidos, es unos de los actores presentes en el anuncio, Santiago Segura.
El acto ilocutivo trata de mostrar la verdadera humanidad, sensibilidad y benevolencia del ser humano. Alude a un momento actual en el que la sociedad en su globalidad destaca por su negatividad ante los últimos hechos acontecidos. De este modo parece que las ilusiones por disfrutar de un nuevo día, de sonreír, luchar o soñar, se han perdido. Esa situación es traspasada de individuo a individuo y los únicos capaces de sacar un poco de luz a toda esa negrura son ellos, gente que dedica su vida a la risa y a la comicidad. El pacto que tienen todos es reunirse en los momentos en los que parece que la tristeza y la negatividad les está ganando la batalla. Es entonces cuando se dan ánimos, empatizan unos con otros y se cuentan chistes. El lugar de encuentro se halla en la sepultura de Miguel Gila Cuesta, un humorista que utilizaba los diálogos figurados al teléfono. Su destreza para destacar todos los elementos costumbristas a veces lindaba con el surrealismo, y en sus monólogos utilizaba muletillas estereotipadas sin tener que acercarse al humor rápido de los insultos y de las palabras mal sonantes. En esta ocasión se “humoriza” un hecho de tanta relevancia como la guerra, y la verdad es que aunque el video de Gila posea ya unos años, aun sigue haciéndonos sacar lo mejor de nosotros, una sonrisa.
El verdadero punto de inflexión en este anuncio se encuentra en la pregunta ¿Se puede ver en la vida el lado bueno de todo con la que está cayendo?, puesto que en ella apreciaremos un doble sentido que marcará el verdadero devenir de un presunto texto o canto a la vida en un anuncio publicitario. Sin embargo todavía no daremos ese paso, puesto que aun nos encontramos en el acto de habla ilocutivo. La respuesta que dan ellos, a partir de una llamada de teléfono, es el humor, en este caso, en boca de Miguel Gila. Gracias al humor podremos de disfrutar de la vida, y olvidarnos de aquello que entristece nuestros días.
Ahora sí que podemos hablar de acto perlocutivo, puesto que cuando se ha conseguido crear un clima de esperanza, cuando parece que todo puede tener una solución en la vida, se nos introduce una frase con una intención preestablecida, “Que nada nos quite nuestra manera de disfruta la vida” y después, al instante, el logotipo de Campofrío, una empresa de alimentación española. La verdadera intención del anuncio es entonces que nosotros compremos sus productos, su finalidad es crear una reacción en nosotros, es decir, pretende que nos levantemos del sofá, que soltemos el mando y que vayamos a la cocina a comer uno de sus productos, y en el caso de no contar con ellos, que nos dirijamos al centro comercial más cercano y los adquiramos. Por este motivo este anuncio se emite a unas horas concretas; por la tarde cuando no hacemos nada y nos entran ganas de reponer fuerzas comiendo algo; en la hora de cenar o comer; más difícil será encontrárnoslo en el desayuno, cuando vemos dibujos animados, o anuncios de galletas. La verdadera intención de la publicidad es fomentar el consumo de aquellos productos que se nos ofertan, pero sin hacerlo verdaderamente evidente. La evidencia empírica queda erradicada en los anuncios. El espectadores sufre una especie de retroalimentación “feedback” que lo invita a pasar de una etapa indiferente a otra con un aumento en la probabilidad de compra. El anuncio consigue llamar nuestra atención, nuestro interés, pretende despertar en nosotros un deseo, todo ello acto ilocutivo, para consiguientemente producir en nosotros una reacción “perlocutiva”.

En el campo de la publicidad se aprecia con claridad  la teoría de los actos de habla de Austin. Además de este ejemplo utilizamos otros más, expuestos a continuación, que esperemos os aclaren toda la teoría. Creemos también que son ejemplos emotivos, graciosos e incluso divertidos que despiertan nuestra atención y resaltan lo que queremos expresaros. Por ello a continuación os exponemos un anuncio de otra marca conocida, que a poder ser despierte de nuevo vuestra atención y os esplique aquello que os pueda dar algún problema.

Creemos que este ejemplo, de la famosa serie norteamericana “The Big Bang Theory”, es bastante interesante a la hora de hablar de los actos locutivos, ilocutivos y perlocutivos a la vez que hablamos de los actos de habla indirectos.

En cuanto a los tipos de actos locutivos, ilocutivos y perlocutivos, nos centraremos en la forma de ligar de uno de los personajes, Howard Joel Wolowitz, personaje de origen judío que cree que es un gran mujeriego y que todas las mujeres van a caer ante él, y una de sus frases, que supuestamente es un piropo que atrae a las mujeres, “la verdad Penny, no muchas mujeres estarían tan guapas como tú con un pelo tan guarro”.

En cuanto al acto locutivo, podemos ver que el enunciado interrogativo tiene una fonética y entonación correctas, una serie de morfemas, elementos preposicionales adecuados a una gramática (actos fonético y fático), además de que el enunciado posee un sentido y un significado concreto (acto rético).

No obstante, lo que destaca en este ejemplo es el acto ilocutivo y el perlocutivo.

En cuanto al acto ilocutivo, lo que quiere Howard  es lograr seducir a una chica concreta, Penny, mediante un piropo negativo, llamado por él “nega” y definido como “un cumplido negativo que desconcierta a las mujeres bonitas”, haciendo ver que aunque poseean cierto defecto físico, este les sienta verdaderamente bien y mejor que a otras mujeres. Por ello, con su piropo o “nega”, “no muchas mujeres estarían tan guapas como tú con un pelo tan guarro”, lo que hace es tomar un defecto en cuanto al físico de la mujer, en este caso el pelo sucio o sin lavar, y alabarlo, afirmando la belleza de una mujer concreta frente al resto. Cabe destacar que en este punto es en el que falla nuestro personaje, pues aunque su enunciado es correcto en cuanto a la locución, no es pragmáticamente correcto, algo que se verá plasmado en el acto perlocutivo.

Para acabar con este ejemplo, solo falta hablar del acto perlocutivo, es decir, la sensación que produce el enunciado en el receptor, que reacciona de una forma determinada (asustándose, emocionándose, convenciéndose…) ante lo que recibe de un emisor que pretende conseguir que el receptor reaccione de la forma que él esperaba. Por si no queda muy claro, lo que intenta Howard es seducir a Penny y cortejarla con un piropo para que esta sienta atracción por él, mientras que Penny, al oír el piropo negativo o “nega”, lo que hace es todo lo contrario, se aleja de las intenciones de su interlocutor y reacciona de forma negativa, este sería el acto perlocutivo.

Por ello, podemos observar que Howard ha fallado a la hora de realizar el piropo, pues no ha conseguido seducir a Penny, pero no solo eso, sino que ha provocado un distanciamiento y un sentimiento negativo entre ambos, ya que Penny no se ha sentido alagada pero sí ofendida.

Para expresar este enfado de la chica y comentar algo sobre los actos de habla indirectos, podemos tomar la conversación que mantienen en la escena:

Penny: Howard, tu moto bloquea mi coche…oh, ¿otra vez con conjuntivitis? 

Howard: Primer paso, se ha fijado en el parche. La verdad Penny, no muchas mujeres estarían tan guapas como tú con un pelo tan guarro.

Penny: Oye, quita tu estúpida moto antes de que la coja y la tire a la basura.

Howard: Ay….

Al iniciar la conversación, Penny mantiene una actitud correcta cuando se dirige a Howard y le dice “Howard, tu moto bloquea mi coche”. Como puede observarse, el enunciado de Penny es un acto de habla indirecto, ya que ella no desea informar de la ubicación de su coche y la moto de Howard, sino que desea que este, escuchando el enunciado, baje y aparte su moto para que ella pueda salir con el coche. Por tanto, “el enunciado no es solo lo que se dice (literalmente), sino también lo que se quiere decir” (la intención de Penny).

Teniendo en cuenta la propuesta de Gordon y Lakoff (1971), podemos observar los principios que regirían la sinceridad de este enunciado y podremos demostrar que estamos ante un acto de habla indirecto:

En un primer momento, Penny le dice a Howard que su moto está bloqueando su coche, por tanto:

Penny en realidad lo que quiere es que Howard retire la moto para que ella pueda salir con su coche. (A quiere que B haga x)

Por ello, se deduce que Penny supone que Howard puede retirar su moto. (A supone que B puede hacer x)

Por tanto, Penny además supone que Howard  estaría dispuesto a hacerlo. (A supone que B está dispuesto a hacer x)

Por último, Penny suponque que Howard no retirará su moto si ella no le pide que lo haga. (A supone que B no hará x si no se le pide que lo haga)

Tras el piropo negativo de Howard, que pretende seducir a Penny y consigue todo lo contrario, esta deja a un lado la forma de hablar indirecta y, de una forma ruda y amenanzante, le dice a Howard: “Oye, quita tu estúpida moto antes de que la coja y la tire a la basura”,  un enunciado con una fonética, semántica, gramática, sintaxis…correctas (acto locutivo), con una intención bastante clara, que no es más que conseguir que Howard retire su moto (acto ilocutivo), y Howard, ante lo que Penny le dice, se asusta y siente que la ha fastidiado con Penny, no diciendo nada más que un “Ay!” y entendiendo que tiene muy poco tiempo para retirar su moto, por lo que bajará del apartamento y retirará la moto rápidamente, justo lo que desea Penny (acto perlocutivo).

Otro ejemplo en el que podríamos tratar y estudiar los tipos de actos de habla es esta viñeta cómica, ya que incluso podría entenderse de dos formas:

1) Entendiendo la viñeta desde un punto de vista general, el acto locutivo estaría formado por la viñeta en sí, los dibujos que representan la consulta del médico y el diálogo que mantienen entre ambos, que presentan dos enunciados gramática, fonética, sintáctica y semánticamente correctos, con signos interrogativos y otros elementos. El acto ilocutivo trata de conseguir la risa de los lectores de dicha viñeta, el autor de la misma intenta, por medio del diálogo entre los dos personajes, sobre todo por la respuesta del médico, causar la risa, pues un médico nunca podría ni debería contestar así ante una pregunta similar de un paciente, creando una situación comunicativa absurda gracias al uso de la pragmática.

El acto perlocutivo recaería en todos aquellos que lean y vean la viñeta, ya que su autor lo que pretende es que la gente se ría ante lo absurdo de la situación y los lectores, pueden reírse o no. Si los lectores piensan que la viñeta es graciosa y comparten la visión cómica del autor, este último habría conseguido la intención que se había propuesto desde un principio, mientras que si a algunos de los lectores no le hiciera gracia la viñeta cómica, no compartirían el mismo punto de vista que su autor. Por tanto, está más que claro que el acto perlocutivo no depende del emisor de esta viñeta, pero sí es importante tener en cuenta si la finalidad de dicho autor es alcanzada y compartida por sus receptores o no.

2) desde un punto de vista más concreto y centrándonos en la viñeta, el paciente que aparece en la misma realiza un enunciado con una serie de elementos fonéticos, sintácticos y gramáticos que presentan una organización y poseen un sentido determinado (acto locutivo), con el que el paciente intenta llamar la atención del doctor y que este le de una respuesta adecuada a aquello que está preguntando y le preocupa (acto ilocutivo).

Por otro lado, el doctor le contesta de una forma inusual, errónea, impropia de alguien que trabaja en el campo de la medicina y que sugiere que el doctor no desea cooperar en la comunicación y responder a aquello que preocupa a su paciente, puesto que la respuesta ” Pues hambre, sueño y sed” no resuelve ninguna duda ni ayuda al preocupado paciente (acto perlocutivo). Por ello, el paciente no consigue una respuesta fiable y apropiada del médico, que se mantiene en una posición despreocupada, y se crea en la viñeta un ambiente de comicidad y una posible crítica al sistema sanitario, sistema en el que muchas veces los médicos no parecen mostrar interés por lo que sus pacientes preguntan y desean consultar.

El acto de habla locutivo de este anuncio se nos muestra a través de dos vertientes: la escrita y la musical (Con el consiguiente valor locutivo de la letra del tema). La música que oímos esta interpretada por los niños de el coro de Nueva York (Young People´s Chorus Of New York), pero en realidad se trata de una versión del sencillo “Whatever” del grupo británico Oasis. Adjunto a continuación la trascripción de la letra en español y en inglés, así como la canción original de Oasis y la letra que aparece por escrito en el anuncio.

Por cada tanque que se fabrica en el mundo… se fabrican 131 mil peluches.

Por cada Bolsa de Valores que se desploma… hay 10 versiones de “What a Wonderful World”.

Por cada persona corrupta… hay 8 mil donando sangre.

Por cada muro que existe… se ponen 200 mil tapetes de “Bienvenido”.

Mientras 1 científico diseña un arma nueva… hay 1 millón de mamás haciendo pasteles de chocolate.

En el mundo se imprime más dinero de Monopoly que dólares.

Hay más videos divertidos en internet… que malas noticias en todo el mundo.

AMOR tiene más resultados que MIEDO.

Por cada persona que dice que todo va a estar peor… hay 100 parejas buscando un hijo.

Por cada arma que se vende en el mundo… 20 mil personas comparten una Coca-Cola.

Podemos observar que en cuanto al acto locutivo todo vuelve a estar en un orden perfecto, del mismo modo que en el ejemplo anterior, todo bien agrupado bajo las convenciones meramente formales de la lengua, ya sea la española o la inglesa.

El acto ilocutivo de este anuncio apuesta por mostrarnos la compensación optimista de todo lo que sucede en este planeta. Básicamente nos quiere hacer ver que por cada acción desoladora, y eminentemente humana, hay una reacción opuesta, y también muy humana, que nos demuestra que no todo es desesperanza, que hay motivos para seguir luchando por aquello que toda sociedad y todo hombre debe tener como meta, el bienestar, es decir, la felicidad. De forma casi subliminal se nos presenta otro acto ilocutivo, la canción que se oye durante todo el spot. La letra del tema repite una buena cantidad de veces la palabra “libre”, trasmitiéndonos de esa forma, no solo la sensación de que existen cosas buenas en el mundo, sino que también tenemos la libertad necesaria para disfrutar de ellas.

Si observamos con un detenimiento particular los enunciados que se van exponiendo de forma escrita a lo largo de todo el anuncio podemos concluir que aluden de forma directa a determinados símbolos (la guerra, las armas, el dinero…), estos símbolos despiertan en las personas un instinto de conservación (sobretodo por el dinero) y también otro de cooperación, de lucha y unidad, pues cualquiera que se precie de referirse a si mismo como persona debe tener un mínimo de ética social.

El acto perlocutivo de este anuncio evidentemente es que compremos Coca-Cola, pero lo quieren conseguir de una forma determinada. Vendiéndonos, no solo la Coca-Cola, sino también la idea de que comprándola ayudaremos a mejorar el mundo. Más que un “darse el gusto”, tomarse un refresco se convierte en un compromiso social, sin embargo aunque hayas decidido que todo la ética social del mundo te pertenece, no hace falta ser un genio para darte cuenta de que  aunque la producción de peluches alcance su cenit, no va a hacer que dejen de existir los tanques, pues se asocian dos términos que entre si no tienen nada que ver, es como si yo intentase encontrarle la cura a la malaria cazando mariposas.

Probablemente en la empresa paguen a sus empleados con dinero del monopoly, y puede que también sea cierto que existe un mundo en el que una horda de felpudos de bienvenida acabe con todas las fronteras del planeta, incluso creo que la “Union de madres pasteleras” va a conducirnos a la redención en la guerra nuclear. Y, ¿Por qué no? Probablemente yo si sea libre, si, completamente libre, porque ahora ya puedo elegir entre “light” y “Zero”.

El acto perlocutivo de este anuncio funciona de forma perfecta, gracias a la ilocución llevada a cabo por los consumidores, por lo tanto, consigue su finalidad de forma efectiva, y es una gran publicidad para la marca.

Bibliografía:

Escandell Vidal, María Victoria, Introducción a la pragmática, Ariel lingüística, 1996, Barcelona.

Escavy Zamora, Ricardo, Pragmática y subjetividad lingüística, Edit.um (Ediciones de la Universidad de Murcia), 2008, Murcia.

Polaino Navarrete, Miguel; Polaino-Orts, Miguel, Cometer delitos con palabras, Dykinson S.L., 2004, Madrid.

Vázquez Orta, Ignacio; Guillén Galve, Ignacio, Perspectivas pragmaticas en lingüistica aplicada, Anubar ediciones,  1998, Zaragoza. (Pág 153-163)


1. Introducción:

En este trabajo intentaremos abordar os elementos deícticos y las interrogaciones desde un punto de vista pragmático. Con ello queremos conseguir los objetivos propuestos de dicha práctica, tratando las cuestiones que se plantean, no solo de forma teórica, sino también práctica. Justificamos dicha teoría porque creemos que es necesario reflexionar sobre ello.

 

2. Enunciados deícticos.

Para la elaboración de este apartado hemos considerado oportuno utilizar un estudio realizado por José Luis Cifuentes Honrubia, quien utiliza en sus exposiciones afirmaciones muy similares a las de Hebe Gargiulo, por no decir que en ciertos momentos utiliza casi literalmente sus propias palabras, hecho curioso cuando no aparece citado en su extensa bibliografía. Para no dar “palos de ciego” especificamos con mayor exactitud cuál es el capítulo en el que encontramos dichas semejanzas: “Tipos de usos y expresiones deícticas.”, incorporado en la obra Espacio, deixis y traducción, San Juan, 1999, Argentina. Además también queremos indicar que otra de las fuentes utilizadas para esta exposición es la serie de televisión The Big Bang Theory, de la cual extraeremos unos fragmentos que nos servirán para ejemplificar los contenidos teóricos que aporta esta práctica.

Entrando en materia y atendiendo únicamente a su significado, tendríamos que decir que la deixis consiste en la indicación de cualquier fenómeno físico o mental al que queramos hacer referencia. El termino griego del que proviene es δεῖξις (deîksis), el cual a su vez procede del verbo δείκνυμι (deíknymi) que significa mostrar e indicar. Todo ello nos invita a pensar que es una figura retórica de enunciación que nos permite conocer el espacio temporal-personal en el que uno, dos o más individuos u objetos se relacionan. En ocasiones, dicha información no la recibimos por medio de otro individuo, esto es lo que ocurre cuando nos encontramos ante una señal de tráfico. No es ningún ser humano el que nos emite la información, sino un objeto inanimado capaz de comunicarnos un mensaje deíctico. Con el paso de los años todas las comunidades lingüísticas han ido elaborando sus propios códigos deícticos. Como indica José Luís Cifuentes Honrubia en su estudio La deixis, la principal función de esta figura de dicción es la de identificar y localizar objetos, personas, animales y eventos, y su significado es constante y perdurable sea cual sea el empleo que de él queramos hacer. Por el contrario, lo que no es constante es el referente con el que lo que utilizamos. Desde un punto de vista funcional el pronombre singular “yo” casi siempre cumplirá la función de sujeto en un enunciado lingüístico, a excepción de oraciones como: “Aún no conozco a mi yo interior”, si bien este último significado se refiere a la introspección que cada ser humano tiene de sí mismo. Su significado por lo tanto designa la realidad personal de quien habla o escribe, pero ¿quién es esa realidad? Es entonces cuando entra en juego la aplicación de un significante concreto al significado que ya conocemos.

Estando trabajando el otro día, uno de mis compañeros reservó uno de nuestros productos a un cliente. Cuando hacemos algo parecido, solemos poner el nombre del cliente que reservó dicho producto, su número de teléfono y el día en que será recogido para poder facilitárselo sin ninguna complejidad, y en el caso de que el cliente no acuda a por él en el día acordado lo devolvemos al establecimiento para que esté de nuevo a la venta. Tras explicar este sencillo procedimiento voy a la anécdota. Al llegar al almacén y ver que aún quedaba un producto por entregar, me propuse a llamar al cliente para informarle de que se pasase, si no era molestia, a por aquello que él había reservado. En la nota estaba escrito su nombre y su número de  teléfono y había un aviso escrito que indicaba que ya había sido llamado. Cuando fui a mirar la fecha, únicamente ponía “se pasará mañana”, lo cual me hizo dudar de si se refería a mañana del día en el que me encontraba, porque había sido escrito el día anterior, o del día siguiente porque lo había escrito por la mañana. Este es un ejemplo de un elemento deíctico temporal, junto a él en nuestra lengua encontramos muchos elementos lingüísticos similares, sin tener por exigencia que ser palabras, puesto que podemos acudir a los continuos códigos gestuales. Sí acudimos al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en la cuarta acepción podemos leer; mañana: “adv. t. En el día que seguirá inmediatamente al de hoy”. El significado que yo atribuía al “mañana” de aquel aviso era el propio y no me equivocaba, el problema residía en establecer cuál era su verdadero significante.  Para aclarar este punto de una manera más directa y enseñaros el papel que pueden jugar los elementos deícticos en cualquier lengua nosotros queremos mostraros un ejemplo entretenido. Para facilitar a todos su comprensión creemos oportuno transcribir la conversación reflejándola aquí abajo.

Transcripción de la conversación:

– Sheldon:  Tengo algo que discutir con usted, caballero.

– Leonard:  ¡Ouhhhhh!

– Estefany: Hola Sheldon.

– Sheldon: Hola Estefany. Lamento llegar tarde, pero tu compañero me dejo una invitación indescifrable.

– Leonard: ¿Qué invitación?

-Sheldon: Nos vamos a ver una peli. ¿Qué peli? ¿Qué cine? ¿A qué hora? Si intentabas hacer imposible que te encontrara no podrías haberlo hecho mejor.

– Leonard:  ¡Ah! ¡Sí! Podría haberlo hecho mejor.

– Sheldon: Tarde casi veinte minutos en revisar tus consultas por internet para saber que cines habías mirado. Esperad aquí, nos buscare sitio.

Como podemos ver en este pequeño fragmento en ocasiones de lo más cotidianas se pueden producir malentendidos, ya sea en una situación como en la que se encuentran Sheldon, Leonard y Estefany o simplemente cuando alguien nos llama por teléfono y lo primero que nos dice es “soy yo”, pues…¿quién es ese yo?. Eso mismo le sucede a Sheldon, ya que al leer la nota “nos vamos al cine”, llega a pensar que su compañero de piso quiere ir al cine con él. El problema es que en la nota no aparece ni la hora de la sesión, ni el lugar ni el día, aunque a pesar de ser prácticamente imposible, Sheldon consigue llegar al cine en el que Leonard está con Estefany, produciéndose una situación incómoda, pues el “nos” de la nota se refería solamente a la pareja y no a Sheldon, que interpretó erróneamente el “oscuro” mensaje de la nota. Parece mentira que una cosa tan simple como omitir información o dar por supuesta una información que no se nos da y puede ser incorrecta, acarree tantos problemas y situaciones molestas, algo por lo que merece la pena reflexionar sobre la deixis teniendo en cuenta el campo de la pragmática.

En este momento, y una vez demostrado el importante papel de los elementos deícticos en nuestra vida diaria, consideramos oportuno realizar ahora una clasificación de todos ellos siguiendo las postulaciones de Rauh en 1987. Para él los tipos y usos de expresiones son siete:

1)      En ella el enunciador y el objeto enunciado se encuentran físicamente presentes durante el acto comunicativo. El enunciador es el centro de toda la exposición y de él se desprende la significación deíctica. Karl Büler atribuye a este primer uso el nombre de Demostratio ad oculus et aures.

2)      El enunciador está presente durante todo el acto comunicativo, a diferencia de los objetos a los que se hace referencia. Por este motivo se producen confusiones y da errores. Karl Büler la denomina “Deixis am phantasma

3)      En la deixis representacional no se hallan presentes ni los objetos, ni el centro de la orientación. En ella el contexto no es real y el emisor se traslada a un mundo imaginario. También es denominada “Deixis im Vorstellugraum

4)      El centro de orientación en este caso difiere del utilizado en casos anteriores, puesto que no corresponde con la situación real del hablante, sino que es momentánea dentro del desarrollo texto. Es conocida como “Deixis textual y suele ser muy utilizada para la localización de segmentos discursivos relacionados y relativos al punto de orientación.

5)      En este caso el centro de orientación no está representado por un espacio reconstruido cognitivamente, sino que depende de un objeto concreto que funciona como análogo de aquel al que nos queramos referir, de ahí su denominación “Deixis analógica”.

6)      Se caracteriza según indica Rauh por poseer la posibilidad de manifestar un uso inherente que anula la relación egocéntrica existente entre la expresión deíctica y la situación del emisor, siendo remplazada por una no egocéntrica.

7)      La última subdivisión es denominada “Deixis anafórica” Los referentes de los elementos deícticos son unidades discursivas, al igual que ocurría en la deixis textual. Sin embargo no determina realciones de forma localista egocéntrica, entre los segmentos del discurso y el punto deíctico de orientación.

A esta clasificación deberíamos sumarle la existencia de una “deixis social” basada en aquellos aspectos de la estructura lingüística que cosifican las identidades sociales de los participantes de dicho acto comunicativo; la “Deixis metalocucionaria” basada en la lecución verbal, y la prosodia; la “Deixis empatetica” centrada en las relaciones interpersonales del emisor y el individuo u objeto a indicar; el “articulo”, al actualizar el significado abstracto de aquello que queramos evocar, aplicando de este modo la terminología diseñada por Coseriu;  los “Verbos deícticos”… Leyendo el artículo Cifuentes Honrrubia apreciamos que la aparición de elementos deícticos en nuestra comunicación es más abundante de lo que creíamos y du función en el lenguaje cumple un papel determinante para que podamos llegar a entendernos.

Para terminar el apartado referido a la deixis, creemos que es bastante interesante mostrar un vídeo en el que podremos ejemplificar los tipos de deixis y demostrar que, a pesar de que si no reflexionamos sobre el tema y no conocemos los tipos de deixis existentes, podemos hacer uso de una gran cantidad de elementos deícticos en un discurso que, a veces, no son tan correctos ni tan precisos como pensamos, pues podemos olvidar que no solo es importante nuestro propio punto de vista, sino también el ajeno, y llegar a crear situaciones donde la tensión y la descortesía llegan a tal límite que sería de lo más normal que se cortara o interrumpiera la conversación.

 

Transcripción del diálogo:

Son las ocho de la mañana del domingo. Día de entrega del trabajo. Sergio espera impaciente a Roberto en la puerta de la facultad.

Sergio: -“Eh, tío, ya era hora de que llegases, y no me cuentes esas historias de siempre

Roberto: -“Perdóneme, su majestad, no creo que lleve aquí más de cinco minutos

Sergio: -“¿Y Víctor? Le dije que viniese el primero para dar ejemplo, siempre llega tarde.”

Roberto: -“Hablando del Rey de Roma, mira quien viene por ahí.”

Sergio: -“ ¿Por dónde?”

Roberto: -Pues por ahí, detrás de ese contenedor de reciclado, ¿Es que no le ves, melón? Es un chico muy higiénico.”

Sergio: -¡Ah, vale! Perdón por no tener tu mismo punto de vista.

Roberto: -Ya llega.

Víctor: -¡Eh, qué pasa! Estaba dormido en la cama y de repente voy y noto el zumbido del despertador en toda la oreja. Llevaba sonando diez minutos.”

Lo gracioso de esta historia es que a medida que nuestros amigos se acercaban a la puerta, esta  tenía colgado un cartel, el cual decía: “Aquí cerramos los domingos”.

 

3. Preguntas:

Si atendemos a la pragmática de la interrogación podemos encontrarnos con que las cosas no están tan claras como se nos han enseñado. En esta ocasión hemos utilizado un trabajo monográfico de Emma Martinell Gifre, el cual fue expuesto durante unas jornadas para enseñanza del español como lengua extranjera en la universidad de Alcalá de Henares en 1990. Su emisión se caracterizaba por la difusión del matiz tonal o prosódico que se aprecia en las preguntas. Lo que podemos apreciar, entonces, es la presencia de construcciones interrogativas las cuales en el momento de su emisión no tienen una finalidad informativa, es decir, que con ellas no pretendemos obtener información. En El manual de pronunciación española, 1985, de T. Navarro Tomás, se encuentra una distinción entre las preguntas absolutas y la relativas, definiendo las primeras como aquellas que buscan la confirmación o la negación, y a las segundas con las que se pretende obtener cierta información que se desconoce. Ambas se distinguen porque la inflexión final de la primera es ascendente y la segunda es circunfleja, convirtiéndose la pregunta relativa en una expresión de sorpresa o extrañeza.

Para acabar con la teoría vamos a establecer una clasificación de los tipos de preguntas, existentes en nuestra lengua, que podremos ver en la conversación grabada:

1)      Interrogaciones que preguntan: Son aquellas con las que se pretende obtener la información que desconocemos. Hay dos tipos: Las “afirmativas”, es decir, de “si” o “no”; y las “explicativas”, ya que requieren una explicación más o menos extensa a lo preguntado.

2)      Interrogaciones confirmativas: Su finalidad es la de confirmar y afirmar algo expuesto anteriormente.

3)      Interrogaciones de petición: Con ellas pretendemos cambiar la actitud de nuestro interlocutor para conseguir que acceda a nuestros deseos.

4)      Interrogaciones retoricas o asertivas: Con ellas no pretendemos que nuestro interlocutor nos responda, sino que lleve a cabo el fin que nosotros perseguimos. En mucha ocasiones son usadas con fines sarcásticos.

5)      Reproches: Con ellas no queremos obtener información, sino mostrar el desacuerdo o enojo con el interlocutor.

¿Todos los tipos anteriores preguntan? Este es uno de los problemas sobre el que mas se ha debatido a lo largo del tiempo, en cuanto a la pragmática interrogativa, ya que a la hora de abordar el estudio de las interrogaciones, hay que tener en cuenta muchos factores ajenos a la propia expresión de la pregunta. Por ejemplo uno de los factores de mayor relevancia puede ser la intencionalidad del emisor, ya que un “¿Qué tal?” Puede ser una pregunta con la que un interlocutor intente obtener información sobre el receptor, o simplemente, una estructura interrogativa fosilizada con la que se intente establecer un principio de conversación.

También hay que tener en cuenta otro de estos factores, la cortesía o descortesía verbal, pues a la hora de preguntar, hay que tener en cuenta a quién nos referimos, ya que tutear o no puede significar no solo una falta de respeto, sino un intento de distanciamiento con los interlocutores. Por otro lado, algunas preguntas pueden ser “Potencialmente agresivas” con las que intentamos, por ejemplo,  pedir algo que a nosotros no nos supone ningún coste pero si para el receptor, por lo que tenemos que recurrir a mecanismos con los que suavizar la petición con el fin de que la otra persona no solo no se sienta ofendida, sino que piense que tiene la ultima decisión, y que el riesgo de conceder o hacer algo no le suponga ningún problema.

Por ejemplo, en el siguiente fragmento de uno de los monólogos del humorista Goyo Jiménez, podemos ver cómo este inicia su actuación con una pregunta: “¿por qué hay tanto capullo al volante?” donde Goyo Jiménez no pretende obtener una respuesta, sino influir en la conducta de sus espectadores para que estos se “acerquen” a él y compartan su punto de vista, llamando su atención, invitando a la risa y fomentando la cortesía positiva, pues se enfatiza la semejanza de conocimiento y pensamiento entre el humorista y sus espectadores.

 

 

 

Después de este ejemplo, creemos interesante tratar un fragmento de uno de los capítulos de la famosa serie norteamericana “The Big Bang Theory. En el vídeo, podemos observar que en ocasiones, cuando se formula una pregunta con la que no deseamos obtener más información de la que ya poseemos, sino el propio punto de vista del interlocutor. En el fragmento, Penny, tras haberse dado cuenta la noche anterior de que Leonard estaba en su dormitorio manteniendo relaciones sexuales con una chica, cuando ve a este salir de casa por la mañana, le pregunta “¿cómo va todo?” con un acento con el que es posible deducir que tiene la intención de que Leonard le cuente algo referente a la noche que pasó con la otra chica desde su punto de vista, pues Penny ya sabía que había mantenido relaciones sexuales. Leonard, al no entender las intenciones de Penny, le contesta con un “bastante bien” con una entonación parecida a la pregunta de la joven, sin saber muy bien a qué vino la pregunta. Desde un punto de vista pragmático, este fragmento es muy interesante, ya que Penny realizó la pregunta para que Leonard le contara algo sobre las relaciones que había mantenido, no que le contestara con el estado de ánimo o con una valoración sobre su situación, pero este no la entiende, pues no sabe que ella se había enterado de que había practicado sexo. Por ello, se produce una situación confusa y cómica en la que Penny se ve “obligada” a dar más datos y hacer saber a Leonard que se enteró de lo que estaba haciendo. Debido a que sin escenas anteriores, esta no podría entenderse, decidimos añadirlas, además de que en ellas la conversación es muy interesante desde el punto de vista pragmático, aunque en este tema nos centremos en el valor pragmático de las preguntas.

Transcripción de la conversación entre Leonard y Penny cuando se encuentran en las escaleras:

Leonard: Puedes mirar la pizarra todo lo que quieras, seguirá estando bien.

Sheldon: No la miro, reflexiono.

Penny: Hola Leonard.

Leonard: Ah, hola.

Penny: ¿y? ¿cómo va todo?

Leonard: Bastante bien.

Penny: ¿solo bastante? yo diría que muy bien.

Leonard: bastante muy bien…no existe una escala objetiva que defina las variaciones del bien. ¿por qué lo dices?

Penny: Bueno…un pajarito me dijo que Lesly y tú os enrollasteis anoche.

Leonard: uh….¡Sheldon!

Para terminar el apartado sobre las preguntas, vistas desde un punto pragmático, creemos que es interesante mostrar una conversación muy simple, cotidiana, en la que podemos ver los diferentes modelos y tipos de preguntas que vimos un poco más arriba (ya que estamos, usamos un poco más la deixis). En la conversación, se reproduce un posible diálogo en el que hay preguntas que buscan información, otras con las que se realiza un reproche, una pregunta confirmativa y una invitación entre otras que esperamos que sirvan para ejemplificar dichos tipos de preguntas y para reflexionar sobre ellas desde la pragmática, pensando que no siempre “preguntamos” cuando usamos una interrogación, sino que detrás de las cuestiones hay un trasfondo muy interesante y “oscuro” que depende, entre otras muchas cosas, de la situación, pensamiento, humor…etc. de cada hablante.

Transcripción de la conversación:

-Sergio: Entonces, ¿ayer buscaste algo de información?

-Roberto: si, pero yo apenas tuve tiempo y acabé en la Wikipedia, viste.

-Sergio: ¿de verdad? ¿No había otra página peor en internet?

-Roberto: no todos tenemos tanto tiempo libre como vos, ¿sabés?

-Sergio: Vale vale, que ya nos traen las cervezas… ¿Víctor va a venir o no?

-Roberto: Supongo… ¿ya sabes como es, verdad? Es un pelotudo.

-Víctor: ¡Buenas! ¿qué hacéis?

-Sergio: ¿Que qué hacemos? Esperarte tío, ¿no lo ves?

-Roberto: Venga va, sentate que vamos a empezar a hablar del trabajo. ¿Querés tomar algo?

-Víctor: Si, ahora me pido algo y hablamos.

4. Conclusión:

como conclusión, hemos podido comprobar cómo los elementos deícticos están presentes en todas nuestras producciones ligüísticas, cumpliendo un papel determinante en nuestra lengua. Sin embargo no han sido considerados del mismo modo a lo largo de los años y, gracias a la pragmática hoy les conocemos desde un punto de vista mucho más amplio y valioso. En cuanto a las interrogaciones, hemos podido comprobar, que se utilizan de distinta manera según el contexto, la intencionalidad del interlocutor y la experiencia cognitiva que posee cada hablante, así como la cortesía y descortesía verbal que puede estar presente en algunas de ellas, generando o no una reacción positiva o negativa y el acercamiento o distanciamiento entre los hablantes.